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Etnomasoquismo

Feb 2, 2025 | 7 Comentarios

Etnomasoquismo

Leyendo Blasfemar en el templo, el libro de Adriano Erriguel, me encuentro con una serie de reflexiones que no me resisto a citar en Avería. Más que nada por la agudeza y lucidez con la que este pensador disecciona la «epidemia de genuflexiones» que se ha ido extendiendo por Europa en los últimos lustros. La manía de la disculpa. La obsesión por el perdón.

A día de hoy, ya lo sabemos, Europa se ha convertido en una disculpa. «Un lo siento» continuo. Europa es incapaz de mirar al pasado sin sentirse avergonzada. Sin pedir de rodillas perdón. En palabras de Erriguel: «es difícil encontrar una rememoración de cualquier gesta, empresa, descubrimiento o acontecimiento histórico sobre la que no planee, de forma inconsciente o explícita, una fórmula ritual: ¡Lo sentimos!».

Ok. Lo interesante del análisis de Erriguel es que aborda este cuestión desde diversos puntos de vista. Y, finalmente, corrobora que, en el fondo, es otra de las estrategias utilizadas por el neoliberalismo para implementar su dominio social, político y económico.

En fin. Creo que lo mejor es dejarlo hablar. La cita es muy extensa. Contiene casi dos páginas de su libro. Pero creo, sin duda, que merece la pena. Es difícil encontrar una reflexión más esclarecedora y lúcida sobre esta cuestión.

Ahí la dejo:

Europa, Occidente en su conjunto grita: «¡Perdón por nuestro imperialismo, por nuestro colonialismo y por nuestro racismo sistémico! ¡Perdón por nuestra sociedad blanca patriarcal y heteronormativa! ¡Perdón por nuestro privilegios inconscientes, por nuestros cánones de belleza, por nuestra civilización no inclusiva! ¡Perdón por nuestra filosofía elitista, por nuestra literatura homófoba, por nuestras obras de arte sexistas, por nuestra música egocéntrica! ¡Perdón por nuestros éxitos y por nuestros fracasos, por nuestras riquezas y por nuestras miserias, por nuestros vivos y por nuestros muertos! ¡Perdón por existir!

«Aquí apesta el aire a secretos y cosas inconfesadas», que diría Nietzsche. Desde Freud sabemos que el masoquismo no es más que un sadismo invertido, una pasión de dominar retornada contra uno mismo. Este narcisismo de la autodenigración, esta ostentación de virtud, ¿no son acaso formas desviadas de supremacismo moral? ¿No son formas de decir: «Somos la única civilización capaz de cargar sobre sus hombres la culpa de la humanidad»? «La autolaceración -escribe Pascal Bruckner- disimula apenas una glorificación encubierta. El mal sólo puede venir de nosotros, los otros hombres estarán sólo animados por la simpatía, la buena voluntad, el candor. Paternalismo de la buena conciencia: considerarse los reyes de la infamia es todavía permanecer en la cima de la historia». En el culto a la debilidad identificaba Nietzsche el curso sinuoso de la voluntad de poder. Una tentación mesiánica.

Hay otra forma más pedestre de ver este fenómeno, y es desde una perspectiva de clase. ¿Dónde se ha fraguado esa ideología de la deconstrucción? ¿Cuál es el origen de esta izquierda racialista?

Los universitarios woke de Harvard, Berkeley y Yale son los perfectos paladines de su clase. Al desplazar el centro de las preocupaciones de lo económico a lo cultural y de lo material a lo simbólico, la alta burguesía americana -blanca en su mayoría- suministra el nuevo opio del pueblo.  Sólo los hijos de buena familia, con dinero y ocio en abundancia, pueden hacer de sus «sentimientos una seudorreligión y considerarse por ello el ombligo del mundo. «Refugiémonos en lo subjetivo, resignifiquemos los discursos, vivamos nuestras vidas imaginarias, les dicen sus mentores. Pero, mientras unos se emancipan de la realidad material, el neoliberalismo se encarga de organizarla.  ¿Qué función desempeña el etnomasoquismo?

Entre otras cosas, el de un potente marcador de clase. Son los blancos más acomodados -en Europa y Estados Unidos- quienes con más fuerza denuncian el privilegio blanco. Entre otras cosas, porque los blancos humildes y precarizados no suelen tener privilegios que confesar. La autohumillación es un medio sutil de demostrar superioridad. «El reconocimiento del privilegio blanco por los blancos privilegiados hace un privilegio al cuadrado: el orgullo moral y la humildad farisea les permite elevarse por encima de la plebe», dice Pascal Bruckner. El etnomasoquismo es un lujo de ricos.

Más allá de su dimensión psicológica, el etnomasoquismo cumple funciones estratégicas. Un etnomasoquismo bien arraigado desactiva, de entrada, cualquier oposición a las políticas migratorias del capitalismo. Al favorecer la inmigración de repoblación, el etnomasoquismo favorece también la disociación entre etnos y polis; es decir, desactiva la idea de que la patria es la tierra de los padres y de los ancestros. La idea de nación se disuelve así en marco normativo abstracto, en demarcación administrativa, en agregación de ciudadanos, en sociedad anónima. Un proyecto (neo)liberal». Shalam

كل ما هو موجود كان موجودًا دائمًا

Todo lo que hay ha existido siempre

7 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1imagen…el puño derch levantado y en la otra le falta la tabla de la constitucion de independencia de los eeuu…..siguen con cadenas en los pies)……
    2imagen….la idea es natural…..
    3imagen…todos los iconos salpicados de monedas de oro….(la ruta de la seda)…….
    4imagen….los dioses en africa son invisibles…..
    5imagen….aqui llevas un monton de alfombras y te forras (buen business)…..
    6imagen…la idea es antigua pero moderna……
    PD…antigua pero moderna…..novedades carminha….2014
    https://www.youtube.com/watch?v=5M0Aud8kkow…….

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    • Alejandro Hermosilla

      1) La ciega servidumbre. ¡Viva el capital! 2) La oscura servidumbre. ¡Viva la confusión! 3) Los sueños perdidos de Dalí. Su obsesión con el dinero. 4) Los árboles son los dioses de África y las montañas. ¿Ante quién te postras? ¿El dinero? 5) La meca norteamericana. Mirando a la Casa Blanca. 6) Antiguos votantes de Bill Clinton perdidos en medio de una calle. PD: muy almodovariana intrascendente.

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  2. Gabriel Porras

    Si he entendido bien la cita de Adriano Erriguel, se culpa del etnomasoquismo a los capitalistas. Yo no sé cuál será la causa, pero sí tengo claro que no se puede reducir lo humano a lo económico, como si todo en la vida humana tuviera causas económicas. Ése me parece ser el error capital del marxismo. Y me parece que uno de los grandes problemas de nuestra época es que olvidamos que la realidad es siempre más compleja que nuestros pensamientos. Hay que tener cuidado con simplificar la realidad.

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    • Alejandro Hermosilla

      Hola Gabriel. La verdad es que no he entendido muy bien lo que sugieres. Te animaría a que leyeras el libro de Erriguel y luego saques tus conclusiones. Una vez sacadas esas conclusiones estaré encantado de dialogar al respecto. Está claro que hay que tener cuidado con simplificar la realidad.

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      • Gabriel Porras

        En la cita me daba la impresión de que se acusaba a los neoliberales de promover el etnomasoquismo por razones de beneficio económico. No estoy muy seguro si es ese el mensaje, pero es la impresión que me ha dado. Hablo de esta cita, no he leído el libro, así que no puedo decir más, evidentemente. Pero lo que quería decir es que hay una tendencia a culpar a alguien, sea individuo o grupo social, de esto o aquello. Y eso me parece imprudente. Pero como he dicho no estoy muy seguro de haberlo entendido bien, tendría que leer el libro entero, en efecto.

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        • Alejandro Hermosilla

          Buenas Gabriel. Creo que lo importante sería leer el libro porque Erriguel explica muchos temas desde varias perspectivas. Luego tal vez estés de acuerdo o no. Pero creo que eso es esencial. Bajo mi punto de vista, Erriguel no dice que el etnomasoquismo sea consecuencia del neoliberalismo sino que el neoliberalismo favorece el etnomasoquismo y fenómenos parecidos que finalmente, terminan favoreciendo a la globalización. Y que el etnomasoquismo surge en ambientes intelectualmente ricos y occidentales. Los obreros que arreglan el coche no les va mucho el etnomasoquismo. Tampoco a los ricos de Turquía o Marruecos. También considera a mayo del 68 un revolución liberal y a la izquierda la gran cómplice del globalismo. Son cuestiones que él no trata con superficialidad sino con agudeza. Obviamente, podremos estar de acuerdo o no con él pero creo que merece la pena leer primero su libro y luego criticar si es necesario. En cualquier caso, lo que sí te digo es que para mi hay pocos ensayistas más lúcidos que Erriguel. Capaz de saltar y trascender las dictonomías clásicas de los medios de comunicación.

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  3. Gabriel Porras

    Si tengo ocasión de leer su libro, lo leeré, aunque, como ya te dije,
    últimamente no tengo mucho tiempo para leer. De todas formas, yo me refería a la cita que incluías en el artículo y no al libro entero, que seguramente habré entendido mal por no haberlo leído, en efecto.

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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