Un reflejo
Dejo a continuación un pasaje de un estremecedor libro de Mark Baker (al que ya me referí en otro avería) donde se recogen diversos testimonios de...
Ruido es un libro, por cierto, en el que además de innumerables chillidos frenéticos, arrebatos místicos y violentos contra la sarta de profesores y poetas ególatras que pueblan el mundo, aparecen piratas. Fantasmagóricos corsarios que llevan a cabo las más crueles torturas y, en vez de avergonzarse de su mal, se jactan de sus tropelías. Vuelven del pasado como zombis o Quijotes brotando de una pesadilla y pronuncian discursos incomprensibles frente a las olas del mar.
Por otra parte, no sé, a día de hoy, si Dostoievsky aparecerá en Tormenta, pero sí que allí serán los piratas los homenajeados. Y que, por más que lleven a cabo un gran número de crueles actos, no serán en absoluto comparables a los de Ruido. Porque Ruido es un agujero sin fondo. Un muro de fuego. Mis particulares Memorias del subsuelo. Lava volcánica estallando en medio de abismos, montes literarios entre los que se escuchan las carcajadas de corsarios engreídos al destrozar a los que se proclaman justos, santos y buenos. Shalam
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