La Filosofía
Según creo, van a retirar Filosofía de los planes de estudios de la ESO. Una noticia absolutamente coherente con la sociedad que se lleva intentando...
Por lo general, estos conflictos no son extraños. Como nos enseñara el filósofo y antropólogo francés René Girard en su El chivo expiatorio, al colectivo migrante ajeno a los intereses del poder se les suele acusar habitualmente de los males de nuestras sociedades. Y en épocas de crisis económicas como la nuestra, aún más. Se piensa que el extranjero -que ya de por sí suele vivir en un situación precaria- puede extender enfermedades y que su presencia, de algún modo, sería también la causante del mal funcionamiento de las finanzas por lo que, consecuentemente, se produce una depuración en masa. Si antes se los asesinaba, ahora se los deporta. Pero el mecanismo es el mismo. Al forastero se lo culpabiliza de los males que la propia sociedad ha generado. Y tras su expulsión, se produce el desahogo y el alivio general, cierta catarsis más o menos duradera puesto que alguien ha pagado por la opresiva situación social. Sin importar tanto si es verdaderamente su causante o responsable.
Igualmente, durante la Edad Media (una época en que se van a producir todo tipo de luchas para mantener a resguardo las identidades de los distintos pueblos que, con el paso del tiempo, provocarán el surgimiento de los Estado-nacion) “el otro”, “el extranjero” será visto y tratado como un enemigo al considerarse que dificulta el establecimiento de una identidad, insistir en ella o conservarla para lo que son necesarios héroes guerreros como el Cid y Rolando o Sigfrido.
El ensayista argentino nos sugiere que la errancia de Caín es una condena producida a causa de su profesión, agricultor, que le conduce a apropiarse de los frutos de la madre tierra. A poseer a la mujer de Yahvé (Eva) y afrontar una incestuosa relación que desatará la ira del Dios judío y provocará el gesto de aprecio con el que premia a Abel, cuya profesión de ganadero no le hace entrar en competencia con su padre: “Sobre el hijo, Caín, cosa de la madre, que trabaja como agricultor sobre la tierra que prolonga su cuerpo, Jehová (…) hace caer el desprecio y el odio que siente el padre frente al primogénito. No quiere las ofrendas de ese hijo que lo suplanta en el corazón de la mujer que ama, porque en los bienes de la tierra que Caín extrae al surcarla es el cuerpo amado de la mujer que él hizo madre lo que recibe de su hijo”.
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