Twin Peaks: la pesadilla púrpura (2)
Prosigo a continuación con la segunda parte del texto Twin Peaks: la pesadilla púrpura (aquí su...
Creo que no existe una mejor manera de concluir este furioso blues sobre el purgatorio americano plagado de personajes cainitas. De traiciones y emboscadas. Esta balada de fuego e ira en la que América es descrita como una tierra de nadie. Un infierno solitario en el que las bendiciones se pronuncian con escupitajos de sangre y una bala en pecho enemigo. Un territorio de vileza y codicia donde sólo sobreviven los fuertes y los crueles al que dios ni siquiera se atreve a mirar de costado y es, sí, lo más parecido a un sucio canalla. A un cabrón. Un reflejo de los habitantes de ese mísero poblado donde el oro es parecido al cólera y la ley a la guerra. Shalam
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