Imposturas intelectuales
Terminé hace varios días el libro de Alan Sokal y Jean Bricmont, Imposturas intelectuales. Una lectura más que recomendable, necesaria. El caso...
En cualquier caso, no hay más que echar un vistazo al aspecto de ambos para corroborar mis palabras. El aura de Alan Moore impresiona. Alrededor de su espalda vislumbro serpientes en movimiento. Reptiles que conectan las puertas celestes y las inferiores. Sus ojos, por ejemplo, echan fuego. Son los de un ser que ha cruzado el más allá durante unos instantes y ha caminado entre muertos. Ha oído deliciosos cantos de almas huidas mientras dormía y ha bebido el cáliz de la inmortalidad con su «otro yo» durante un viaje astral.
Por otra parte, Julian Cope parece que vive eternamente colgado de un LSD. Que de tantos viajes espirituales y psicodélicos que ha realizado, hace tiempo que perdió la cabeza. Pero si se escucha con atención su música, inmediatamente se siente vibrar a los áspides que presencian y alumbran cada coito. La líbido emocional de la tierra y el campo. Y también es posible percibir el poder de las piedras y minerales. Del agua y el fuego.
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