Dejo a continuación un nuevo avería dedicado al Camino de Santiago que recientemente realicé. En esta ocasión, me ocuparé del día 31. ¡Ahí voy!
Un Camino. Día 31
Viernes 15 de agosto

En Logroño prácticamente todos los peregrinos nos despertamos muy temprano. Desayunamos en el albergue y comenzamos a caminar. No obstante, hay algo que me inquieta. Cuando David y yo vamos a salir, observo que Pasquale continúa durmiendo. Me gustaría despedirme de él o preguntarle si desea caminar con nosotros. David sin embargo es más frío. Se comporta como la mayoría de los franceses. No le dan mucha importancia a esas despedidas que para nosotros, los apasionados latinos, son tan importantes. Yo sin embargo no puedo evitar preguntarme por el destino de Pasquale y camino con cierta culpa por haberlo dejado en el albergue. ¡Qué menos que darle un pequeño abrazo! De todas maneras, no tardo en olvidarme en cuanto pincho de nuevo «Alejandro el peregrino». Un efervescente.
Pronto, David y yo dejamos Logroño tras atravesar la Puerta del Camino y recorrer la calle Marqués de Murrieta. Cuando accedemos al parque de San Miguel y volvemos a respirar naturaleza y vida no tardo en advertir un suceso extraño. David, caminante entre los caminantes, no puede seguir mi ritmo. Algo increíble. Obviamente, me detengo y le pregunto si ocurre algo grave. En realidad, el problema de David es su alcoholismo. Ayer bebió tanto que no termina de coordinar bien sus pasos. Suda demasiado y no es sólo por el calor.

Tras caminar un poco más, descansamos en el embalse de la Granjera. Algo que me satisface pues me agradaría contemplar a Pasquale acercarse a nosotros. Pero el italiano no aparece. Sí lo hacen varios peregrinos con los que converso relajadamente sobre su experiencia. Uno de ellos me comenta si reconocí el puesto de Felisa al llegar a Logroño. Si he de ser sincero no sé de quién me habla. Pero no tarda en aclararme que fue uno de los personajes carismáticos del Camino. Una mujer que se mudó a las afueras de Logroño en los años 80 y repartía higos y agua a los viajeros que se paraban en su puesto. También, aunque no sabía escribir, realizó el primer censo de peregrinos. Lo hacía lógicamente de manera inusual. Introduciendo una piedra en un bote por cada romero que veía. Felisa murió en 2002 dejando una huella imborrable que intentaron llenar su hija, Mari, (y tras el fallecimiento de ésta), su nieta Felisa y su biznieta Patricia.
En realidad, sí que pasé cerca del puesto. Puedo recordarlo. Pero lamentablemente no me detuve allí porque desconocía la fuerza simbólica de aquel lugar. Creía que era otro lugar más de sellado de credenciales como tantos otros que hay. Así que no puedo presumir al mirar mi Compostela (que muchos peregrinos por equivocación denominamos Compostelana) del clásico lema que el sello de Felisa hizo popular: «Higos, agua y amor».
En fin. Por otro lado, mi pie izquierdo ha mejorado bastante. Todavía no está bien del todo. Cojeo un poco. Pero ya comienzo a sentir que se acerca la recuperación. Tal vez sea por la acupuntura o tal vez por Santiago. El apóstol, la magia. ¿Quién lo sabe? De todas maneras, no puedo confiarme y sigo andando despacio. Algo que, teniendo en cuenta el estado de David, es también lo mejor para él. Así que tras subir un fuerte repecho nos dejamos caer hacia Navarrete (un antiguo pueblo de alfareros) donde tomamos café junto a otros peregrinos tras ascender el cerro Tedeón.
Entre medias, David me ha hablado acerca de la mala relación con su padre. Un hombre autoritario que lo golpeaba con frecuencia de niño y nunca pudo asumir que una de sus novias abortara y no le diera un hijo. Algo que desesperaba a David puesto que esa trascendente decisión no fue suya.

Me habla de alguna de las novias con las que compartió su vida. Recuerda especialmente a una profesora de historia del arte de Poitiers. Por entonces David estudiaba filosofía y parecía que se abría un futuro para ambos. Pero finalmente los destinos se separaron. La soledad, el destierro, el egoísmo, las adicciones acabaron con esa relación. Un camino, al contrario de la ruta jacobea, sin vuelta alguna. De hecho, eso es lo que ha hecho David desde que se convirtió en Camino. Caminar hacia delante y hacia detrás caminos de ida y vuelta sin fin que parecen infinitos. Caminar hacia el infinito. Convertir el Camino en una cárcel pero también en un mundo eternamente abierto.
En Navarrete continúo preocupado. Pasquale no aparece. No quiero pensar lo que tiene que ser para un extranjero ciego levantarse solo en un albergue. Pregunto a todos los peregrinos por él pero nadie lo ha visto. En un momento dado, David se levanta para seguir caminando. Se marcha pero yo no me siento bien. Prefiero quedarme en Navarrete hasta volver a ver a Pasquale. David y yo nos encontraremos en Nájera. Además, acabo de ver a Karim y tengo ganas de charlar con él. Antes, eso sí, Andrea (la psicóloga) y Jesús me informan que acaban de abrir la puerta de la iglesia de la Asunción. Un imponente y hermoso templo renacentista en el que reluce su imponente altar de mayor (que Jovellanos describió en un pasaje de sus Diarios) y un tríptico flamenco de recóndita belleza que desprende espiritualidad y proporciona paz y dicha a quien lo contempla.

En el café Karim me informa de más detalles de su vida. Trabajó como periodista durante un tiempo y allí descubrió las malas prácticas del sistema del cual comenzó a desconfiar y alejarse. También sufrió una ruptura amorosa que le animó a viajar por Asia. Estuvo en Tailandia, Camboya y Laos en varias ocasiones. Cuando regresaba de sus viajes por Asia, Karim trabajaba durante seis meses en restaurantes, juntaba el dinero suficiente, veía a su familia y volvía a partir. Esta experiencia le sirvió de mucho cuando su padre se jubiló. Para ayudarlo decidió abrir una casa de huéspedes en la casa familiar tunecina que compartían en Saint-Gingolph. Un posada con un pequeño comedor inspirado en los restaurantes tailandeses. Allí pasó tres semestres impulsando el negocio hasta consolidarlo y conseguir que se convirtiera en una segura fuente de ingresos.

Lamentablemente, debo cortar la conversación. Llevamos más de una hora en Navarrete y no hay noticias de Pasquale. Soy español y, repito, me cuesta despedirme de alguien con el que he caminado sin darle un abrazo. No sé cómo contactar con él. Pero de repente recuerdo que me dio su instagram. Con sorpresa veo que se pueden realizar llamadas por esta red social y no dudo en pulsar el botón. Con alivio escucho la voz de Pasquale. Se encuentra todavía en Logroño. Tiene los pies llenos de ampollas que prácticamente no le permiten caminar. Ha tenido que ir al médico. Estaba pensando qué hacer, hacia dónde ir pero mi llamada le anima a dirigirse a Nájera en autobús. ¡Bien!
Karim me explica que cuando un francés se va sin despedirse no hay que tomárselo como algo personal. En realidad, cuando comparten tiempo con nosotros siempre piensan que puede ser la última vez que lo hagan. En su caso, las despedidas son un hasta pronto y hasta siempre. No necesitan decir adiós porque ya lo están haciendo desde que nos conocen. Algo así, creo entender. Como español, me cuesta empatizar con esta forma de ser.
Definitivamente, llegó el momento de caminar con Karim. Somos los últimos peregrinos. ¿Qué más da? En el Camino nadie nunca es el primero y el último. Todos somos almas en busca de un destino, nuestro verdadero destino. Me sigue comentando Karim que no completó el Camino hasta el año 2023. Partió ni más ni menos que desde su casa en la Alta Saboya acompañado de su mejor amigo, Xavier, quien ya había realizado la ruta diez años atrás. Fue su mejor Camino. El más desafiante y enriquecedor. Estuvo andando 130 días y recorrió más de 2000 kms hasta llegar a Santiago.

Meses atrás, ya en este 2025, emprendió una nueva ruta junto a Xavier. Ambos llegaron a Le Puy-en-Velay y luego recorrieron el sendero Stevenson. Una ruta que atraviesa las Cévennes y conecta Le Puy con Saint-Gilles-sur Gard. Su nombre se debe a que recrea el viaje que Robert Louis Stevenson realizó en 1878 sobre su burro Modestine que dio origen al libro Viaje con un burro por las Cévennes. Después, se desviaron hacia la ruta de Arlés, el Camino que conecta Roma con Santiago. Pero en Tolouse, Karim se lesionó el tobillo y se vio obligado a parar varios días. Allí él y su compañero decidieron tomar un tren para visitar el Camino Norte cerca de Biarritz. Luego se dirigieron a Saint-Jean-Pied-de-Port y comenzaron de nuevo el Camino francés. Pero pronto se dieron cuenta de que no caminaban al mismo ritmo. Fuera por el cansancio o por el desgaste, Xavier tardó más de dos días en completar la primera etapa hasta Roncesvalles y Karim sólo ocho horas. Al final decidieron separarse. Karim, no obstante, continuó caminando lento con la esperanza de volver a reencontrarse con él. Por ese motivo, a pesar de la lesión de mi pie izquierdo, se me ha ido apareciendo a lo largo de la ruta. Lo lógico, al fin y al cabo, es que lo hubiera perdido de vista hace tiempo. Pero aquí está, junto a mí, tal y como mi compañero maño había predicho días atrás.
Caminar con Karim es realmente divertido. Su espíritu árabe se manifiesta en muchos momentos. Alza la voz con enorme desparpajo. Ambos, de hecho, cantamos el tradicional «Ultreia, Suseia, Deus adiuva nos» con jovial ánimo. Nunca hubiera pensado hace un tiempo que fuera yo a entonar un cántico medieval con energía pero ahora lo hago como si fuera un tema célebre de mi infancia junto a Karim, que pareciera mi mejor amigo. ¡Estos son los entrañables momentos del Camino! ¡Irrepetibles en cualquier otra circunstancia! Recuerdo ciertas escenas de Zorba el griego. Ambos, Karim y yo parecemos danzar, bailar, festejar en vez de caminar. Así que el asfixiante calor nos da igual. Es un invitado de piedra en nuestra ruta. La sangre, los pies, la alegría pueden con la sequedad.

Cerca de Ventosa, Karim y yo nos encontramos una serie de fotografías a gran escala situadas en los bordes del Camino que ejercen de cebo para que los viajeros se animen a visitar el pueblo pero también de condimento cultural. ¡Es una delicia contemplarlas! Según parece, (no puedo afirmarlo con seguridad) forman parte de una instalación de Land Art. Un proyecto llamado 1 kilómetro de arte. Ventosa. Una especie de museo fotográfico al aire libre que convierte ese tramo en concreto del Camino de nuevo en una experiencia mágica.

Tras reponer fuerzas seguimos caminando hacia el alto de San Antón. Y luego, a través de caminos yermos y terrenos arcillosos, llegamos al Poyo de Roldán. Un enclave célebre cuyo nombre se debe a que en él se cifra la existencia de una leyenda parecida a la bíblica de David y Goliat. Ferragut, un gigante, había derrotado a todos los soldados de Carlomagno. Pero Roldán acudió a liberar a los guerreros encerrados por Ferragut y le arrojó una piedra en frente que lo mató.

De todas formas, hay también otra versión de esta batalla. Aparece en el tantas veces mentado Codex Calistinus. Durante una época de paz, Ferragut le confesó a Roldán que sólo podía ser vencido si alguien dañaba su ombligo y el guerrero bretón le clavó un puñal precisamente en ese punto de su cuerpo.

Estas leyendas tienen un origen medieval pero nuestro mundo actual tiene más que ver con el Barroco. Por eso empatizo más con la llegada que Karim y yo realizamos a Nájera. La población parece encontrarse cerca pero por momentos desaparece de nuestra vista. Aparece y desaparece como un espejismo o la enamorada de don Quijote. En cualquier caso, tras cruzar el río Yalde por un coqueto puente de madera, Karim y yo prácticamente llegamos a esta población que durante más de un siglo fue un reino. Lo hacemos, por supuesto, con el ánimo alto. Cantando todo tipo de canciones como si fuéramos dos pájaros contentos de migrar hacia nuevos feudos.
Al poco de llegar al monumental centro histórico de Nájera, encontramos a David bebiendo, como de costumbre, una cerveza junto a nuestro albergue, (el albergue de peregrinos de Nájera) situado junto al río Najerilla. Allí dentro también se encuentra Pasquale. Los cuatro (David, Karim, Pasquale y yo) nos dirigimos a tomar unas cervezas y se suceden todo tipo de bromas y chascarrillos. También suena bien alto «Alejandro el peregrino». Desde luego, no desaprovechamos el tiempo. Hay un ambiente festivo entre nosotros. Están siendo días inolvidables.

De todas maneras, no me olvido de mis deberes. Así que, más tarde, aprovechando que el albergue se encuentra junto al río Najerilla y que el agua del mismo es fría, casi gélida, decido descansar allí remojando mi pie izquierdo. Cada vez me encuentro mejor y por eso mismo quiero extremar los cuidados. Tal vez todavía tenga una oportunidad de llegar a Santiago en la fecha elegida. ¡Por mí no será!
David, como de costumbre, prepara una sólida cena con muy pocos ingredientes. Me sigue sorprendiendo la soltura con la que se desenvuelve en la cocina. En el comedor por cierto entablamos conversación con un árabe, Mohamed, que vive en Suiza y se encuentra realizando el Camino de Santiago por motivos religiosos. Durante sus años en Europa sufrió una crisis de fe y abandonó el islamismo para convertirse al cristianismo. Resulta realmente curioso observarlo hablar. Fuerte, delgado, dispuesto a los sacrificios que hagan falta para envolverse en el manto divino. Su imagen de resistencia es contraria a la de todos esos jóvenes nihilistas que pueblan (con razón o no) nuestro continente.
Antes de dormir ocurre un hecho un tanto desagradable. Los peregrinos no tenemos en muchas ocasiones conciencia de lo que ocurre detrás de los hospitales y albergues. Por la tarde, había detectado algo raro cuando me inscribí con el código QR en el de Nájera. Una de las hospitaleras, Almudena, se mostraba empática y conciliadora. Intentaba ayudarnos y hacer su labor de la manera más eficaz posible. Pero a su lado tenía otra hospitalera que dificultaba su trabajo. Le contestaba con desgana, casi con faltas de respeto. La criticaba. A decir verdad, esa otra mujer parecía tener algún problema psicológico. No daba buena imagen. Así que no me sorprendo, por tanto, cuando al final de la cena se produce un conflicto entre ellas.

Al parecer, una de las responsable del albergue es norteamericana. Se encuentra fuera de España. Y ha indicado que tal vez lo mejor sea que ningún peregrino utilice el comedor durante el desayuno. Una orden un tanto ilógica que Almudena no está dispuesta a seguir. Su misión es cuidar a los peregrinos. Y por supuesto abrirá el comedor para que desayunen como lo necesitan. Ya habrá tiempo de limpiarlo cuando se vayan. Sin embargo, la otra mujer se opone. La tacha de rebelde. No sé si llega a insultarla. Está realmente desequilibrada. En realidad, está aguardando cualquier fallo u orden laxa para poner en evidencia a Almudena. Lo mejor lógicamente sería que se marchara cuanto antes de allí. Pero no lo pone fácil. Envía mensajes a los responsables del albergue acusando a Almudena de indisciplinada y rebelde. Se presenta como una mujer de orden. En el albergue ningún peregrino podrá desayunar. Ella sólo cumple órdenes. En fin. ¡Una locura! ¡Una pena!
Almudena me invita a salir del albergue. En otras circunstancias, iría a dormir. Pero se nota que necesita desahogarse. Me cuenta varias de las aventuras de su vida. Durante diez años fue enfermera. Más tarde auxiliar de enfermería. Ha trabajado con los zapatistas en Chiapas. También en Honduras y Guatemala. Me comenta cómo con muy pocos medios debían sanar a los enfermos y cómo muchos se dejaban sugestionar por la existencia de los espíritus. Era a veces más fácil hacerlos creer en la intervención de las almas del inframundo que en el valor de las medicinas.
Me cuenta también Almudena que ha completado el Camino francés en varias etapas a lo largo de su vida. Desafortunadamente, ya no podrá repetir esta experiencia porque tiene un problema arterial en las piernas que le obliga a detenerse cuando camina más de 100 metros. Por eso tal vez se ha volcado en su labor de hospitalera. Este verano es la segunda ocasión en la que se encuentra en el albergue de Nájera. También ha trabajado como hospitalera en Portugalete, León y Bilbao en otros momentos. Es normal, por tanto, que le duela la actitud de su compañera. Al parecer, la mujer llegó y no tardó en quejarse porque no le ofrecieran ninguna dieta económica. Perdió una maleta en el autobús que la trasladaba de Madrid. Lo más probable es que esté medicada y se encuentre en tratamiento psiquiátrico. En fin. En un momento dado, se nos acerca y me sonríe. Sabe que no se está comportando bien e intenta calmar las aguas. Pero está claro que en cuanto se quede sola con Almudena volverá a agitarlas y si es posible, armar un escándalo por los temas más peregrinos (valga la redundancia).

Mi opinión es clara. No puede ser otra. Cuanto antes desaparezca esa mujer mejor. Pero, claro, hay que mover las teclas adecuadas. Tampoco va a ser tan fácil. Afortunadamente, los mensajes que ha escrito a sus superiores no consiguen el efecto deseado. Dejan aún más claro su desequilibrio.
En fin. Yo debería estar durmiendo pero me siento bien. A lo largo del Camino unos cuantos hospitaleros me han ayudado. Creo que es de justicia escuchar a una hospitalera en una situación un poco tensa. ¿Quién sabe cómo acabará? Le pido a Almudena el teléfono para saberlo. Es difícil no sentir curiosidad. Y, desde luego, me gustaría que pudiera seguir como hospitalera en este albergue. Sería injusto que perdiera la plaza por una mujer que debería estar en manos de profesionales más que a cargo de los cincuenta peregrinos que se alojan cada noche en este albergue que pertenece a la Fraternidad Internacional del Camino de Santiago (FICS).
Bueno. ¡Todo pasa! La noche llega y los peregrinos volvemos a dormir. Hoy no escucho a nadie roncar ni sé si alguien me escucha hacerlo a mí. Mi pie izquierdo está mejorando y continúo respirando. No sé cómo ni cuándo pero sé que llegaré a Santiago. Lo que importa en cualquier caso no es el destino sino el viaje para llegar allí. Basta recordar eso para dormir con alegría. Si es posible sonriendo. Il mondo continúa girando y girando. Moviéndose y moviéndose. Y nosotros, de momento, con él. Shalam
الرأي يشبه البندول ويخضع لنفس القانون
La opinión es como un péndulo y obedece a la misma ley




1imagen…cuanta supersticion tienes encima, «andara»..»nazarin»..
2imagen…en el balcon del primer plano hay colgadas ristras de garbanzos (homenaje a las migas de campanero)….jajajj
3imagen…la vieja…las manos de granja y agricultura…los domingos para los turistas por que no…..
4imagen….los estudiantes franceses chim pum jodete patron saca pan y vino chorizo y jamon….(pan de higo)….me cago en las cuestas del señor…..sonrisa borracha….
5imagen…muy muy muy oratorios & piadosos señores (entre las palmas de la mano se forma el cristal….se acabo el tacto….
6imagen….pascuale ve perplejo como algo cuesta 88,88€ (son las mamellas)……
7imagen…el pollino recibe amor de su ilustre acompañante y proporciona los higos con agua de sus alforjas….
8imagen…cuando cierran el circulo del baile parecen jugar al rey galope….
9imagen…sustituyo el croma del chico africano (art land) por el espejo ( el pobre compostelano)….jajaj…permiso permitido….
10imagen…hostias esto si que parece uno de los iglus (este de piedra) de los que hacia mario merz el povera……
11imagen…(el agua sale por las dos espadas y cae por las patas de los caballos en duelo)…. extraordinario ejemplo de fuente publica….(degüello)
12imagen…este debe de ser el morisco aventurero en busca de algo……
13imagen…albergue ordenado por u.s.a.(como estara cuando pasen unos 1000 años…..
14imagen…tened cuidado!!! que estos os meten en un vuelo charter y os manda pallá…..
PD…homenaje a una palabra….1979…zztop…..
https://averiadepollos.com/un-camino-dia-31/
1) Ritual de brujería realizado con ancianos y enfermo. Ordet.Dreyer. 2) Edificio antiguo. Por ahí aparecen Sansón Carrasco y el cura hablando de la locura de Alonso Quijano. 3) Yo soy una persona humilde y este Camino me dio vida, fama y renombre. Yo soy una caminante que adquiero mi foto con ella para la eternidad. 4) El camino nunca acaba. El sol me persigue. Una vía de redención. 5) Retablo hacia la eternidad. Relicario. Oración. Vida. Tinieblas. Almodovar fijándose en esto para comenzar a filmar. Oficio. 6) Soy Karim y he encontrado paz y dicha caminando. No hay nada mejor que esto. 7) Mi pollino es casi como mi amante o mi hijo. Lo cuido con primor 8) A cabalgar, a cabalgar.. en el mar y en la tierra. 9) ¿Cuál es la foto y cuál es la realidad? ¿Lo adivinas? 10) Aquí viven unos indígenas del Amazonas. 11) Esta es la escultura en la que se basaría Robert Bresson para filmar la primera escena de una película de corte medieval dedicada a Roland 12) Aquí Pasquale sacando a relucir su sangre napolitana. 13) Allí en esa fuente bebí mucho y recargué la cantimplora. 14) Los miembros de Podemos y Vox viendo esta foto y haciendo cuentas de cómo pueden manipular y cuántos votos pueden sacar de unos o de otros. Los del PSOE y PP no ven, no oyen, no respiran. Votan sin mirar la foto. PD: creo que querías poner un vídeo de ZZtop pero no apareció. O tal vez esa no era la idea. ¿Quién sabe?