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Un espectáculo posmoderno

Feb 27, 2025 | 4 Comentarios

Un espectáculo posmoderno

Hace poco terminé de leer Problemas en el paraíso, un ensayo de Slavoj Zizek publicado hace unos cuantos años.

Hoy estaba repasándolo porque deseaba encontrar una cita (o un pasaje) que me parecía ideal para aludir a una célebre situación de la política española de los últimos meses. Pero como suele ocurrir cuando uno busca una cita (y no anota previamente la página) ésta ya no vuelve a aparecer. Y si la lee, ya no le transmite lo mismo. Aunque la lea ya no es capaz de reconocerla. Su sentido y significado (antes tan claros) de repente se tornan difusos y aluden a cualquier asunto menos al que creíamos que hacía referencia en origen.

Al final, lo que ha ocurrido es que, como suele ser habitual, me he puesto a releer pasajes que, a pesar de que estaban subrayados, había olvidado completamente. ¿Leí yo estas páginas hace varios meses? Debo haberlo hecho porque el lápiz no engaña. En fin.

A lo que voy. Resulta que me encuentro unos párrafos sobre el funcionamiento del Superego occidental que no me resisto a citar o comentar. En ellos se pone de manifiesto cómo el sistema logra sacar provecho de nuestra culpa. Según Zizek, el superego del globalismo no nos condena por ser culpables. No. Nos condena aunque seamos inocentes. Somos culpables precisamente porque somos inocentes.

Veamos. Confío que nadie se pierda. Pondré algún ejemplo. Para ello, ahora sí cito literalmente a Zizek:

«Hay una serie de situaciones que caracterizan la sociedad actual y ejemplifican de manera perfecta este tipo de (comportamiento) del superego: la ecología, la corrección política y la pobreza. El discurso ecológico dominante que nos habla como si fuéramos culpables a priori, y estuviéramos en deuda con la madre naturaleza, bajo la constante presión de la actividad del superego, nos interpela como individuos: ¿Qué has hecho hoy para pagar tu deuda con la naturaleza? ¿Has puesto todos los papeles en el contenedor adecuado de reciclaje? ¿Y todas las botellas de cerveza y latas de Coca-Cola? ¿Has utilizado el coche cuando podrías haber utilizar la bicicleta o el transporte público? ¿Utilizas el aire acondicionado en lugar de abrir las ventanas? Los intereses ideológicos de dicha individualización son fácilmente perceptibles: me extravío en un examen de conciencia en lugar de plantear cuestiones globales mucho más pertinentes acerca de toda nuestra civilización industrial».

En cualquier caso, el análisis que más me interesa es el que Zizek realiza del superego y la corrección política.

Ahí lo dejo: «Lo mismo se puede decir del interminable examen de conciencia al que nos somete la corrección política: ¿he mirado a esa azafata de una manera demasiado indiscreta y sexualmente ofensiva? ¿He utilizado algún posible matiz sexista al dirigirme a ella? El placer, incluso la excitación que provoca ese examen de conciencia es evidente: recordemos cómo el pesar autocrítico se mezcla con cierta satisfacción cuando descubrimos que ese chiste inocente que hemos contado no era tan inocente, después de todo, sino que tenía un matiz racista».

Es precisamente esta última reflexión la que me parece más pertinente a día de hoy. Aquí da en el clavo Zizek. Porque es precisamente el que un chiste tenga connotaciones sexistas y racistas, sea obsceno o de mal gusto, lo que hace que merezca la pena ser contado. ¿No es eso, por ejemplo, lo que hizo grande a Lenny Bruce y a Louis C.K. por citar dos nombres? Es precisamente lo asocial que hay en los chistes lo que los convierte en necesarios. Ahí radica también, en gran medida, el placer de burlar la censura.

En realidad, no se trata tanto de expresar en voz alta una prohibición o un defecto («soy racista», «soy machista», «soy supremacista»). Se trata de todo lo contrario. No soy racista, no soy machista, no soy supremacista pero considero tan necesario transgredir la norma, romper la ley y burlar al Superego que, finalmente, disfruto de afirmar mi racismo, mi machismo, mi supremacismo. De hecho, gozo mucho más cuanto menos soy aquello que mi chiste podría sugerir que soy.

Tengo la impresión de que ese ha sido uno de los grandes errores del sistema de la cancelación. Suplir a la religión con más fuerza e ira basándose en una vaga (y universal) idea de justicia social. Ridiculizar y caricaturizar a todos los que contaban chistes racistas, machistas y supremacistas. Y hacerlo con tanto encono (e hipocresía) que, finalmente, hasta los ciudadanos más alejados del racismo disfrutan, gozan profiriendo en voz alta su supremacismo. Adoran afirmar riéndose que no es ya que quieran abusar de los negros sino que lo que desean es pisar el planeta entero. Tener a todas las minorías bajo sus botas. Una socarrona actitud que, por supuesto, lejos de hacer pensar a los censores sociales qué han hecho mal, les radicaliza aún más. Les hace sentir que continúan siendo necesarios. Hay que cancelar más, hay que censurar más. Debemos ser más globales, más diversos. Hay que imponer con aún más fuerza, si es necesario con las armas, la libertad.

Justo lo que quieren escuchar, por ejemplo, Trump y sus secuaces. ¡Canceladores! ¡Tocados y hundidos! ¿No os disteis cuenta de que necesitábamos vuestra censura, vuestras cancelaciones para gobernar?

En fin. ¡Un espectáculo posmoderno! Shalam

في الواقع، نحن لا نريد أن نحصل على ما نعتقد أننا نريده.

En realidad no queremos conseguir aquello que creemos querer

4 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1imagen….invadir lo mas cercano…la tierra es del mas rico y fuerte….todavia estamos en esa dominacion….mi calle primero..
    2imagen….de que viven todos estos amigos….
    3imagen….volvemos al blanco y negro…1930 en 2025….solucion tan conocida como superficial….(lo que cada uno haga en sus alcobas parece irrelevante para los demas)…..
    4imagen….concurso…en el primero hay un aventurero humano…
    5imagen….es mentira no estoy escayolado…a mi pie le gusta ser un pobre inadaptado……
    PD…en los años 50 sustituyeron los cubos de cinc por cubos de plastico…el hombre del periodico se lo guisa y se lo come……
    https://www.youtube.com/watch?v=cy4KU0bWrbc….plastic people .1967…absolutely free….zappa&the mothers of invention…..

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    • Alejandro Hermosilla

      1) Intentando imitar a Frank Sinatra. No lo consigue. Le sale un rugido Alfa, Alfa, Alfaaaaaaaaaaa. 2) Papi, Mami. ¡Sigo vuestro camino! Papi, Mami En las calles. Rebelde con causa. 3) ¿Pasaré a la historia por ser cancelado o por American Beauty y La Confidential? ¡Eh ahí la cuestión! 4) Recicla para que todo siga igual. Lampedusa globalista. 5) Los derechos de mi pene son inalienables. Irrevocables. PD: maravillosa canción y escena. ¡Viva la dimensión desconocida! ¡Rayos X en la guitarra!

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  2. Raul Borja Núñez

    Necesitamos más purgantes como el suministrado por el artículo, para poder digerir la sobredosis de estupidez que ahora mismo empacha a la humanidad, teniéndole a Trump, a Macron, a Milei y en mi patria chica, a Daniel Noboa (presidente de Ecuador) como los chefs de la cocina. Humor, más humor, que nos haga doler la barriga antes de ir al excusado. ¡Excúseme Señor¡

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    • Alejandro Hermosilla

      Muchas gracias por tu comentario. En fin. Vivimos tiempos obtusos. No creo que tan diferentes de otros que hemos vivido. Tal vez lo que los diferencia es el auge de las redes sociales. Lo que multiplica la estupidez y la manipulación. Tal vez sea momento de leer y recogerse más que nunca. O no. ¿Quién sabe?

      Responder

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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