La guerra del cerdo (6)
Prosigo aquí con la sexta parte del Diario de la guerra del cerdo. Quiero advertir, eso sí, que mañana o pasado habrá otra entrega porque la...
Sé que esta experiencia no es para todo el mundo pero todo el mundo debería hacerla. Esa sensación de llevar el cuerpo al límite, el contacto con la naturaleza de manera brutal y apasionada, un sinfín de recuerdos de nuestra vida que estaban sepultados apareciendo inesperadamente, una mayor agudeza y destreza mental, mejor capacidad de discernimiento. Realmente, la experiencia es mágica y trae consigo grandes beneficios pero no es sencilla. Cuesta trabajo. Implica un compromiso. Un desarrollo de la voluntad. Un espíritu dispuesto a dejar muchas de sus fobias y neurosis entre el pasto.
Hermosa vivencia, gracias por compartirla