El guerrero
Recuerdo haber leído en el Apéndice de la Popular 1 que alguien amaba tanto Choice of weapon de The Cult que había golpeado en un bar a una persona...
Cualquiera de los discos de Brötzmann podría aparecer perfectamente en un filme de David Lynch. Muchas de las disruptivas melodías que ha interpretado encajarían perfectamente entre las brumas e imágenes nocturnas de Lost highway. Aunque creo que también podrían hacerlo perfectamente en muchos de los realizados por Werner Herzog. De hecho, en las obras de ambos creadores puede percibirse una especie de rebeldía ante las normas. Aunque más que rebeldía, yo hablaría de intranquilidad. Un desasosiego tan grande ante la ley y la historia que ambos se vieron obligados a realizar todo tipo de aventuras (y fracturas) artísticas para reinventarse, huir y combatir los fantasmas históricos (fundamentalmente, el nazismo) cuyo impacto y presencia era omnipresente en media Europa y no digamos ya en Alemania durante la postguerra.
Herzog era capaz de visualizar una autopista como si fuera una selva ignota y un bar como un lago desesperado. Casi todo lo que hay que saber sobre la filosofía del siglo XX se aprende contemplando una filmación suya del arcén de una carretera, una sucia hilera de cascos de cervezas o de un gallo recorriendo un vertedero. En sus películas, los mitos de la civilización europea desaparecen. Son tragados por el impulso y fuerza de la naturaleza y el ego humano. La historia de la cultura se transforma en lucha, batalla. No es un cuerpo de mitos y conocimientos inamovible ni tampoco un legado que gira y se transforma sino más bien un cimiento que se destruye diariamente. Condenado irremediablemente a desaparecer.
Brötzmann deseaba ser un pintor. De hecho, muchas de las portadas de sus discos llevan su firma. Nunca ha dejado de lado del todo su primera vocación que, en cualquier caso, es posible rastrear en su forma de tocar. Ideal para servir de fondo a una performance expresionista o a un documental sobre Rauschenberg, Pollock y compañia. Porque Brötzmann no toca notas. Las arroja al espacio como si fueran botes de pintura abiertos. Se pelea con las melodías como los pintores vanguardistas lo hacían con la superficie de sus lienzos no tanto para buscar su belleza sino para testimoniar el naufragio de la civilización. La manera en que progreso y devastación psíquica han acabado dándose la mano.
Decía Peter Townshend en su biografía que The Who intentaron emular el sonido de las bombas cayendo sobre Londres y otras ciudades inglesas durante la Segunda Guerra Mundial. De ahí la potencia de aquellos riffs de guitarra que llenaban de ruido y violencia el espacio sonoro. La enorme y desbordante potencia con la que golpeaban al público en el transcurso de sus conciertos.
1ºimagen:…..no lo conocia…..fluxus…povera….extraordinario…..nunca sabra donde va……con sus pantalones de grumete y barbas de kaiser……
2ºimagen:…huelo a supervivencia leigh y al a pelo, pelo, pelo de brötzman……
3ºimagen:……un verdadero follisqueo……….jajajajjjjjj
4ºimagen:….la hostia!!!!!….acojonante de guapa…..stroszek….la balada de bruno(s) schleinstein1977….total…..
5ºimagen:…..en el negro de la izquierda una noria de wisconsin y en el de la derecha la musica que tocaba stroszek en los patios interiores de los edificios alemanes…..hombre orquesta….sonrisa……
PD: https://www.youtube.com/watch?v=NnwNhl2JK5E&t=67s………..maximo nivel……
1) Un santo de la experimentación. Cuando el sufismo se encuentra con el krautrock. 2) Pilotos de una nave espacial. 3) Un ritual primitivo transformado en concierto del siglo XX. 4) La soledad americana. Documentales americanos sobre familias de emigrantes perdidas en medio de aquel país. 5) Trascendencia espacial. Entre las naves y el cielo. PD: Strozek enorme. No sé cuándo pero llegará el momento en que avería se llene de textos sobre Herzog. ¿Quién sabe cuándo?