Autor: Alejandro Hermosilla
Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.
Contenido relacionado
Videoaverías
Averías populares
Lo primero que ha sonado ha sido el inquietante disco compuesto por Klaus Schulze para ilustrar la novela de Frank Herbert, Dune, que a continuación he mezclado con una experimental y pausada grabación de Stockhausen y el TNT de Tortoise. Sorprendentemente, casi por arte de magia, la mezcla ha funcionado perfectamente y he comenzado a disfrutarla como un poseso borracho. Ciertas frases e ideas han comenzado a fluir, y mis nervios se han relajado al encontrar salidas a las vías hasta entonces cerradas del libro. Pero no todo ha terminado aquí porque ha llegado un momento en que la combinación funcionaba tan bien que he deseado forzar un poco más, añadiendo a los discos antes aludidos, Tilt de Scott Walker (que se ha acoplado con una sencillez casi misteriosa) y minutos después, el mítico Bone machine de Tom Waits, dando lugar a una orgía sonora que me ha ayudado a forjar algún personaje que no tenía pensado trazar y componer ciertas metáforas a través de las que comienzo a entrever lo que será en unos meses Ruido del arte: una nocturna travesía, un agujero negro en el que estos discontinuos sonidos me ayudan a penetrar sin miedo.
Es justo reconocer, por otra parte, que el experimento no ha cesado aquí. En un momento dado, he añadido la famosa ópera inacabada de Alban Berg, Lulu, a la cosecha de escombros y, a partir de su inclusión, he comenzado a cerrar todos los reproductores de sonido abiertos, haciendo sonar únicamente la obra del compositor austriaco y la de Scott Walker. Dos discos que además de combinar a la perfección, me han dejado en un estado de levedad muy adecuado para abrir nuevas vías en el libro que juro que posiblemente no hubiera encontrado de enfrentar la creación a través de un método tradicional. ¿Es esto demasiado? Sí. Tal vez. Pero aseguro que estos rituales me ponen en la situación adecuada para escribir, dado que concibo el texto como una roca que tengo que contribuir a deformar. Ya que sólo a través de su descomposición será que muestre su vacío y pueda verme reflejado en sus páginas llenas de palabras a través de las que se vislumbran horizontes, caídas y abismos que, como las sombras para la noche, son sin dudas, el impulso y respiración de Ruido del arte. Shalam
0 comentarios