Guerreros de fantasía
Dejo a continuación un nuevo avería sobre un fascinante pintor chileno: Guillermo Lorca Guerreros de fantasía Las obras de Guillemo Lorca son...
Cualquier obra de Ouka Leele siempre extrae lo mejor del retratado. Lo ennoblece. Le concede un «aura», transformándolo en icono. Probablemente, porque lleva dentro una niña interior que se resiste a morir. No ha perdido la mirada de sus 5 años y continúa divirtiéndose y asombrándose con la vida.
Es, obviamente, difícil comprender y disfrutar la obra de Ouka Leele sin tener en cuenta la Movida madrileña y todas las corrientes y movimientos modernos que se aglutinaron en torno a la capital de España durante los años 80. Diría, de hecho, que cada una de sus creaciones se encuentra acompañada de música y es imposible poder gozarlas sin escuchar canciones de Golpes Bajos, Parálisis Permanente, Alaska y Dinarama o Peor imposible entre otras muchas bandas. Y que, sin dudas, si tuviera que ponerle un título a una retrospectiva de su obra al completo, lo tendría muy claro: la bola de cristal. Pues hay cientos de conexiones íntimas con el famoso programa televisivo español y, aunque no recuerdo si su arte apareció en alguna de las emisiones en concreto, yo diría que cualquiera de los lienzos, fotografías, vestidos y objetos de diseño que ha creado, podrían (y deberían) haber aparecido allí con absoluta naturalidad, acompañando a la Bruja Avería y los electroduendes, Javier Gurruchaga, Santiago Auserón o Loquillo.
Otra de las características más conmovedoras del arte de Ouka Leele radica en su sinceridad. Se percibe que lo que realiza, lo hace con nobleza. Procede de un espíritu que busca la pureza pero ama el movedizo presente. Y es capaz de encontrar arte en cualquier lugar -una peluquería, una tienda de moda, un autobús- y momento.
Fantasía, color y humor creo que son las palabras que mejor definen el arte de Ouka Leele. Un arte muy personal (en sus inicios realizaba sus fotografías en blanco y negro y, ya reveladas, coloreaba las imágenes con acuarelas) que lo mismo recuerda a una fotografía familiar o a un difuminado cuento infantil y más que gritar o hablar, susurra y sugiere. Es contundente cuando debe serlo y siempre consigue captar un aspecto jocoso y socarrón del personaje. Tal vez porque visualiza la vida como una película. Desde dentro y fuera del espejo y no tiene tiempo para analizar tragedias o dramas. Se ríe contemplando a sus creaciones, como lo haría dios al abrazar a sus criaturas, convirtiendo la vulgaridad en un acto sublime y la cotidaineidad en hermosura. Grandeza.
Tengo la sensación de que muchos artistas han deseado recrear la vida en el país de las maravillas descrito por Lewis Carrol, pero que Ouka Leele se ha empeñado en crear el suyo propio y que lo ha conseguido. Una visita a su mundo artístico no pone la realidad patas arriba pero sí nos invita a hacerlo, indicándonos de paso con sutileza que todos tenemos el poder de hacerlo. Shalam
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