Autor: Alejandro Hermosilla
Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.
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El periodismo deportivo, sí, hace ya tiempo que se transformó en un Gran Hermano implacable y dejó de existir. De hecho, el verdadero, el realmente profesional, subsiste únicamente para que continúe el espectacular. Es el barbecho y la justificación para el exceso porque tan intenso es su poder que cualquier crítica o acto que se le oponga lo fortalece. Casi que se tiene la sensación que para acabar con su legado, hay que esperar que él mismo se autodestruya. Intente superar sus límites y se evapore.
En gran medida, esto es lo que creo que intenta realizar Julián Ruiz en su blog El cortador de césped: una performance sobre el periodismo contemporáneo y su abusivo poder e irrelevancia en la que trata de decir la verdad haciendo parodia. Por lo que al menos yo interpreto y leo sus artículos de opinión como muestras de lo que realmente significa ser periodista hoy en día: emitir propaganda realizando textos que en el fondo no hablan de fútbol sino más bien sobre el Apocalipsis de la profesión. Un territorio minado por periodistas que han convertido a los entrenadores en generales, los presidentes en emperadores y a los jugadores en soldados, en el que cada partido es una batalla y cualquier escaramuza sirve para rememorar una lección de historia.
Los textos de Julián Ruiz sobre fútbol son enormes porque son el espectáculo. Pelotazos de un killer. No engañan ni falsean la realidad porque parten de la base de que el periodismo deportivo es manipulación. Mentira. Son el puto engaño mostrando todas sus trampas delante de los ojos asombrados de los lectores. Un penalti injusto cobrado en cada línea con la saña y risa del árbitro que desea hacer daño.
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