Globo diabólico
Leyendo Contraluz de Thomas Pynchon me ha surgido una pregunta muy recurrente: ¿Qué diferencia a los grandes autores de culto de los de la cultura...

Decir por último que de aquel primer monólogo de 40 páginas en que me basé para comenzar a levantar la novela, apenas quedan unas cuantas reflexiones intactas que no sé ni cómo pero se adaptaban perfectamente al discurso que profiere el personaje No obstante, la mayoría han desaparecido. Por lo que la función de aquel lejano texto que escribí a finales del siglo pasado, ha sido la de sentar las bases de este actual que ha crecido a partir de él y darme cierta seguridad a la hora de volver a ponerme a escribir. Pero pocos de sus rasgos quedan ya allí. Lo que, por otra parte, no considero que lo invalide. Pero sí que lo pone en su justo lugar: haber servido como germen tal vez de algo más grande. Ejercer funciones de borrador. Algo que me hace tenerle más cariño aún si cabe que hace años. Cuando lo consideraba un texto cerrado y bien finalizado que con ciertas correcciones, podría y debería publicarse a su tiempo y momento. Que generalmente no es el que marca el autor sino los dioses. Sean quienes sean éstos. Shalam
0 comentarios