Perfectos extraños
Hoy he estado escuchando Perfect Strangers. Un disco delicioso, atemporal. Ignoro lo que piensan ahora mismo los miembros de Deep Purple de su...
No voy a poner en absoluto en entredicho las palabras de Ortiz. Nada más lejos de mi intención. La Real Academia de la Lengua Española, por ejemplo, le da la razón. Para ella, la expresión merienda de negros es sinónimo de confusión y desorden. Y según he podido leer en varios foros de Internet, al parecer, surgió porque a los negros se los consideraba desordenados, anárquicos y primitivos. En uno de ellos, el de la revista Muyinteresante se nos aclara lo siguiente: «Tras una durísima jornada de trabajo, los operarios negros se reunían para comer, cambiar opiniones y cantar al ritmo del tam-tam, algo que los amos blancos tachaban de jolgorio. De ahí que cuando algo se desmadra o existe una desorganización respecto a algo» se utilice esta expresión.
En realidad, según mi visión, los dos términos van unidos. Una merienda de negros es, efectivamente, ese tumulto que se formaba cuando los africanos eran bien alimentados tras una larga jornada de trabajo, y tocaban los tambores y bombos danzando en recuerdo de su tierra natal perdida. Pero me parece que también podría hacer alusión a los desordenes y refriegas que se producían, cuando apenas les daban lo justo para comer. Pues la primera actitud y comportamiento procede de esta segunda que acabo de referir. Y casi que son indiferenciables. Por más que no se ponga el énfasis en esta última, tal vez para borrar o decorar un poco la leyenda negra que con saña y odio fueron extendiendo y creando los pueblos occidentales a su paso por medio mundo y, en este caso concreto, América.
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