Imposturas intelectuales
Terminé hace varios días el libro de Alan Sokal y Jean Bricmont, Imposturas intelectuales. Una lectura más que recomendable, necesaria. El caso...
Si entendiéramos que cada acto de nuestra vida puede ser el último, estoy convencido de que brotaría más dicha y paz. El planeta estaría coronado por una nube de buenas intenciones que regaría la boca de los sedientos y acumularía comida suficiente en el estómago de los moribundos y hambrientos.
Exactamente, el fallecimiento de David Bowie nos recordó que la muerte es el comienzo de un viaje. No el fin. Porque en la vida sólo existe la eternidad. Y quienes trascienden y alcanzan reencarnaciones más favorables a lo largo de sus sucesivas vidas lo saben. Lo intuyen con una certeza demente capaz de opacar toda prueba científica.
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