¿Qué puedo decir? Este 2025 ha sido el año más raro y diferente de los últimos de mi vida. También, claro, el más sorprendente. Desde el momento en que partí en mi bicicleta desde La Manga hacia Barcelona todo cambió. Hay un antes y después en mi vida después del Camino de Santiago realizado este verano. Ahora mismo me encuentro en Murcia, en la huerta, en una casa que podría aparecer en un filme de Kubrick (o no). ¡Se escucha música clásica, también blues! ¿Qué más da? ¿Importa? Lo importante es que nada ha sido igual desde el 30 de junio. La rumorología popular afirma que los viajes ya no cambian a nadie, que no son importantes, que son pura frivolidad. La rumorología popular afirma que ya no es posible realizar viajes transformadores, que todos los países son el mismo país y que no existen ya los viajes sino los devaneos, los paseos. Sin embargo, me bastó con caminar, con pedalear y hacerlo más allá de mis límites, me fue suficiente con dejar de escribir, con dejarme llevar y con recorrer una ruta mágica, ancestral para salir de mí, romper mis hábitos y que mi yo habitual muriera.
A decir verdad, aún siento que el espíritu de Santiago me rodea. Aún siento que el ánima de aquel viaje me lleva en volandas hacia territorios que debo visitar y conocer. Así que por primera vez en mucho tiempo no sé qué decir en estas fechas.
Adriana, mi amiga del alma colombiana, me ha vuelto a enviar el tradicional y encantador afiche de gallo o pollo con el que suelo ilustrar el último avería de año. En este caso, un cartel de, según creo, un célebre bar colombiano. Obviamente, es un placer colocarlo aquí y aprovechar para desear a todos los habituales lectores de avería un feliz año 2026.
Poco más se me ocurre decir. Cada vez tengo más claro que la vida es una locura. Dios se rió mucho cuando creó el mundo. Los misterios son eternos y fugaces. A mí me bastaría con que 2026 desvelara dos o tres enigmas. Vivir sin saber es una maravilla. Pero si uno no sabe se desespera. 2026 será un año ciego en algunos momentos. También será clarividente. ¡Será la hostia! Un desafío y una nueva locura maravillosa. En cualquier caso, lo importante es que estemos en paz y tranquilos. Nada ni nadie merece que perdamos la tranquilidad interior. Hay quienes respiran despacio en medio de incendios y maremotos. ¡Ese es el camino, el objetivo! ¡Feliz 2026! Shalam
المؤمن سعيد، والشكّ حكيم.
El creyente es feliz. El que duda es sabio





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