Estoy ahora mismo a unos kilómetros de Burgos. Concretamente, en Cardeñuela Riopico. Población lo suficientemente pequeña y tranquila como para realizar una pausa en el Camino y rememorar días pasados. Concretamente, en este avería proseguiré la crónica por donde la había dejado. Me referiré, por tanto, al día 16. ¡Ahí voy!
Un camino. Día 16.
Finalmente, decido continuar mi ruta y a primera hora de la mañana del 31 de julio marcho desde Pueyo de Fayanás hacia Huesca. La primera parte de la etapa no es difícil. Mezcla parajes yermos con el verde profundo típico de las sierras aragonesas. Así que puedo reflexionar sin problemas. Esta mañana en concreto lo hago sobre una anécdota que Jesús me contó ayer. Me habló de un peregrino que había dormido en el pueblo durante su ruta a pie desde Barcelona a Santiago. Un tipo reflexivo, un tanto huraño, de pocas palabras pero amable. Pues bien, tres meses después aquel viajero se presentó en el bar con la mochila a cuestas y volvió a pedirle una cerveza y compartir con él unas palabras. Estaba haciendo el Camino de vuelta. De Santiago (o Finisterre) a Barcelona.

Obviamente, no es esta la experiencia más común en la actualidad. La mayoría de personas viajan a pie o en bicicleta (algunos a caballo) hasta Compostela y luego regresan a sus ciudades en coche, avión, tren o autobús. Sin embargo, sí era mucho más habitual en la antigüedad. Durante la Edad Media, la ruta de Santiago era de ida y de vuelta. No concluía en Compostela sino cuando el peregrino retornaba a su hogar o a su lugar de trabajo. En cierto sentido, el viaje era comparable (sólo comparable, no digo asimilable) al realizado por Ulises volviendo a Itaca tras participar en la guerra de Troya. Los místicos e iluminados que han hablado de la ruta a lo largo de los tiempos (sobre todo, los que la consideran una ruta celta y alquímica) pensaban que el Camino sólo se alcanzaba a comprender cuando se realizaba en dirección contraria. Algo que tiene todo su sentido. El viajero vuelve a pasar por lugares conocidos, recuerda las ilusiones y preocupaciones que tenía cuando caminó por ellos, y es entonces que termina por conocerse a sí mismo. El sentido de su viaje. De un modo u otro nuestro alma, nuestro yo muere, se extingue en la peregrinación y el nuevo rememora los distintos capítulos del viaje. Volver por la pasos andados sería similar a morir y tener la oportunidad de revivir los diferentes episodios de nuestra vida: la infancia, el primer amor, las amistades. Es una vez que volvemos a ellos desde la madurez o la vejez que probablemente comprendemos el verdadero sentido de los mismos. Su último alcance. Por eso peregrino no es tan sólo quien va sino sobre todo quien vuelve. Quien regresa, repito, por sus propios pasos.

Interrumpen mis pensamientos unos ladridos. Al acercarme al mágico y perdido pueblo de Ola, tres perros que cuidan un taller donde sus dueños deben guardar valioso material de trabajo salen a mi encuentro. Me rodean, me olisquean, ladran sin cesar. Intentan que retroceda pero me niego a hacerlo. En ese caso, tendría que dar un rodeo de uno o dos kilómetros sin sentido. Además, estoy en una ruta de paso. Así que con tranquilidad decido caminar entre ellos. Se encuentran muy bien adiestrados y organizados. Cada uno cubre un flanco de mi trayectoria de tal modo que apenas sé hacia dónde dirigirme. Respiro hondo.
Estoy tranquilo y poco a poco voy avanzando pero no resulta fácil. Si los conociera sabría si son peligrosos o no. Una vez en Rumanía me mordió un perro. Fue en agosto. Me encontraba yo en Constanza (la antigua Tomis). Una ciudad costera situada junto al Mar Negro que es célebre actualmente por sus tumultuosas playas e históricamente por haber sido la villa donde Ovidio murió. El caso es que la mordedura de aquel perro salvaje hizo que el señor del hotel donde me albergaba me tomara cariño. De hecho, sanó mi herida y luego me ofreció dormir en una colchoneta y comer junto a su familia el día después. Recuerdo escuchar canciones tradicionales rumanas mientras tomaba una copa de vino tras otra junto al jovial hombre. La mordedura de aquel perro, por supuesto, quedó en nada ¡Bendito ataque!

Ovidio por cierto nunca fue feliz en Constanza puesto que no fue allí voluntariamente a disfrutar de los baños y sus playas sino que fue forzado a exiliarse en la ciudad costera tras su confrontación con el Emperador Augusto. Las razones de esta cruel decisión no están claras (probablemente el Emperador se ofendió por un poema de Ovidio) e influyeron decisivamente en la última etapa creativa de un escritor cuyo alejamiento de Roma contribuyó de modo decisivo a que sus versos se volvieran más lacónicos y desencantados lejos del grácil desenvolvimiento de sus mordaces y sutiles textos eróticos.
Los perros me miran ahora con cierta curiosidad y, de tanto en tanto, ladran como para asegurarse que han hecho bien su trabajo y que no volveré. Me resarzo del susto agarrando una pera que resplandece junto a otras en un árbol y continúo mi ruta. Para llegar a Huesca hay que subir el Saso. Una ascensión atractiva y sin complicaciones que cuando se corona permite deleitarse con una bella vista de la ciudad. Luego bajo por una senda conocida como la ruta de las Trincheras porque durante la Guerra Civil se encontraba plagada de galerías subterráneas donde se apostaban los soldados con sus ametralladoras. Aunque no lo sepamos caminamos siempre sobre cadáveres y sangre. En este caso, es más que evidente. A veces, claro, también caminamos entre muertos pero esa es otra cuestión.

Conforme me acerco a Huesca, el Camino se hace más atractivo. Atravieso el Río Isuela a través de un circuito fresco y verde que se agradece en medio del inmenso estío y termino desembocando en un hermoso parque en las afueras de la ciudad. El albergue está situado muy lejos del Centro. Como siempre, hasta este momento, soy yo el único peregrino que se alberga allí.

Huesca es una ciudad coqueta. Pequeña pero llena de vida y con el sabor antiguo que rezuma de sabiduría arcaica a toda la región aragonesa. No tardo lógicamente en visitar las iglesias oscenses (un gentilicio romano que se debe a la simplificación realizada por las tropas de Aulo Terencio Varrón del nombre de Bolskan que pasó a denominarse Osca) y subir varias calles hasta llegar donde se encuentra la imponente Catedral. Un templo de estilo gótico que se construyó superponiéndolo sobre una mezquita cuyo arco de herradura aún se puede contemplar en el claustro.
Me llama la atención por cierto el hecho de que los dos patrones de la ciudad sean dos santos que fueron martirizados. San Lorenzo en Roma y San Vicente en Valencia. Una señal clara de que el cristianismo logró imponerse en sus inicios no sólo por su mensaje sino por los sacrificios de los mártires. Para triunfar, el cristianismo tuvo en gran medida que santificar a las víctimas, convertir en héroes a los vencidos y hacer de los torturados iconos admirables. Esa fue parte de su grandeza. Lo que lo diferenció de otras religiones que santifican al fuerte. O al menos esa fue la propaganda a través de la que se hizo grande y asombró a los descreídos. Algo que creo que Nietzsche entendió a medias (o directamente mal) como demuestra su Anticristo y se encargó de recordar Nikolai Berdiaev en algunos de sus impresionantes y lúcidos ensayos.

La catedral (que se encuentra situada junto al imponente edificio del ayuntamiento) se halla en el lugar más elevado del cerro sobre el que se asentó la primitiva ciudad de Huesca. Debido a ello (y al abusivo calor) llego muy cansado a su puerta. Lógicamente paseo por la urbe aragonesa sin cantimplora. Así que no me resisto a beber de un pequeño hilo de agua que emerge de un ángel situado a un costado del templo aunque no estoy seguro de si es potable. ¿Qué más da? Estoy, como de costumbre, deshidratado.
En principio, no percibo nada raro. Pero a las pocas horas empiezo a experimentar cierta extrañeza. El albergue tiene aire acondicionado, hace un calor espantoso pero siento frío en el cuerpo. Así que desenchufo la máquina. También me cuesta cenar. Pero no lo achaco al agua sino al cansancio. Sigo sin ponerme en forma (¡Cosas de la edad!) y estoy tan fatigado que no tardo en dormirme. Antes de cerrar los ojos contemplo el ordenador. Quería escribir un avería pero me parece que será otro día. El Camino marca su propia ley. Uno no puede enfrentarse a su mensaje. No tiene más remedio que aceptarlo. Shalam
لا يوجد شيء صعب مثل عدم خداع نفسك.
Nada es tan difícil como no engañarse




1imagen….esta imagen me gusta mucho, 1 la verja a lo jaume plensa (sin alfabetos multiples) y 2 por los dos paños izq -derdh povera de la puerta…..
2imagen….muro de muralla romana con inscripcion homenaje al peregrinaje…ojo con los cuatro tacos de madera que lo sujetan…
3imagen…nada mas que le falta la musica de angelo badalamenti (twin peaks-1990)…(twin mochila-2025)….jajajjj
4imagen…que hago yo aqui arriba!!! (bronce)… ovidio transformado en momia egipcia (metamorfosis)….
5imagen…mirador (natural), el prismatico de rigor esta fuera de imagen…
6imagen…panel-fachada muy convencional, muy social, muy como salimos de aqui (el extraño caso de la calle providencia)…
7imagen…me encanta toda la portada, asimetrica, ideas mestizas, cuelgue ideal…
PD…three dog nigth…the show must go on (1974)….
https://www.youtube.com/watch?v=xtAlzo_pqys&list=RDxtAlzo_pqys&start_radio=1
…homenaje a los tres perros de ola y la mordisco del rumano.. ….sonrisa
1) Qué bueno que te guste. Yo no veo nada especial en ella. Tal vez eso la hace especial. El arte povera es más central y vigente de lo que parece..jajaj 2) Aquí podría ponerse la espada Excalibur y señalar eso de que quien la desenvaine será el nuevo rey de la Bretaña..jaja3) jajjajajajaj…. David Lynch siempre presente.jajajajajaj Twin Mochila lynch. 4) Ovidio pensando por qué los poetas no serán Emperadores. A él le prometieron y le dieron la eternidad y lo condenaron a una fea vejez. 5) Batallas aragonesas que preludian los interminables carruseles de voces de los políticos luchando por ganar la Guerra Civil. El monte devuelve los ecos sin darse cuenta. 6) Muy Providencia. Muy Cartagena. Iglesia Fuensanta. Iglesia Caridad. Un día cualquiera. 7) Huesca. La catedral refleja el pasado musulmán, lo pre-romano y lo románico de una manera natural y sin efectismos raros. La belleza de lo antiguo. PD: No los conocía. Me encantan. A mi amigo rumano le gustarían también. Decía que en Rumanía todo era posible. Sobre todo lo ilegal y reía y reía..jajajajj