El culto al instinto
Ayer sábado vi a uno de los grupos que más admiro y respeto: The Cult. Lamentablemente no pude asistir horas antes al concierto de Michael Monroe....
Según parece, los últimos años no fueron los mejores para Fernando Rubio. Pues a la muerte de Amador Blaya, hay que unirle diversos contratiempos personales y profesionales. Lo cierto, en cualquier caso, es que todos estos avatares parecen haber contribuido probablemente no sólo a fortificarlo anímicamente sino a que le salga un disco templado, sabio y reposado. Algo lógico porque, al fin y al cabo, el blues no es para cualquiera. Nació del dolor y la nostalgia. De la opresión y la escisión. De las dagas clavadas en corazones solitarios y la erosión. Es un cántico que sana heridas y reconstituye almas. Y eso es lo que entiendo que ha logrado Fernando en Cheap chinese guitar. Transformar la niebla, las dudas y desesperanza en un hermoso río de canciones que honran y homenajean la tradición y al mismo tiempo la actualizan. Una obra que no abruma sino que acompaña. Cruza los blues rurales del Missisipi con los medios tiempos de The Band y las sanas locuras del Exile de The Rolling Stones con pasmosa soltura y normalidad. Y posee una nebulosa producción que logra que los temas floten en una especie de limbo eterno que concede dicha y paz. Transmite serenidad y ganas de vivir.
En realidad, Cheap es una lección tanto de humildad como de música. Una bofetada de guante blanco a la histeria y egocentrismo que recorre de una punta a otra las redes sociales y el mundo en general. Y por eso es tanto una bebida espiritual como una milagrosa cerveza que consigue calmar la sed y que el tiempo se detenga durante su transcurso. Un disco que justo es reconocer que no hubiera alcanzado cotas tan altas de maestría (y sencillez) sin Paloma del Cerro -la corista- y The Inner Demons. La extraordinaria panda de músicos que acompañan a Fernando: Paco del Cerro, Román García, Carlos Campoy y Joaquín Talismán. Cuatreros supervivientes del rock español a los que a estas alturas hay ante todo que agradecer por su persistencia. Por continuar al pie del cañón contra viento y marea con una conducta canalla y vital casi épica demostrando que hay vocaciones que son intransferibles y que el rock no sólo depende del talento sino más bien de la actitud. Shalam
0 comentarios