Yo Claudio
Uno de los grandes méritos de Yo, Claudio, la serie dirigida por Jack Pulman, fue que permitió vislumbrar las intrigas y entresijos del imperio...
Louie se encuentra llena de momentos memorables. Mientras la veía, estuve en varias ocasiones tentado a realizar un avería sobre determinados capítulos. La verdad es que no pensaba añadir ningún comentario sobre ellos. Entendía que el argumento por sí mismo poseía el suficiente interés como para transcribirlo y dejarlo aquí, aunque finalmente nunca lo hice porque faltaba la sal y la pimienta. Me era imposible trasmitir la genialidad de aquel guión sin mencionar a Louis C.K. Sin aludir a sus gestos de hastío, a su risa de pícaro, a su desgana, a su mirada inocente, a su cara de gamberro. Puesto que, al fin y al cabo, a pesar de que los secundarios de los que se rodea brillan, el show es él.
He leído unos cuantos textos en los que comparan (eso sí, de pasada) a Louis con Lenny Bruce, George Carlin (o incluso Charles Bukowski). En realidad, no estoy muy de acuerdo con todas esas comparaciones. Es obvio que cualquier monologuista norteamericano que se precie, ha de haber estudiado y disfrutado de Bruce y Carlin, pero esto no significa necesariamente que su estilo sea similar al de ambos.
Si a nadie le quedan dudas sobre el enorme talento de Louis es precisamente porque, a pesar de su veteranía, es posible percibir sus nervios, sus fallas, sus complejos, sus vacilaciones, sus sinsabores cotidianos. Si Louis es un cómico grande es porque mantiene el toque adolescente. No parece profesional sino un tipo que necesita soltar la bilis y sus neuras para sobrevivir. Su corazón parece estar más con los tipos que comienzan y se encuentran obligados a patearse los clubs de Norteamérica que con los grandes e históricos comediantes. En realidad, creo que Louis ha llegado a estar más cerca que nunca de sus maestros a causa de los sinsabores vitales y laborales que ha experimentado en los últimos años que por su estilo artístico. Un estilo tan libre y divertido que resulta realmente difícil de definir.
El nombre de los invitados (Ricky Gervais, Joan Rivers, Matthew Broderick, Susan Sarandon, Ellen Burstyn, Chloë Sevigny, Chris Rock, Robin Williams) que han participado en el show de Louis deja muy claro la calidad del mismo. Lo mejor de todo es que ninguno de ellos aparece en él para cumplir el trámite. Todos tienen intervenciones estelares. Destacan. Dejan su sello. En ocasiones contribuyen a dotarlo de profundidad y en otros a aligerarlo.
Creo, sin duda, que alguien que merece ser destacado en este avería es Pamela Adion. Su interpretación de una desquiciada pero inteligente e interesante mujer (que juega y se ríe constantemente de los deseos sexuales de Louis) es realmente brillante. Al principio me costó aceptarla. Nada extraño porque, en lo que mí respecta, yo al menos no entendía nada de lo que ocurría en los primeros capítulos de Louie. Pero en el momento en que Pamela pasó a formar parte del paisaje habitual de la serie, me volví adicto a sus gestos y a sus exabruptos. A la imprevisible manera que tenía de tratar a su compañero masculino y a su humor salvaje y punk tan corrosivo (o más) que el de Louis.
La verdad es que Louie es una serie que cita y hace rememorar cientos de situaciones tópicas del cine clasico y moderno y que, al mismo tiempo, las corrompe y juega con ellas inmisericordemente. Ocurre que, posibilemente producto del talento de Louis C.K. y de su temperamento anárquico, resulta difícil darse cuenta de aquello a lo el cómico norteamericano está aludiendo. De hecho, eso es un punto muy a favor de esta obra que sabe a camiseta sucia de manga corta y a barba mal afeitada: su frescura. El que parezca ser parte de la vida cotidiana del cómico, casi un documental, pero que también conserve la hechura de los típicos productos comerciales norteamericanos. Una puta locura que en otras manos habría desbarrado hasta lo insoportable y en las de Louis se convierte en una genial masturbación. Un polvo barato con sabor a polvo de lujo.
1ºimagen….este chocolate caliente tiene la voz rasposa y es alimenticio……
2ºimagen…algo he hecho y tengo que salir zumbando……
3ºimagen…..bajese los pantalones y ponga los codos sobre la camilla….sonrisa….
4ºimagen…..si como se lo estoy contando……
5ºimagen…..esta fue la contestacion del doc.
6ºimagen…..perdona david, me he equivocado, no lo volvere a hacer…….
7ºimagen……el tiene puesta una escayola en la pierna, ella le dice: el ascensor esta roto!…el contesta con la mirada: me la lleva al fresco, narizona del pijo!………..
PD….https://www.youtube.com/watch?v=XL20vPIXs-A….louie,louie….the kingsmen…1964….tiempos de agitacion y ritmos convulsos…..carne radioactiva,(final de nazarin….jajajj)
1) ¿Quién me mandaría nacer? 2) Voy a drogarme o mejor, tomarme unas pastillas para dormir o mejor, me pego un tiro. 3) ¿Duele? ¡Más te va a doler, cabrón! 4) Preparaos para una sórdida noche de alcohol, sexo y humor. Esto es el infierno. 5) ¿Dónde he metido este puñetero dedo? 6) El chico de las gafas es puro Daniel Clowes y Lynch. El protagonista secreto de la historia y la foto. 7) ¿Tendré alguna cita con alguna mujer que algún día me salga bien? Mujer: «Conmigo la puedes tener». PD: No lo había pensado pero esta canción hubiera sido ideal como sintonía de Louie. Me fascina lo que hicieron los británicos con el blues. Ahí se siente cómo está todo comenzando a cambiar…
error……es el final de «simon del desierto» no el de «nazarin»……jajajjj…..
Vale….Sí… El de Nazarín es otro final grande pero con otras características.