Metrópolis
No comparto en absoluto la idea de que los libros nihilistas depriman. A mí lo que me entristece es la hipocresía, la tibieza y la falsedad. Eso sí...
La voz de Juan Pablo Castel (El túnel), por ejemplo, se corresponde con la de un exiliado en medio de un continente, América, que no siente como suyo; la del personaje de Dostoievsky con la de uno de esos anónimos seres desplazados del campo que pueblan las gigantescas ciudades modernas y viven asfixiados e ignorados; y la de Mersault (El extranjero) y la de Antonine Ronquetin (La náusea) son consecuencia del culto al racionalismo y la técnica que acaba generando el ateísmo. Por lo que compararlas, no tendría necesariamente que implicar igualarlas que es lo que generalmente se hace (respondiendo así al discurso vertiginoso de la globalización), sino, sobre todo, profundizar en la realidad de la que cada una de ellas surge. Algo que no se suele llevar a cabo por cierta tendencia a la vaguedad intelectual y el recurso a la cultura del menor esfuerzo connatural a la sociedad del espectáculo. Motivo por el que, finalmente, puede ocurrir que la literatura comparada (si se practica mal) termine convirtiéndose en un instrumento más al servicio del sistema dominante. Ya que puede llegar a introducir a todos los artistas, por el mero hecho de compararlos, en el mismo cajón de sastre, haciéndolos formar parte de lo que podríamos denominar el supermercado cultural, igualándolos sin realmente hacer un análisis serio de sus diferencias y propiedades. Provocando, por tanto, que la crítica se mantenga en un nivel superficial al servicio de la cita fácil. Casi al nivel del Trivial. Sabremos, por ejemplo, que todos los escritores anteriormente citados son nihilistas pero no se nos dirá en qué forma lo son cada uno de ellos y a qué responde su nihilismo.
A fuerza de hacerme reiterativo e insistente, citaré otro ejemplo. Volvamos nuestra mirada a la novela revolucionaria mexicana. ¿Es comparable a la surgida en Francia debido a la Revolución francesa? ¿Son comparables Francia y México? ¿Surgieron los movimientos revolucionarios por los mismos motivos?
Sí. Ya sé que estoy reduciendo y simplificando muchos razonamientos complejos pero lo creo necesario para mostrar cómo un uso superficial de la literatura comparada puede servir a los intereses del poder experto en manipular situaciones.
2) Durante la Edad Media, cualquier idea por primitiva o rústica de literatura comparada que existiera, entra en crisis. Las culturas tienden a rivalizar y pocas veces a cooperar y los ejercicios de esta disciplina quedan por lo general reducidos al ámbito religioso. Las sucesivas interpretaciones de textos sagrados y los debates filosóficos (típicamente bizantinos) que se llevan a cabo sobre diversos valores espirituales son algunas de las manifestaciones a través de las que espontáneamente se producen análisis comparativos de textos. Más que estudios comparativos se llevan a cabo estudios interpretativos. Existen, no obstante, excepciones como la tantas veces citada corte de Alfonso X que, en el fondo, no son más que islas en un mar de guerras, feudalismo y religiosidad.
6) Dividiría el siglo XX en tres partes:
En fin, soy muy consciente de que he simplificado mucho pero creo que era necesario para poder hacerme comprender. En gran medida, la literatura comparada es un agente pasivo de cambio y responde tanto al uso y abuso de ella que desee hacer el poder como a los acontecimientos de la actualidad.
De hecho, yo creo ser un buen ejemplo de esta última afirmación. En las dos novelas que hasta ahora he publicado, Martillo y Bruja, no me refiero ni hablo prácticamente de la realidad mexicana ni de la española. Y aludo a decenas de libros y obras de arte para incidir en mis puntos de vista sobre el capitalismo tardío y la sociedad actual. Es decir; mis libros se encuentran en medio de un inconsciente colectivo que siento que nos domina y no tanto en el aquí y ahora. Pues pienso (tal vez inocentemente) que es jugando con símbolos y metáforas que podré alcanzar nuevos lugares y verdades, y desmontar esquizofrénicamente, desde su mismo centro, el colonialismo global que nos domina, como pone de manifiesto el uso y abuso actual de la literatura comparada. Una disciplina que, por otra parte, bien utilizada, se me antoja herramienta imprescindible no sólo de conocimiento literario sino humano. Shalam
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