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Un viaje. Día 5.

Jul 7, 2025 | 2 Comentarios

Ayer como tenía previsto llegué a Barcelona. No fue fácil. Llegué extenuado pero logré el objetivo. Ya más descansado hoy, comienzo a ponerme al día con Averíadepollos.

Un viaje. Día 5.

Estoy en Puerto Sagunto. Por primera vez en dos semanas logro dormir cinco o seis horas. Tal vez una o dos más. Me levanto con la noticia de que la librería 80 mundos de Alicante se verá muy probablemente abocada a cerrar. El dueño del local quiere hacer pisos turísticos allí. Una triste, muy triste noticia (por allí han pasado algunos de los mejores escritores españoles de hoy en día) que no obstante se encuentra en sintonía con el aura de no lugar que desde hace tres décadas ha ido extendiéndose por la ciudad levantina.

En lo que a mí se refiere estoy sin fuerzas. No me veo capaz de pedalear ni de aguantar el sol durante muchas horas. Así que decido descansar durante varias horas en esta localidad y comenzar mi viaje de noche. Obviamente, no estoy seguro de mi plan. Por lo que cuando termino de redactar el avería diario, saco una carta del Tarot Rider. Aparece El loco. El mensaje no puede estar más claro. Innova, sé libre, sigue tu intuición. No hay que dejar de ser prudente (a eso precisamente parece aludir el perro que se diría agarra la pierna derecha del joven) pero es sin ningún género de dudas el momento de la locura y de la aventura.

En realidad, llevo usando la baraja Rider muy poco tiempo. Me aficioné al Tarot por Jodorowsky. Miento. No es justo decir esto. Más bien diría que gracias al psicomago chileno comprendí que el Tarot era mucho más que una herramienta predictiva. Era también un consejero, un hábil psicoanalista, un oráculo simbólico de nuestra alma. Como Jodorowsky utilizaba el Tarot de Marsella, esa fue la baraja que compré hace varios años. Pero debo reconocer que me gusta mucho más la Rider. ¿Por qué? Por las deliciosas ilustraciones de los arcanos menores desarrolladas por Pamela Colman Smith.

Como la mayoría sabrá, en el Tarot de Marsella, los arcanos menores no poseen ninguna figuración significativa. El dos y el tres de oros, por ejemplo, son dos y tres monedas de oro como en la baraja española. Sin embargo, en la Rider tanto el dos como el tres de oros (y el resto de los arcanos menores) describen situaciones. Eso hace mucho más profunda y fácil su interpretación. Nos da más pistas y signos sobre lo que el Tarot desea transmitirnos.

Intento, por tanto, pasear un poco por Sagunto. Una ciudad célebre por su resistencia numantina contra las tropas de Aníbal durante la Segunda Guerra Púnica. Existen múltiples leyendas sobre aquella hazaña. Hay derrotas (lo saben bien los amantes del fútbol y de la selección holandesa) que pasan a la historia como si fueran victorias. Ese fue el caso de la sufrida por los saguntinos tras más de ocho meses resistiendo contra los temibles, poderosos cartagineses. Curiosamente, lo que todos los turistas visitamos en Sagunto son sus restos romanos (circo, teatro, etc) pero si la ciudad cayó fue porque Roma no envió las tropas necesarias para combatir un ataque que se considera el definitivo detonante de aquel magno conflicto.

En realidad, no termino de fiarme de mí mismo y tras el breve paseo, hago una prueba física. Salgo hacia Castellón pero las piernas no me responden, me fallan. Mi cerebro se encuentra saturado. Así que compro unos cuantos alimentos en un supermercado y busco una huerta donde tumbarme. Lo que me ocurre es normal. Cualquier psicólogo nos dirá que a la mitad de una empresa larga se sufre una crisis. Ocurre, por ejemplo, también cuando se hace una tesis. Encuentro un lugar idílico bajo sombras y me guarezco allí durante dos o tres horas. Momento que aprovecho para ponerme al día sobre los deportes que amo. En la primera jornada de Wimbledon han caído muchos cabezas de serie. No puedo evitar sentir tristeza por Zverev o Tsisipas. Náufragos de una generación de cristal que por tenerlo todo no ha sido capaz de valorar nada. Zverev confiesa en rueda de prensa estar solo, vacío, deprimido. Prefiero no hacer comentarios. A estas alturas, allá donde voy, encuentro  seres deprimidos por todas partes. Muchos desquiciados. El mundo parece perdido. Se diría que si alguien organizara un suicidio colectivo lo que faltaría serían espacios de tantos participantes que se postularían a formar parte del mismo. También, claro, hay personas equilibradas pero se hacen notar menos.

Allí en la naturaleza me siento bien. Descanso lo suficiente. En realidad, que yo esté ahí tirado es algo excepcional actualmente. Pero hace siglos supongo que era mucho más normal. Recuerdo unas cuantas escenas de don Quijote de la Mancha en las que el caballero de la triste figura y su escudero duermen, hablan, comen, dialogan junto a la naturaleza, en lagos, montañas, valles. Aunque pensándolo bien, tampoco debería ser esa costumbre tan habitual porque los hombres necesitamos una casa y aldea donde hacer nuestra vida. Y, al fin y al cabo, don Quijote y Sancho eran dos locos utópicos. Tal vez ambos eran muy lúcidos pero realizaban acciones extravagantes. Algo de eso hay también en el ciclismo. Sólo hay que recordar a los primeros locos que se aventuraron por las montañas alpinas en las grandes vueltas europeas.

A las 9,30 de la noche salgo hacia Castellón. Al momento me siento bien. El plan era idóneo. Me siento recompuesto. Ya no hace calor. Mis faros funcionan bien. Vuelvo a disfrutar de la bicicleta. Me río. Estoy satisfecho. Algo normal. La mayoría de experiencias que he tenido sobre dos ruedas (sin motor) han sido buenísimas. Recuerdo ahora, por ejemplo, una ruta en bicicleta por la sierra tarahumara. Un suizo y yo alquilamos unas bicicletas de montaña y nos lanzamos a tumba abierta durante dos o tres días a recorrer esos maravillosos parajes. Si he de decir verdad, ya no recordaba demasiado aquella ruta. Pero este tipo de viajes te hacen rememorar esos momentos.

Durante mis días en aquel lugar por cierto apenas vi tarahumaras. Aquellos con los que me encontré eran respetuosos y calmos. Nos observaban calibrando nuestra valía personal. Deben haber tenido tantas malas experiencias con occidentales que prefieren mantener una sana distancia. Evité en lo posible hablar de Antonin Artaud cuando me encontraba allí. Tampoco pregunté por peyote (eso sí lo hice en Real de Catorce) o intenté formar parte de ningún ritual. Preferí dejar a los tarahumara en paz y seguir conociéndolos (acertada o equivocadamente) por el famoso libro del rabioso dramaturgo francés. Lo que sí hice a conciencia es disfrutar de los lagos y bosques de la sierra en una bicicleta bien preparada para su cometido.

Continúo pedaleando contento y en breve llego a Castellón. Allí me tomo un café en la plaza de la Paz. Un nombre que se le puso para conmemorar el fin de la guerra entre España y Marruecos en 1860. Antes, de hecho, era conocida como la plaza de los lavaderos viejos debido a que había unos abrevaderos utilizados para la lavotear y limpiar.

Tengo muy claro que si quiero llegar a Barcelona el domingo no debo dormir. Esa noche toca rodar. También debo hacerlo el día siguiente. Pero siempre y cuando haya gente en las calles intentaré cargar energías tomando algo en los cafés. Shalam

الوطنية هي البيضة التي تولد منها كل الحروب

El patriotismo es el huevo donde nacen todas las guerras

2 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1imagen…si tu pava fuera un caballo me subiria de un brinco por detras (como los apaches)….jajajajjjj
    2imagen….en granada (expertos de solynieve)….
    3imagen…bastos, copas, oros y oros…….
    4imagen….la mania del humano en guerrear en matarse los unos a los otros…(que le vamos a hacer)…..
    5imagen..este caballo sera marcado como indican los ganaderos a hierro vivo….2025….
    6imagen…..en el pesebre con agua y alimento me repondre recuerda poner en el pienso algarrobas que tanto me gustan…..
    PD…no me digas que battiato no se parece un huevazo a john turturro……..nomadas live……..
    https://www.youtube.com/watch?v=0xBGs-cSgWk&list=RD0xBGs-cSgWk&start_radio=1

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    • Alejandro Hermosilla

      Creo que se pasó escribir en la entrada viaje 3. Se lo voy a decir a director a ver qué pasa..jajaja 1) Rocinante paciendo tranquilo en el árbol y salvaguardando el sueño de don Quijote. 2) El arlequín. La bella primavera no se detiene nunca. Hay que estar loco para estar vivo También para estar muerto. 3) Cartas que auguran encuentros buenas cosechas, trabajos que se realizarán. 4) El jabato ve a estos a lo lejos y se prepara para la resistencia en Sagunto. Dispuesto a morir por el orgullo ibero 5) Escultura de Duchamp expuesta en naturaleza frugal. Moderna naturaleza. 6) El típico café manchado. Sírvame por favor. A ver si a mi caballo le gusta la horchata. PD: sí que se parece mucho. Sin dudas. Canción ideal para viajes de este tipo. La incluiré en mi lista para el vieja de vuelta.

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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