El pícaro ilustrado
No es precisamente el mejor momento para hablar de Joaquín Sabina. El declive de su trayectoria artística lo hace razonable blanco de críticas de...
En Madrid, los componentes de Burning parecían perros a los que después de muchos años, les habían quitado el collar y permitido correr salvajes por los campos. De hecho, mas que tocar instrumentos parecía que ladraban y que en vez de seducir al oyente, deseaban violarlo.
En cualquier caso, ante todo, Madrid huele a clásico por los cuatro costados porque se encuentra lleno de buenas canciones. Es un disco que refleja un ambiente desgarrador hecho con talento, clase y desparpajo. Rock stoniano con ciertos toques de dandismo y energía glam que recoge la atmósfera de un momento único. Mezcla el ambiente del barrio y los distritos obreros con el salvajismo individual y combina con absoluta naturalidad, posos anárquicos y divertidos con cientos de lamentos solitarios. Logrando además traducir de una manera muy personal las marcianadas de Bowie y New York Dolls a la realidad española,
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