La fiesta de muertos mexicana: un orgasmo cósmico (2)
Continúo aquí el texto sobre la fiesta de muertos mexicana cuya primera parte colgué el día anterior en avería: Supongo, en cualquier caso que,...
En cualquier caso, me resulta inevitable evitar preguntarme: ¿Dónde y cómo hacían sus necesidades los locos que eran embarcados en las naves de locos ¿Qué conversaciones tenían esos locos? ¿Cómo era el carácter de los gritos que emitían? ¿Si morían, lo hacían de hambre, ahogados o tras pelearse entre ellos? ¿Eran sus padres y madres conscientes de dónde iban estos locos? ¿Los entregaban voluntariamente? ¿Lloraban por ellos o se alegraban de perderlos para siempre? ¿A qué olían los barcos de los locos? ¿Se acumulaban la mierda y los orines en las barcas de los locos?
Ciertamente, existen pocos símbolos tan proféticos y apocalípticos como el de esta nave. Por lo que no puedo evitar pensar que, como un acto de justicia poética, algunos de estos barcos a la deriva sin ningún ocupante en los que había esqueletos protegidos por mantos o aún podía vislumbrarse un pedazo de carne en una mano atracara inesperadamente en tierra y varios meses después, se desatara una epidemia de cólera en las poblaciones cercanas sembrando la desgracia, el dolor y la locura. Y que fuera ese el motivo por el que estas atípicas embarcaciones fueran prohibidas y no la salubridad o el advenimiento de las luces renacentistas. Shalam
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