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El trabajo

Feb 14, 2025 | 2 Comentarios

El trabajo

Muchas veces se acusa a ciertos directores de ser excesivamente perfeccionistas. Demasiado meticulosos. ¿Para qué repetir una y otra vez una escena o una toma?

En realidad, incluso sus mayores admiradores tienen dificultades en ocasiones para responder esta cuestión. Pero a veces basta ver unas cuantas imágenes de una obra en la que su autor no ha puesto tanto mimo para dar una respuesta contundente a la pregunta.

Veamos, por ejemplo, la última película estrenada en cines en la que aparece Nicole Kidman: Babygirl. Kidman, al fin y al cabo una buena actriz, no está mal. Por momentos salva la película. Pero por mucho empeño que le pone no puede evitar terminar provocando vergüenza ajena teniendo en cuenta el cenagal cinematográfico dirigido por Halina Reijn. Hay momentos incluso en los que una mujer tan bella como ella luce casi vulgar (y no precisamente porque ese sea el deseo de la directora, aunque así podría parecerlo). Momentos en los que alguien tan propensa a ser envidiada casi que da pena. ¿Por qué te haces esto, Nicole?, se preguntaba Alberto Olmos en un artículo dedicado a este despropósito cinematográfico que convierte a Nueve semanas y media en El último tango en parís y a 50 sombras de grey en La pianista.

Bueno. Pues ahí voy. Si fuera por Babygirl, Kidman no pasaría de ser chica erótica de filmes de sobremesa. La mujer que desean y miran de reojo los maridos cuando tienen un rato libre. Alguien que saben que no pueden besar pero les pone cachondos. Les divierte. La fantasía lúbrica de unos cuantos desocupados. Pero, desde luego, en ningún caso sería alguien al que relacionaríamos con el cine de autor (con Gus Van Sant, por ejemplo) si no es de refilón.

Estoy convencido de que para kidman rodar Babygirl no fue demasiado difícil. Una vez superado el miedo a las escenas sexuales (algo que, a estas alturas, tiene que ser para ella parecido a lo que supondría nadar en un mar un poco revuelto para la mayoría de nosotros) lo demás tuvo que fluir sin demasiados problemas. Kidman probablemente superó todos los retos que tuvo frente a ella precisamente porque no eran demasiado duros.

Sin embargo, Kubrick (de quien habla por cierto maravillas) seguro que la puso a prueba. La condujo necesariamente al límite en muchos momentos. Lo más probable es que Kidman resoplase y se desesperase en varias ocasiones durante el rodaje de Eyes Wide Shut. Tal vez se encontrase perdida, desorientada. No supiese el motivo de tantas y tantas repeticiones, tantas instrucciones raras. Kidman, repito, siempre habló maravillas de kubrick pero es probable que en algún momento se le pasase por la cabeza clavarle un puñal en la espalda. A Lars von Trier, desde luego, que sí que le hubiera gustado torturarlo y devolverle los malos tragos que le hizo pasar durante el rodaje de Dogville.

No muchas personas comprenden esa meticulosidad de los grandes genios. Pero ahí están los resultados. El reciente estreno de Babygirl explica perfectamente esta cuestión.

Nicole Kidman tiene un sitio en la historia del cine por haber participado en Eyes Wide Shut. También, claro, en Dogville. Más, mucho más que eso. No he visto jamás una representación de la femineidad más bella y excelsa que la de Kidman en el filme de Kubrick. El director logró que la actriz norteamericana pareciera por momentos una divinidad griega. Su imagen en Eyes jamás pasará de moda. Kidman podría pasar por Afrodita o, mismamente, una de esas musas que Bryan Ferry convertía en protagonistas de las portadas de los discos de Roxy Music.

Kubrick sublimó la imagen de Kidman. La condujo a otro confín. La igualó a las sirenas de la antigüedad, a todas esas mujeres excelsamente representadas por los artistas renacentistas. Kubrick convirtió a Kidman en la diosa de la modernidad. La portadora del deseo de los hombres occidentales. Y sin embargo, lo que ha hecho Halina Reijn es convertirla en una digna protagonista de un telefilme. De repente, Kidman ya no es un ángel sino una mujer con cierto atractivo que no se diferencia en mucho de tantas mujeres atractivas sin excesiva personalidad.

Para Halina Rejin, Kidman es una mujer con sex appeal. Punto. Para Kubrick, sin embargo, una presencia misteriosa. Una estampa artística. Cualquiera quiere olvidarse de Baby girl al poco de verla. Lo más probable sin embargo es que incluso los detractores de Eyes Wide Shut no puedan olvidarla. De tanto en tanto la recuerden.

Creo que las respuestas al porqué de la meticulosidad de ciertos genios están claras en este caso. Trabajar duro no es un capricho para un artista. Es una necesidad. Un imperativo moral. Shalam

أفضل طريقة للتخلص من الإغراء هي الوقوع فيه.

La mejor manera de librarse de una tentación es caer en ella

2 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1imagen…hay que darse cuenta mira como la han dejado con la mania de las operaciones conservadoras….
    2imagen….mofletes tocados (bollos)…..
    3imagen….el disimulo de los 60 años…..
    4imagen….en que lio me voy a meter queridisimos amigos…..
    5imagen….mezquita (zapatos)…mora rubia tenista…..
    PD….feliz en el trabajo….https://www.youtube.com/watch?v=nh91r_juIpE&list=PLfczUJUawkXv3Jp6SJSwfm-Mkg446YC90&index=3….la paz…la guerra…..

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    • Alejandro Hermosilla

      1) ¿Soy sexy o no lo soy? Esa es la cuestión. Shakespeare. 2) First dates. Programa televisivo de Cuatro. 3) Amor esteriotipado. Miradas esteriotipadas. 4) ¿No será que Eolo ha clavado la flecha en el lugar equivocado? 5) ¿Me encanta jugar al tenis o aparentar que juego al tenis? PD: joder, había olvidado completamente Dogvile. A raíz de esto la he incluido brevemente en el avería. Von Trier sí que la enloqueció.

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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