Autor: Alejandro Hermosilla
Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.
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El eternauta es un cómic que no ha perdido vigencia. Al contrario, el tiempo ha agrandado aún más su estela que es la de las obras clásicas. En realidad, el argumento no era demasiado original. O mejor dicho, no era lo suficientemente original como para justificar únicamente el éxito artístico de la obra en su desarrollo.
Oesterheld era un gran lector y se hizo un nombre en el mundo del cómic trabajando junto a prestigiosos autores como Hugo Pratt y Alberto Brescia con una cultura literaria amplia. Eso quiere decir que fue capaz de imprimir un toque de autor a la ciencia-ficción. No es extraño, en este sentido, encontrar ecos de inmortales narraciones bélicas o de aventuras de Joseph Conrad, Robert Louis Stevenson o incluso Ernest Hemingway en las primeras cien páginas de El eternauta. Un cómic que, a pesar de su trama fantástica, posee el aliento de una novela existencialista. De hecho, hay algo que recuerda a La peste, la novela de Albert Camus, más allá de su trama interestelar. Sobre todo, en ese magistral, pausado comienzo en el que Buenos Aires se encuentra completamente sitiada por una nieve mortal y aún no sabemos con certeza a qué enemigo se están enfrentado los héroes. El villano es, en esencia, una masa deforme incognoscible y una naturaleza mortal y peligrosa que obliga a cada uno de los protagonistas a dar lo mejor de sí mismos. A superar sus límites al tiempo que intentan racionalizar la horrorosa e inverosímil experiencia ante la que se enfrentan.
Dicho esto, la grandeza de El eternauta no radica únicamente en la sobria y ágil manera a través de la que Oesterheld logra dotar de un aliento imperecedero a una historia futurista sino en cómo, a las influencias antes citadas, (a las que habría que añadir las de autores de ciencia ficción clásica como H.G. Wells o filmes del cariz de Metrópolis) añade otras autóctonas como las de Jorge Luis Borges o Adolfo Bioy Casares. Ciertamente, si alguien me hubiera dicho que El eternauta se le ocurrió a Héctor Germán tras la lectura de un cuento del autor de El aleph o un breve diálogo con él en un parque de Buenos Aires o un descansillo de la Biblioteca Nacional, me lo creería perfectamente. Aunque también lo haría en caso de que alguien me dijera que fue su respuesta cruda y realista a algunos de los cuentos de Bioy Casares incluidos en La trama celeste o a La invención de Morel.
1ºimagen:…..el pescador de pulpos……….
2ºimagen:…..lo que hay detras mio lo he escrito yo……
3ºimagen:…..legible y convencional …………………
4ºimagen:……sea como sea esta es la tormenta de una cita con el futuro……sonrisa…..
https://www.youtube.com/watch?v=hSCqECYMT8M&list=PLCqUhcy-kx8HnG5LAPR7nWE2iDOJVOy66…..r.f.1984
1) Futuro buceador. 2) ¿Soy yo Juan Salvo o Germán Oesterheld? 3) Robert Lous Stevenvon y H.G. Wells en medio de Buenos Aires. 4) Un cómic de la Segunda Guerra Mundial. PD: Radio Futura y sus tormentas de decibelios. Imprescindibles.