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Un torneo previsible

Ene 31, 2025 | 2 Comentarios

El Open de Australia terminó hace varios días. Si he de ser sincero, casi no he visto partidos. Pero sí lo he seguido a lo lejos. De tanto en tanto me he puesto delante de la pantalla. Las conclusiones son muy claras.

1) Sinner se ha convertido al fin en el superclase que todos auguraban. Aunque su solidez y regularidad son tan grandes que casi que superan cualquier predicción. Su juego de fondo es imbatible. Sólo el mejor Djokovic podría superar al italiano en ese aspecto del juego. Su concentración y dedicación son totales. O espabilan sus contrincantes o puede comenzar a marcar una era.

Lo mejor de sus claros triunfos es que comienzan a borrar las sospechas que sembró el doping en el italiano. Tal vez le sancionen o no. Tal vez la cuestión quede cerrada pronto o se vuelva a abrir. Pero el tema va camino de convertirse en circunstancial en su carrera. Sinner gana porque es el mejor ahora mismo de cabeza y de piernas, porque sabe lo que ha de hacer un segundo más rápido que el resto de sus rivales. Lo del doping sólo lo ha hecho más fuerte. Los campeones se forjan así. Contra todo y contra todos. Entre dificultades.

2) Tal vez Zverev conquiste algún día un Grand Slam. Pero va camino de ser el eterno aspirante. Su juego, su saque, esa derecha, su físico, esa volea le deberían bastar para alcanzar dos o tres torneos mayores. Pero su cabeza es la de un top 30.  Siempre le ocurre lo mismo. En el momento clave, en los puntos trascendentes se le encoge la mano. Renquea. Titubea. No cree en sí mismo. Se queda en blanco. Se convierte en un hombre errante. La raqueta le pesa.

Su fracaso no es sólo personal. Es generacional. Es una prueba de que el carácter a veces hace más que el talento. Su final contra Sinner no fue decepcionante sino lo que sigue. Nunca llevó el peso del partido. Nunca se pensó ganador. Lo que hizo bien (el segundo set) siempre lo hizo sin la presión de la victoria. Viniendo desde atrás. En cuanto tenía que tomar la iniciativa, se caía. La torre se desmoronaba. Zverev es un caballero sin lanza. Cuando tiene que rematar a la presa se bloquea. Tiene miedo a lo desconocido. Y al final vive en un abismo. Es un deportista preso de las sombras.

3) Alcaraz necesita mejorar. O mejor dicho, necesita trabajar. Sobre todo, su mente. Alcaraz tiene que comenzar a ser un hombre. Su palmarés es esplendoroso. Todavía se le consienten ciertos errores. Aún son disculpables. Pero hay algo en su actitud que preocupa. Se puede perder con Djokovic pero no como lo hizo él. Más cuando sabía que las probabilidades de cruzarse con el serbio eran muchísimas. Más cuando no hacía ni medio año que había perdido una dolorosa final en los Juegos Olímpicos. De esas que escuecen y el que las pierde no vuelve a ver la luz hasta que logra la revancha. Más cuando podía volver a igualar su head to head con el serbio. Más cuando hasta hace unos meses estaba declarando que quería ser el jugador con más Grand Slams de la historia.

Estoy casi seguro de que este Alcaraz hubiera perdido con Sinner en la final. Eso era algo comprensible y esperable. Pero no debía haber caído (al menos del modo en el que lo hizo) ante un Djokovic que lo destrozó mentalmente, que lo sacó del partido, lo convirtió en un muñeco adolescente cuando el partido apuntaba a victoria clara de Carlitos. Un deportista que se gusta demasiado y debe aprender a sufrir, tiene que comenzar a madurar. En España tiene un espejo donde mirarse. Cuando Nadal era el número 1 salía a la cancha como si fuera el 40. Como si estuviera muerto de hambre y dependiera su vida del partido. ¿En qué está pensando Carlos? ¿En las zapas, en la foto, en lo que va a escribir en la cámara cuando gane el partido?

Paso a paso. Poco a poco. ¡Humildad Carlos! ¡Escucha a Ferrero y no a los fans! ¡Escucha a Ferrero y no a tu ego! Ahora mismo, no eres ni el más guapo ni el mejor. El más guapo es Musetti y el mejor Sinner. ¡A luchar por ello!

4) Djokovic merece un capítulo aparte. El día que se retire habrá que dedicarle unos cuantos averías. No da la impresión de que cuando la hora llegue se vaya a ir entre aplausos. Djokovic es uno de los tenistas más controvertidos de la historia. Es el hombre que más veces se ha impuesto en Australia, es una leyenda viviente pero allí, en territorio austral, es tratado como si fuera un delincuente, un forajido.

La relación entre Djokovic y el país oceánico es de psiquiatra. Dos sádicos frente a frente. Lo que ocurrió en el 2022 no se olvida. Antes de volar a Melbourne, el serbio se encargó de inflamar el torneo asegurando que lo habían «envenenado» (le dieron comida con plomo y mercurio) cuando lo confinaron en aquel hotel donde no fue tratado precisamente con honores. Más bien como un preso o un delincuente común. Alguien peligroso. Un violento fugitivo.

Ya metido en faena, dejó a Jim Courier con la palabra en la boca porque un periodista del Channel 9 se había mofado de él (aseguraba que su tiempo ya había pasado) y de sus compatriotas. Y para rematar su enero romántico con Australia se retiró entre abucheos y pitos tras el primer set contra Zverev debido a una lesión que muchos le acusaban de fingir. De hecho, el mismísimo Alcaraz, visiblemente contrariado, se mofó del propio Djokovic tocándose repetidamente el muslo en un descanso de su partido. Aunque, obviamente, el mal era real. De hecho, días después, el serbio se dio el lujo de ironizar con sus detractores colgando una radiografía de la lesión en X (antes twitter). Algo que ya daba igual pero le sirvió a Djokovic para seguir atizando su daga contra el mundo, contra el público, contra el tenis, contra el torneo que más ama y que más odia, contra el Universo.

En realidad, a estas alturas, ya da todo igual. Todo es un despropósito. Ni Djokovic va a cambiar ni va a ceder ni el público lo va a querer. Cuando el serbio se retire lo hará sin amor. Sí con respeto, sí con admiración. Pero no con amor. Algo que tampoco creo que le importe demasiado. En realidad, esa situación le excita. Es la que le da alas. Su motor.

Ok. Pareciera por sus declaraciones que Djokovic quisiera ser amado pero no nos engañemos. Djokovic creció entre bombas, escuchando hablar mal de los serbios, se desarrolló entre dificultades, en medio de estrecheces, con todo en contra. Y por eso mismo, no se siente cómodo ni en la placidez ni en la armonía.

Djokovic, vuelvo a repetirlo, (parece que se nos olvida) ha crecido entre bombas, bombas europeas, bombas de la OTAN, bombas del primer mundo, bombas norteamericanas, bombas pagadas con nuestros impuestos. Así que cuando está en la pista disfruta más de los abucheos que de los aplausos. Si no es odiado busca ser odiado. Djokovic, en realidad, necesita desesperadamente abucheos, dificultades, retos. Le gusta ser el malo porque, como serbio, siempre ha jugado ese papel. Si no hay problemas, Djokovic se los inventa. Los necesita para estar en calma y en paz. Su paz es la guerra de casi todos los jugadores del circuito.

A Djokovic le gustaría ser amado. Como a los serbios. Pero le tocó el papel de malo. Como a los serbios. Y si no es el malo no se siente en su salsa. En el momento en que Alcaraz comenzó a acusarlo de fingir, de ser un trilero, el español perdió el partido. ¡Match ball! Djokovic lo había llevado a su terreno.

A decir verdad, el baño táctico que el serbio le dio al jugador murciano fue de los de campeonato. A Djokovic le bastó irse al vestuario para desconcentrarlo. Y, después, tan sólo con ser más agresivo y ajustar el segundo saque para desconfigurar a un Alcaraz que parecía más un niño caprichoso y perdido, incapaz de encontrar su brújula, que un tenista.

En Australia salieron a la pista dos crack del tenis (Alcaraz y Djokovic) pero cuando terminó el partido allí estaban un hombre y un niño. Es duro reconocerlo porque Djokovic no se hace de querer pero tal vez el serbio sea el más grande deportista de la historia.

A Djokovic no le dicen el joker por bufón sino por desconcertante, por maquiavélico, por estratega. Su tenis es ordenado, es tan ordenado, que siembra el caos en sus rivales. A estas alturas, ganar un título más era casi anecdótico.  ¡Lo importante es que aún da miedo! ¡Palabras mayores!

5) En los años esplendorosos del Big Three, el nivel medio del tenis era bastante bueno. Ahí estaban Murray, Wawrinka o Del Potro y unos cuantos más. Ojalá Rune y Sonego eleven el nivel. Ojalá comiencen a aspirar a entrar en las finales. Lo digo porque ni a Rublev ni a Tsisipas se les espera allí. Medvédev parece que se encuentra en otro de esos laberintos mentales en los que se pierde de tanto en tanto. Y Fonseca (la gran aparición de este Grand Slam) es todavía demasiado joven para visualizarlo levantando un trofeo grande.

Bastaría en cualquier caso que Rune creciera un poco (¡Qué divertido sería verlo rompiendo raquetas y metiendo derechazos, haciendo rock and roll a lo McEnroe!), que Fonseca confirmase en uno o dos años las expectativas y que Medvédev no se dejara ir para que el circuito se animara. Más aún si Zverev le da por trabajar psicológicamente esa mente y se pone como objetivo conquistar un grande antes de irse.

En fin. ¿Quién sabe? La idea, supongo, es no ponérselo fácil a Sinner y que el día que se retire Djokovic su ausencia se note lo menos posible. ¡A Nadal y a Federer toca verlos en diferido! Shalam

لا يتخلص المرء أبدًا من غباءه.

Uno nunca se libera de su propia estupidez

2 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1imagen…..kia…kia….kia….(hasta en la red)….los santos inocentes-1984-mario camus….
    2imagen….que antebrazo tan poderoso se le ve……
    3imagen….la mano izquierda tiene una posicion aflamencada..el brazo derecho parece fuerte y preciso….
    4imagen….en que estoy pensando?….
    5imagen….culi-pava…no llego no….fortisimo antebrazo….con la mano izq me rasco el ojete (a lo nadal)…..
    6imagen….meditando al solecito…..
    7imagen….festejo con los calzones a rayas….auschwitz-birkenau…
    PD…la pocima-doping de sinner……
    https://www.youtube.com/watch?v=HGUQUUzJNdM…..tom &jerry….el monstruoso jerry…..

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    • Alejandro Hermosilla

      1) Dinámica futurista. Cuadro hiperrealista y vanguardista. Lo veo en Arco. 2) Foto que podría aparecer en un cómic sobre Los Nuevos Mutantes. Chris Claremont. 3) Delgadez total convertida en fibra. Estatua griega manierista. Escorzo. 4) O te afeitas o te dejas la barba. No a medias. 5) Gimnasia artística. Puro ballet. Degas. 6) La meditación del preso. Condenado. 7) Podría ser un actor de un filme de Haneke. Funny Games. PD: jajjajaja… buenísimo.. Es Super Ratón…. No es ni un Ratón ni un superhombre… Es superJerryratón.

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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