Oscuras comuniones
Es difícil entender no tanto el nacimiento de los videojuegos sino su eclosión sin echar un vistazo hacia aquello que representó, simbolizó el LSD...
La verdad es que, respetando su opinión, no puedo estar en mayor desacuerdo. En realidad, sí que pienso que nacemos con una misión que cumplir y que posiblemente nacemos en un lugar fijado con anterioridad. Creo, asimismo, que no son casuales ni nuestra profesión ni muchos de los encuentros íntimos que tenemos. Pero en lo que difiero profundamente de Benítez es en lo referente a la libertad de elección. Es, de hecho, esa característica la que nos hace humanos. Lo que convierte nuestra existencia en un reto. Lo que nos hace únicos. Si no tuviéramos capacidad de elección, por ejemplo, robar y no robar vendrían a ser lo mismo. No existiría el mérito humano. No existirían valores ni virtudes. Además, si no pudiéramos elegir, ¿qué sentido tendría entonces nuestra vida? Si hemos de hacer caso a J.J. Benítez, los seres humanos seríamos prácticamente máquinas carnales y sentimentales. Estaríamos completamente programados y, por tanto, no podríamos jamás decir no. Nunca. No. Esa palabra que, si no me equivoco, Lacan consideraba precisamente la fundante de la constitución humana: NO.
En fin. Supongo que a la mayoría de personas estos temas no les interesarán. Pero a mí me parecen esenciales. Casi nunca hablo de ellos en avería, aunque suelo pensar mucho sobre los mismos. Nuestro tiempo, la verdad, suele despacharlos irreflexiva y apresuradamente con la ironía nihilista. Alguien plantea una duda o una certeza y rápidamente surgen una pléyade de comentarios irónicos y descreídos por todas partes.
Ciertamente, es mucho más fácil regodearse en el sinsentido y en el vicio que intentar buscar un porqué a la existencia. Eso lo sabía bien Cioran que, con razón, ha sido considerado un ironista. Sus libros me parecen bálsamos de salud mental. Un escudo muy eficaz para contrarrestar ese ejército de psiquiatras, leguleyos, informadores y deportistas crecidos al calor de la sociedad del bienestar. Uno lee a Cioran e, inmediatamente, se pone en paz consigo mismo y con el mundo.
El problema (y también la prueba de que eran ateos y nihilistas verdaderos) tanto de Bernhard como de Cioran es que, tras la gran carcajada, nos dejan solos. En el miedo. En el sótano. De nuevo, en la oscuridad. Peor aún, más dentro de la profunda oscuridad que nunca.
1ºimagen….megafono….
2ºimagen…..puntos suspensivos….
3ºimagen….el puro de groucho…..es perfecto para una obra povera…..
4ºimagen…..apesadumbrado…..
5ºimagen….dandy…teddy boy….
PD….https://www.youtube.com/watch?v=pxd5UG1_NTc…teddy boy..paul maccartney..1970….uhmmm los beach boys…..sonrisa….
1) Fotografía llamada «Hastío». 2) Un expedicionario de La cosa en La Antártida rezando por escapar con vida. 3) Ese puro es un brazo expresionista… el puro gritando de horror. La viva imagen de la vida consumiéndose. 4) Esto sí es señorío y no el madridismo..jajaj 5) Miembro de los Stray Cats ensayando en el espejo antes de su primer concierto. PD: Paul McCartney homenajeando secretamente a Ry Davies.