AVERÍA DE POLLOS: Inicio E Biografia E Un viaje. Día 4

Un viaje. Día 4

Jul 5, 2025 | 2 Comentarios

Me encuentro a 90 kms de Tarragona. Extenuado pero dichoso y alegre. Con mucha energía. Es momento por tanto de hablar sobre el cuarto día de este maravilloso, inolvidable viaje.

Un viaje. Dia 4. 

Es jueves. Estoy en un lugar de ensueño (la casa chalet de Frederique) y quiero aprovecharlo. Me levanto por la mañana muy temprano para escribir un avería y contemplar el amanecer. Son las 4’30. Mi idea es trabajar en el jardín de las esculturas. Pero la puerta se encuentra cerrada. Como me dormí rápido, Frederique no pudo informarme de que por la noche cierran el acceso al vergel principal. ¿Será porque allí se esconde un maldito jardinero? Intento conciliar el sueño pero no puedo. Necesito hacer ese avería para sentirme tranquilo. Tengo también una jornada dura de bicicleta por delante. Así que decido salir a rodar. De este modo, también lograré quitarme de encima unas cuantas horas de calor.

Mi salida de la casa de Frederique no va a ser tan fácil. Cuando atravieso el comedor salta una alarma. Esto tampoco me lo habían dicho. Me siento como un personaje quijotesco. Parece que estoy en una venta y que varios malandrines me persiguen. De ser yo don Quijote me lanzaría inmediatamente a romper platos, frigorífico y vasos con mi espada. Pero soy Alejandro Hermosilla. Asi que no tengo otra opción que explicarme de la mejor  forma que puedo con Frederique. No la conozco. Además es francesa. Y no sé si se encuentra enojada, aturdida o desesperada por sus recientes problemas con la conflictiva marroquí de la que hablé ayer. Intento manejar situación con sentido del humor y simpatía. No sé si lo logro. En cualquier caso, pido perdón varias veces, le echo grasa a la cadena, cargo las alforjas y vuelvo a montar en bici.

El viaje de Ondara a Gandía es el primero que hago de noche. Con la luna en lo alto. Tenía ciertos reparos. Estaba yo muy equivocado. No hay casi coches. Tampoco hace calor. Disfruto de una ruta mágica. Me siento exultante.El único problema es Maps. Sigue dando instrucciones en alemán. No me atrevo a desconectar la aplicación porque cuando la voz repite insistentemente una frase suele ser porque debo hacer un cambio de sentido.  Así que la dejo encendida. A veces me ayuda. Comienzo de hecho a distinguir cuando dice izquierda o derecha. Si me encuentro a Fassbinder en el infierno ya sé decirle una o dos palabras. De algo hablaremos.

Llego a Gandía rebosante de fuerzas y busco un café para escribir un avería. Pero el ratón no tiene batería. Tampoco logro en principio conectar mi teclado. Respiro hondo y mantengo la calma.Al final logro que todo funcione. Entre medias, me echo una carta de tarot. Viajo desde hace meses, allí donde voy, con una baraja Rider. Normalmente saco una carta que tomo como guia o consejo para cada día. En este caso, es el 10 de bastos. No hay que ser un vidente para darse cuenta al mirar la carta que me espera un día durísimo de acción y trabajo. El caballero del Tarot empuja con toda su alma y cuerpo un enorme ramillete de bastos. La carta augura que lograré mi cometido pero tras un largo y duro esfuerzo. No se equivoca.

Debo hacer tramites y salgo de Gandía a las 12 de la mañana. De nuevo mi gran enemigo será el sol. Me consuelo no obstante pensando en una triste experiencia. Hace años cuando murió Susana me encerré completamente en mi casa sin salir ni de día ni de noche. Las dos personas que más amaba, las únicas por las que hubiera dado mi vida (mi madre y Susana) habían fallecido en el plazo de tres años. Me acerqué una tarde al supermercado, hice una compra grande y al llegar a mi casa cerré todas las ventanas y persianas. Lo único que ya tenia sentido en mi vida era la literatura. ¿Para qué relacionarse con el exterior?

Durante una semana mi casa de La Manga se convirtió en un ataúd. No entró una brizna de luz. Yo seguí publicando averías y corrigiendo Un reino oscuro pero vivía en tinieblas. Alguien me vio paseando por La Manga una semana después y no me reconoció en principio. Me dijo que parecía yo  un estibador. En realidad, necesitaba hacer algo extremo. Tal vez deseaba yo también morir para renacer. ¿Quién lo sabe? La vida es siempre una batalla.Entiendo obviamente que Paul Auster habría escrito una buena novela con estos mimbres. En cualquier caso, pienso que todo este exceso de luz compensará el de sombra que tuve hace años.  

Sigo pedaleando por la costa levantina. En principio, me encuentro bien. El recorrido no es exigente. Pero me pongo un poco nervioso cuando Kristel y Valentina, dos encantadoras colombianas (ambas madre e hijo) en cuya casa me quedaré, me envían un mensaje preguntándome cuando llegaré. No sé qué decirles. Andar en bici no es como hacerlo en coche. Todo cambia de un momento a otro. En ese mismo instante, decido que para la vuelta a La Manga compraré una tienda de campaña y sólo utilizaré Airnb de tanto en tanto. Eso me dará mas libertad. Me tranquilizará.

Esta idea la corroboro cuando camino de Sagunto me pierdo (sigo sin entender bien el alemán de Maps) por un terreno quebradizo, lleno de arena, piedra y rocas. Abrumado, tras media hora pedaleando sin sentido solo, pregunto a varios muchachos que se encuentran cerca de un saliente para pescar cuándo volveré a recorrer una carretera normal. Me tranquilizan. Lo haré en un kilometro. Son majos. Hablamos de aquel mítico Valencia de Aimar y Penev. Me ofrecen una cerveza pero no puedo quedarme porque Valentina y su madre me esperan en Sagunto. De haber llevado mi tienda de campaña hubiera permanecido con ellos un tiempo.

Paso por Valencia sin casi mirar la ciudad. Atento  a mi ritmo y al mar. A los múltiples jóvenes que se abalanzan sobre las playas. Antes pasé por el parque Albufera. Tengo la impresión de que algún día volveré y lo conoceré mejor. En cualquier caso, sigo disfrutando mucho sobre la bicicleta. Durante un tiempo se pensó que el inventor de este hermoso artefacto era un conde francés: Mede de Sirvrac. El primer manillar tenia algo de surreal. También de simbolista. Terminaba con una cabeza de animal desplazándose sobre dos ruedas.

La bicicleta tomó en ciertos sentido fama de ser una especie de monstruo mitológico. Algo de eso hay. La bicicleta fue una gran sustituto del caballo. Convirtió a muchos hombres vulgares en condes sobre el asfalto y a los nobles en dioses felinos. En realidad, Sirvrac no inventó la bicicleta. La historia de su origen era ficticia pero probablemente era necesaria para dotarla de un grado de misticismo único. Ese misterio no lo ha perdido. Cualquier aficionado al Tour de Francia sabe de lo que hablo. El mismo David Byrne escribió un muy interesante libro sobre sus viajes en bicicleta por las ciudades modernas. A un concierto esplendoroso que dio en Murcia llegó pedaleando sobre dos ruedas.

Byrne la utiliza para estar en contacto con la vida y las cosas pequeñas. No perder perspectiva. Como un flaneur del siglo XXI. Para casi todos nosotros sin embargo ha perdido parte de su magia como practicamente todos los objetos que nos rodean excepto el ordenador y el móvil. Nuestros vigilantes. Nuestros carceleros actuales.

Llego a Puerto Sagunto absolutamente extenuado, sin aliento. Gracias a Dios que Valentina y su madre son dos personas encantadoras. Enseguida conecto con ellas pero debo dormir. Antes de hacerlo, después de mucho pelearme, logro dar con la tecla y que Maps vuelva a dar las instrucciones en español. Ahora sí puedo dormir. Pero estoy tan fatigado que comienzo a gritar en sueños. Valentina y su madre llaman a mi puerta asustadas. Me levanto y les digo que tenia una pesadilla. Estoy tan, tan cansado. No puedo con mi alma.

En fin. Hoy jueves comencé la mañana pidiendo perdón a Frederique y termino el dia haciendo lo propio con Valentina y su madre. Habrá que preguntarle al Tarot Rider qué es lo que eso significa. Shalam

الكذب لا يُمحى أبدًا. حتى الحقيقة لا تكفي

Una mentira nunca puede deshacerse. Ni siquiera la verdad es suficiente

2 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1imagen…nos encontramos(con otros mulos-as tordas en la puerta del saloon…..
    2imagen….le saco a la mula torda agua del saloon para que se hidrate convenientemente……
    3imagen….ay malandrin luchare en descomunal batalla con el cansancio y el sol de justicia o de injusticia…..
    4imagen….lagarto!!!….solo le falta el jugo….socorro!!!!….
    5imagen….recuerdo cuando le contaba el cuento de que era mi yegua a jodie foster en la maxima taxi driver…..
    6imagen….la mula torda preparandose para el decanso….
    7imagen…la mula torda con pijama y orinal…jajajjjj
    PD…no pares hasta que tengas bastante…don´t stop ´til you get enough…..michael jackson….produccion sin palabras….(quincy jones..1979)…..
    https://www.youtube.com/watch?v=yURRmWtbTbo&list=RDyURRmWtbTbo&start_radio=1

    Responder
    • Alejandro Hermosilla

      1) La albufera recuerda a los lagos mexicanos. Siesta y sol y vida. El tiempo no pasa. 2) Aspecto de motocicleta. Insecto preparado para cualquier aventura. 3) El vino es sangre y la gente que los mira son sombras goyescas. Puro romanticismo español. 4) No puedo más. Pero continúo. Mulo de carga. 5) Conversación de intelectuales. No nos damos importancia porque sabemos que somos importantes. 6) Paseo por el puerto. ¿Dónde están los viajeros? Aquí sólo hay turistas. 7) Luciérnaga mostrando colmillos y luz. Añorando el bosque. PD: maravilloso cántico al desparpajo y a la alegría realizado por uno de los seres más tristes habidos y por haber. Quincy al fondo luciéndose como un chamán.

      Responder

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

Contenido relacionado

Videoaverías

Averías populares

Un camino. Día 17.

Me encuentro ahora mismo en un bar de Villadangos del Páramo donde he parado para escribir este avería y prepararme para completar el último tercio...
Leer más
Share This