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Un viaje. Día 3

Jul 4, 2025 | 2 Comentarios

Me encuentro en Puerto Sagunto. Cansado pero muy bien. Hoy no tengo un lugar fijo en el que dormir. Lo voy a dejar al azar. Así que voy a intentar seguir con el diario en este caso de los días 3 y 4 para así ponerme al día. De momento, aquí el tercero.

Un viaje. Día 3

Sigo sin dormir las horas necesarias para lograr familiarizarme con la tablet. Cuando salgo de la casa de Oksana, no obstante, estoy contento porque pude publicar el avería tal y como pensaba. Hoy aumentan los kilómetros y la dificultad. Parto hacia Ondara.

Ruedo por las playas cercanas a Alicante y realmente disfruto con su belleza. A primera hora de la mañana no hay mucha gente en ellas y se puede gozar plenamente de las vistas, del mar. Lo único que me sigue preocupando es el calor. Hoy es abrumador. Así que paro a menudo a comprar botellas de agua. En esta ocasión, claro, pregunto el precio antes de pedir.

La ruta de momento es tan liviana que puedo pensar en cómo habría escrito la historia que conté ayer sobre mi aprendizaje en bici un autor del tamaño de Thomas Bernhard. Creo que el austriaco hubiera titulado el cuento lógicamente El loco de la bici. Y a medida que hubiera ido narrando las vueltas y vueltas que el personaje (en este caso yo, pero podría ser cualquiera) daba a su Urbanización habríamos penetrado en su mundo, en una tragedia familiar de la que deseaba escapar girando y girando en torno a ninguna parte (imagen de sus pensamientos obsesivos, neuróticos) con la bici. Probablemente el chico de la bici se habría acabado suicidando de no realizar ese frio y asfixiante recorrido. Seguramente terminaría por hacerlo. Kafka sin embargo no nos diría nada del personaje. Simplemente nos describiría cómo da vueltas sin explicarnos por qué y para qué.

Saliendo ya de Alicante, intento seguir por la costa pero es prácticamente imposible. La carretera se llena de urbanizaciones y enormes chalets que me conducen a territorios sin salida o que desembocan en calas bellísimas en las que apenas hay tres o cuatro bañistas. Pero no tengo tiempo para disfrutar del Mediterráneo. A veces avanzo, a veces retrocedo. Seguro que muchos de estos chalets pertenecen a grandes empresarios, futbolistas, mafiosos. No pienso mucho en ello. Me quedo sin agua. Un albañil me regala un litro bien frío y me indica el camino a la carretera nacional. Por aquí es infructuoso seguir.

Salgo a la nacional y el camino se empina. Las cuestas no son muy duras.  Pero el sol brilla en todo  lo alto. Estoy fuerte pero por momentos me deshidrato. No puedo evitar reírme al pensar en este viaje. Aunque me preocupan las quemaduras. Estoy a punto de llegar a Benidorm. Hace años que no estoy allí. Creo que la ultima vez fue para contemplar un concierto de Primal Scream y The Rolling Stones. Ambos estuvieron muy bien. Me sorprendió lo dignos que fueron los Stones. No se tomaron Benidorm como una plaza pequeña. Se lo veía disfrutar. Sonaron compactos, auténticos. Transmitieron contundencia. Y Primal Scream dejaron cierto sello de peligro a su paso. Me gustaron mucho más que en Benicassim años atrás.

Me sorprende al entrar en Benidorm la amabilidad de las personas con las que hablo. España sigue siendo España. El pueblo no pierde su fuelle. La vida se encuentra muy lejos del discurso político y mediático. La mayoría sólo quieren trabajar y disfrutar y si pueden, ayudan. Al fondo el maquiavelismo de los políticos se diluye.

En Benidorm cruzo por calles llenas de extranjeros. El calor comienza a ser hostigante. Me paro a recargar agua. Pienso lógicamente en el franquismo. En lo que convirtió esta ciudad. Luego los socialdemócratas la transformaron en un centro de ocio globalista que huele a diversión y placer por todas partes. En Benidorm hay algo todavía de landismo y también lógicamente de fiesta ibicenca. Se huele a señorío valenciano y alicantino impostado y a sexo y techno a lo New Order. Benidorm es también bizarra. Merecería un numero de  Mondo Brutto. Lastima que la revista ya no se edite.

No puedo descansar ni pensar mucho en la ciudad porque, según Maps, comienzan subidas un poco duras. Efectivamente, en Calpe paso mi primera crisis física. Ruedo muy lento. Llega un momento en el que temo perder la conciencia. Pero me pellizco y canto. Estoy bien. Sólo hay que atravesar las cuestas y encontrar una sombra. Descanso un poco en un restaurante abandonado. Recuerdo a los clásicos poemas latinos y renacentistas. ¿Dónde se fueron todos esos días, esas personas, aquellas familias que llenaron ese lugar de alegría años, tal vez décadas atrás?

Atravieso pequeñas localidades y pueblos cuyo nombre no recuerdo en los que no hay un alma en las calles. Andan todos escondidos refugiándose del sol. Si no fuera por los coches podría pensar que soy el único hombre vivo en la Tierra. Pensamiento que huele a novela de ciencia ficcion. Lo mío sin embargo comienza a ser distópico. Maps se vuelve loco y comienza a darme instrucciones en alemán. No puedo usarlo por tanto. Me despista, me aturde. La temperatura no baja pero sonrío y sigo subiendo. Sólo se vive una vez. El mundo es locura. Dios también estaba loco. Yo claro que lo estoy.

Las cuestas no cesan hasta que llego a Benissa. Allí disfruto charlando con un marroquí que me indica que la ruta hasta Ondara es llana. Una alegría. Tomo la directa y en una hora llego a mi destino final.

Me albergo en un lugar paradisíaco. Una casa enorme decorada con muy buen gusto. Un jardín con piscina y unas cuantas esculturas surrealistas. Frederique, una francesa que vino a España por amor, dirige esta especie de comuna hippie donde al momento me siento bien. En casa. Tanto que me gustaría quedarme al menos una semana.

Roberto, un jovial colombiano, capitán de barco, (alojado aquí porque se está separando de su mujer), me regala tres huevos que cocino con ansiedad. Frederique me ofrece gratis su delicioso pastel de zanahoria. En fin. ¿Qué más se puede pedir?

Obviamente, no todo es idílico. Se respira cierta tensión en el lugar. Roberto me explica que hace dos días se fue al fin una marroquí que había armado un enorme escándalo porque no encontró café en los lugares comunes y decidió quedarse. Durante casi un mes nadie puedo echarla. La policía se vio impotente. Los huespedes tenían miedo de acercarse a la habitación donde esta mujer se encontraba porque no dudaba en gritar y armar alboroto. Un esperpento.

Me gustaría hablar mas tiempo con Roberto y un compañero italiano que se une a la conversación pero no dispongo de tiempo. La tablet sigue volviéndome loco y al día siguiente parto hacia Puerto Sagunto. Son demasiados kilómetros como para relajarme. Antes de dormir intento configurar Maps pero no lo logro. Tendré que aprender alemán para orientarme. Shalam

الغابات تسبق الحضارات، والصحاري تتبعها

Tenemos libertad, si, pero para hacer el bien

2 Comentarios

  1. Alejandro Hermosilla

    dia3
    1imagen…lugar romantico (detras del murete una inglesa al modo kilroy is waching you)….
    2imagen….en la bolsa trasera metemos todos los pollos averiados…
    3imagen…recuerdo al enigma de kaspar hauser….herzog..1974… antes de sacarlo de la torreta en la que habia estado encerrado..
    4imagen…el yayo recorriendo a pasicos cortos el escenario (me fijo mucho en las arrugas de la manga de la chaquetica glam que me lleva…
    5imagen…brutalismo…o mejor horterismo….
    6imagen….atencion!!!, para todos el culebra (asociacion del rifle)
    7imagen…frederique es amiga del tio del saco…
    8imagen…la balsa del cañaveral restaurada…5€ el baño….
    PD…soul man …stax…1967…sam&dave….
    https://www.youtube.com/watch?v=eM2RN2yZC-o&list=RDeM2RN2yZC-o&start_radio=1

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    • Alejandro Hermosilla

      1) Calpe. Costa azul. Monaco. Marsellla. Rollo años 60. Nouvelle vague. Suena algo de música lounge. 2) jean luc Godard rodando un docu de bicis en color. Conduce Jean Pierre Leaud.jajajaj. 3) El loco de la bici dando vueltas a la literatura. Convierte cada frase en una sierra. 4) Espectáculo muy chulo con ropa eurovisiva. Mick y el Star System. Da el pego en el Hola y la Rolling Stones. 5) El espíritu de Fraga anda por ahí entre calimochos y buen whisky escocés. 6) Soy el culebra pero me gustaría ser Robocop o Schwarzenegger. 7) sillón con mano a lo Dalí. Surrealismo-sexualismo-hippismo. Reflujos de mayo del 68. 8) Atardecer en el mundo levantino. El baño del fatigado. PD: preciosa, marchosa canción. La vida sigue. Mundo soul.

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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