Aventuras instrumentales
Si he de ser franco, ayer recordaba en avería mi participación en el homenaje a Sergio Algora porque, durante la última semana, he estado escuchando...
Todos los herederos del franquismo se encuentran detrás de los focos. Dejando que el PSOE de Felipe González embauque a la población. Ofrezca una imagen de apertura y libertad del país que en realidad, no es más que una puerta de entrada hecha a medida del capitalismo. Me los imagino a muchos de ellos intentando convencer a los militares de que no saquen los fusiles y se contengan porque el dinero que va a llegar a España les va a compensar cierto tipo de afrentas como que los homosexuales se besen públicamente o los jóvenes drogadictos aparezcan cantando canciones incomprensibles en televisión. Y también los visualizo escupiendo al suelo, insultando a Olvido y Carlos mientras desarrollan su actuación en televisión, pero tranquilos porque no van a ser juzgados por sus crímenes y torturas. Y además, probablemente gracias en gran medida a esas fiestas donde la droga campa a sus anchas, muchos ciudadanos se olvidarán de ellos. De hecho, ya sea por el dinero que reciben a mangas anchas o porque estarán más preocupados en girar por allí y allá y no autodestruirse que en vengarse, los músicos se encontrarán ajenos a muchos de los problemas políticos del país. Y desde luego, en muy pocos casos, se dedicarán a intentar hacer justicia con quienes tuvieron secuestrada España durante décadas.
Supongo que se comprende lo que deseo decir. Adoro la música pop española de los 80. Y creo que el talento de muchos de sus músicos es absolutamente indiscutible. Pero entiendo que la Movida fue un acontecimiento que interesaba al poder y por ello fue permitido. Porque como ya he dicho antes, mientras miles de jóvenes españoles movían sus cabezas locamente frente a los nuevos héroes del pop, los descendientes de Franco iban posicionándose tranquilamente en la nueva sociedad. Pasando desapercibidos y presentándose como gente democrática. Algo que por supuesto nunca fueron. Tal y como están mostrando ahora en que, acabados los años de bonanza capitalista (del crecimiento a base de deuda), han vuelto a apoderarse del país no exactamente con un golpe de estado. Pero casi. De hecho, lo que deben estar soportando miles de familias de España por una atropellada mayoría absoluta no tiene nombre. Tanto que estoy convencido de que durante estas navidades, habrá más de uno que haya pedido a los reyes magos que le hagan el favor de hacerle desaparecer de este mundo para siempre y jamás. Shalam
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