AVERÍA DE POLLOS: Inicio E Arte E Un jardín árabe (2)

Un jardín árabe (2)

May 21, 2025 | 2 Comentarios

Dejo a continuación el segundo avería sobre la visita que llevé a cabo del museo Yves Saint-laurent de Marrakech hace un mes.

Un jardín árabe (2)

En muchas ocasiones resulta curioso comparar las percepciones que poseemos sobre un espacio con las que tenían los creadores o diseñadores del mismo. Lo digo en este caso concreto porque, en principio, el museo Yves Saint Laurent de Marrakech no llamó demasiado mi atención desde el exterior. Pensé en la arquitectura de la Bauhaus. También en Le Corbusier. En fin, en todos los, a estas alturas, ya clásicos diseños vanguardistas que coronan los museos de arte contemporáneo o los dedicados desde hace unas décadas a modistos.

Ya más tranquilo, en Europa, he estado revisando ciertos artículos sobre el museo y me ha sorprendido saber que la idea de sus diseñadores (los arquitectos Karl Fournier y Olivier Marty «más conocidos como Studio KO») era la siguiente: mezclar estructuras cúbicas adornadas y ladrillos logrando así crear una imagen de hilos de tela. La idea, por tanto, era lograr que, desde el exterior, el edificio tuviera el aspecto de un tejido con el color de la tierra.

Algo que, ahora que lo sé, queda bastante claro, tal y como lo muestra la siguiente imagen que a mí al menos me hace rememorar también las embarcaciones fenicias.

Sin embargo, el interior debía ser mucho más ostentoso. Como una noche de fiesta. Minimalista, sí, pero con mayores contrastes de luces, pasajes suntuosos y aterciopelados blancos y negros. Una contenida gala nocturna de glamour y lujo.

Yves Saint-Laurent dio instrucciones precisas para quienes quisieran recrear su espíritu en un museo. El museo de Marrakech las combina de manera sutil. El exterior, ahora que lo he podido contemplar con más claridad, refleja su parte diurna. Hay un Saint-Laurent frívolo y festivo, encadenado a sus miedos y vicios, y otro (el nacido en Orán, el de sus retiros en Marrakech) mucho más sencillo y con los pies en la tierra. Amante de las costumbres tradicionales y de las gentes humildes.

Yves Saint-Laurent vivió en gran medida sometido por esas dos dicotomías. Respiraba glamour. Era la viva encarnación de la palabra sofisticación. Su nombre evocaba el lujo. Pero al mismo tiempo, las presiones de la moda no le permitían relajarse como necesitaba. Lo encadenaban al trabajo y al confort.

En realidad, su personalidad insegura y neurótica vino marcada desde su infancia. En Orán vivía en una familia de la alta burguesía. Estaba protegido. Era un niño criado en una cómoda cuna. Pero en la escuela sus compañeros se reían de él. Abusaban. Lo apartaban por ser homosexual. Logró vengarse (metafóricamente) de todas aquellas burlas convirtiéndose en un niño prodigio de la moda. Un hombre rico y prometedor cuya psique, no obstante, saltó por los aires cuando fue llamado a filas durante la guerra de Argelia. Lo que desembocó en una posterior depresión nerviosa que lo condujo a ser internado en el hospital de Val-de-Grâce de París y a vivir el resto de su vida martirizado por su personalidad maníaco-depresiva.

Probablemente, eso sí, quienes lo vejaron durante su infancia o lo encerraron en el psiquiátrico hubieran dado un brazo por tener el éxito que Yves tuvo con las mujeres desde joven. Un señorito que vivía rodeado de la admiración del sexo femenino a pesar de que no deseaba a las jóvenes que vestía. Algo que también tuvo que provocarle frustración. Ser la envidia de los hombres de medio mundo por un aspecto de su vida que no valoraba. Su proximidad a las mujeres le permitía, claro, comprender mejor cómo se sentían cuando vestían un bello traje a medida e identificar muchas sensaciones ideales para captar su sensibilidad pero esa comunión no le terminaba de proporcionar la dicha que ansiaba.

El museo de Marrakech es un buen reflejo de su alma. En su exterior hay lujo pero también pululan personas humildes. Se percibe la atmósfera ancestral del país marroquí. El arte bereber está presente en las calles. A pesar de estar situado en un barrio chic, se siente al pueblo. Se huele a té y a desierto a lo lejos. Hay fragancias florales en sus inmediaciones. Disipación y relajación. La fachada posiblemente rememora y homenajea a los viejos y grandes artesanos.

En su interior, sin embargo, reina el lujo. Todo aquello por lo que se conoce al diseñador que no es precisamente por su alma solitaria y extraviada sino por la capacidad que tenía de hacer sentir a las mujeres como princesas sofisticadas. Se pueden, por ejemplo, contemplar fotografías de algunos de los trajes que Yves diseñó para Catherine Deneuve y otras célebres actrices.

En estas salas aparece ya la parte nocturna y peligrosa del alma de Yves. Alguien del que se dice que contribuyó a la libertad de la mujer. Una afirmación un tanto frívola teniendo en cuenta que nadie es libre por vestir un traje u otro. Lo es por otras causas. Lo que sí logró Yves es sacar a la mujer del papel de esposa y niña buena. Las mujeres pasaron a ser reinas de la noche a su lado. Algunas incluso parecían desalmados vampiros. Cualquier mujer vestida por Yves era un sueño en sí misma y vivía en un sueño. Cualquiera de ellas podía tomar la iniciativa y conservar protegido su lado femenino. Basta ver lo que hizo con Deneuve. Una encadilante señorita a la que convirtió en una  marquesa nocturna. Peligrosa, cruel y, al mismo tiempo, familiar. Una burguesa terrible. Una máscara acechante.

Yves logró extraer el lado perverso de Deneuve. Entendió a la perfección lo que había visto Buñuel en ella. Pero lo hizo sin desmerecer su bello porte señorial. Al contrario, paradójicamente, la Deneuve vejada, la Deneuve prostituta, la Deneuve sometida es posiblemente la más fascinante y dominante. Una imagen en parte fruto de la mente calenturienta del cineasta aragonés y de algunos de los fascinantes trajes de Yves, como es el caso del famoso trend noir que la actriz francesa lucía de forma gloriosa y libidinosa en Belle de Jour.

Si Yves Saint-Laurent ha trascendido es porque tenía alma de artista. Nadie puede diseñar trajes como los suyos sin una fuerte sensibilidad. Eso lo tenemos todos muy claro. Pero tampoco puede hacerlo sin un enorme acervo cultural.

Los trajes de Yves son frescos, vitales, están llenos de orgullo y fantasía pero al mismo tiempo contienen una carga de erótica ensoñación detrás que tiene mucho que ver con los conocimientos artísticos e históricos del modisto. Sería muy sencillo citar su célebre colección dedicada a homenajear a uno de sus héroes de la infancia, el pintor Mondrian, para corroborar un proceso del que Yves formó parte indisociable. La transfusión que hubo entre moda, cultura y arte a lo largo de todo el siglo XX que terminó provocando que los célebres modistos terminasen presentando sus trajes como si fueran cuadros u obras de arte y se codeasen con algunos de los mayores iconos del campo cultural.

Basta contemplar, en cualquier caso, sus diseños para certificar que Yves tenía alma de poeta. Era glamouroso pero también minimalista. A veces sus fantasiosos trajes remitían a las sinalefas musicales de Ravel. Podían observarse escuchando perfectamente La consagración de la primavera. Porque eran rayos de fuego, lanzas, picos de pájaros que convertían a las mujeres en siluetas mágicas. Estorninos volátiles y libres cuyo peligro y misterio era prácticamente inabordable como la radiante composición de Stravinsky.

Asimismo, muchos de sus diseños llevaban grabados ese espíritu ardoroso y suntuoso que podemos vislumbrar en los cuadros de Delacroix. Ese fuego eterno que transformaba a los ciudadanos normales y corrientes en mitos. Eso es lo que hacía, de hecho, Yves Saint Laurent en algunas ocasiones. Convertir a las mujeres que vestía en mitos. Personajes de novela. Personajes cinematográficos. Musas que podían desplazarse con sobriedad y elegancia por las calles de París o Milán o aparecer en una de las aventuras de Corto Maltés cuyo semblante y aura no obstante remitía al Oriente de Las 1001 noches. Al África de las alfombras mágicas y al de los espejismos pero también al de la lanzas y al de las luchas tribales. A la tierra del ébano y a la de los rituales.

No existe ninguna casualidad, por tanto, en el hecho de que Iman (la mujer de Bowie) se convirtiera en la modelo soñada y adorada por Saint Laurent desde que la conoció. La esposa del camaleón era ideal para capturar el telos africano y oriental. Dibujar el misticismo africano y, al mismo tiempo, ahondar en la voluble sensibilidad de los nuevos tiempos. Por otro lado, Bowie e Yves se influyeron mutuamente. El diseñador captó perfectamente el zeitgeist de su época. Sobre todo, el desenfreno y la locura hippies. Pero Bowie fue posiblemente quien le mostró las marcianadas de la cultura pop a él y a muchos de sus colaboradores. Quien le hizo avizorar que la moda también podía ser ciencia ficción.

En fin. Queda claro que Yves no consideró nunca sus trajes tan sólo como trajes. Siempre vislumbró algo más en ellos. Quería convertirlos en creaciones culturales que condensaran el espíritu de una época. Un logro que, de algún modo, consiguió porque cuando hablamos de sus vestidos nos importa menos el corte y la confección que la historia que imaginamos que hay tras cada uno de ellos. Sus trajes, de hecho, son novelas. Nos transportan a otros mundos. Nos hacen viajar. Convirtieron a las mujeres en pasajeras del tiempo. Shalam

كون الرجل أبعد ما يكون عن نفسه عندما يتحدث بوجه مفتوح أعطيه قناعًا وسيخبرك الحقيقة.

El hombre está más alejado de sí mismo cuando habla a cara descubierta. Dale una máscara y te dirá la verdad

2 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1imagen….toma en grua del patio de mi casa, lars von triers….el gato tambien come cuscus…sonrisa
    2imagen….a los años 60´-70´ le viene bien el suelo….
    3imagen….barcaza viva…. el agua y la comida (las palmeras)… ..edificio dos materias…..se cumplen los tres principios de significado, materiales y lo que el espectador aporte……
    4imagen….columna poligonal….toma desde dentro hacia fuera….sol y sombra…..
    5imagen….sofa nicho (decoracion geometrica)…..
    6imagen….las piernas de la modelo de la dech. son igual de flacas que las de amy winehouse y sus manias anorexicas…..
    7imagen….la madam y sus ahijadas flipando con el modelazo de charol negro de c. deneuve…..
    8imagen…muy muy facil…pet mondrian…..
    9imagen….folklore tribal africano….(en africa solo hay campo)…
    PD…victory wooggie-booggie………….
    https://www.youtube.com/watch?v=5t92s08UV0Y….
    piet mondrian.un lenguaje puro…..

    Responder
    • Alejandro Hermosilla

      1) Ensoñación árabe. Recuerdos de Marruecos. Kif. ¿Podría haber sido tomada esta instantánea con una Polaroid? 2) Posible protagonista de una ópera de ciencia ficción. Maestro de secta. También podría aparecer en el filme Tommy. 3) Las palmeras preciosas a los lados evocarían algo parecido al Arca de Noé. ¿Quién sabe? 4) Actor francés posando para una toma descartada de un filme de Godard. 5) Evocación del misterio y de la timidez. Soy un niño herido. 6) La de la izquierda refleja ese momento en que África estaba siendo colonizada no por los ejércitos sino por los mass-media y era inocente. No sabía lo que ocurría. 7) Al fondo, en las cristaleras, se ve una mujer que observa. Tiene envidia o deseo. Es más que curiosidad..jajaajj 8) El creador hace moverse a las estatuas. En este caso a los cuadros. Lienzos andantes. 9) Colores de Benetton. Música de Grace Jones al fondo. PD: me hace gracia lo del lenguaje del jazz porque Mondrian se diría que capta bien el lenguaje de las matemáticas y de los puzzles.

      Responder

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

Contenido relacionado

Videoaverías

Averías populares

Explosión

El fotógrafo búlgaro Lyubomir Sergeev es de los escasos artistas actuales que me transmite alegría. Consigue que me divierta. De hecho, estoy...
Leer más
Share This