Dejo a continuación un nuevo avería dedicado a narrar mis sensaciones y experiencias en el Camino de Santiago. En esta ocasión, del octavo, noveno y décimo día.
Un camino. Días 8, 9 y 10.
El miércoles despierto tarde en Cervera. Hay algo en los hospicios y albergues religiosos que huele a limpio. Por más que algunos de sus integrantes se hayan corrompido, la atmósfera de estos centros religiosos se diferencia en mucho de los demás locales de las ciudades y pueblos. La mayoría parecen mantener el aroma de las sabanas, de los muebles de hace siglos. Se huele a pureza. Todos, repito, sabemos los casos que han aparecido en los últimos tiempos que hacen referencia a clérigos malsanos. Hace unos días hablé de El nombre de la rosa y en parte acusé a la novela de Eco de haber dado una mala imagen de los monasterios. En realidad, basta revisar la historia reciente de, por ejemplo, Montserrat para justificar al escritor italiano. Lo que sí que tengo claro es que, más allá de las -tirando de tópicos- manzanas podridas, hay algo en los conventos, monasterios que refulge. Una blanca y perpetua atmósfera que se mantiene impoluta desde hace siglos y llega a nuestra época como una flor perdida en el tiempo.

Obviamente, me dejo imbuir por ese ambiente. No tengo prisa en salir porque la etapa será corta. Terminará en Tárrega. Sin embargo, mientras estoy tomando café en el casal de Cervera, (un edificio noucentista con un aire añejo irresistible situado en la plaza Santa Ana), decido ponerme en marcha porque los pronósticos atmosféricos anuncian lluvias. Por muy agradable que sea Cervera, no quisiera quedarme todo el día enclaustrado entre sus muros aguardando a que deje de caer agua. Así que me pongo rápidamente en movimiento.
La temperatura no es tan alta como otros días. Algo que se agradece. De hecho, camino con un chubasquero. Buena idea porque no tardan en aparecer las primeras ráfagas de agua. Son leves. Así que no me preocupan en exceso. Contribuyen, de hecho, a darle sabor a la singladura.
Como dije ayer, llega un momento en el que la mente del caminante se queda vacía. Ya no tiene tiempo ni espacio para disfrutar de muchos de los lugares que visita. Caminar es lo primero y es lo último. Todo se enfoca en poder continuar. Así que cuando me cruzo con las coloridas letras que certifican mi llegada a la capital de la comarca de Urgel recorro la localidad con rapidez. Mi mente se encuentra enfocada en descansar y no presto atención a las iglesias que enmarcan mi recorrido ni tengo tentación alguna en subir a la sierra de San Eloi para intentar visitar la célebre ermita gótica que lleva el nombre del patrón de los orfebres.

La lluvia tampoco ayuda a que quiera conocer Tárrega. ¿Quién sabe los bellos monumentos que me habré perdido? Supongo que esa es otra de las enseñanzas de un viaje. Siempre habrá misterios por revelar, secretos que desconoceremos. Una metáfora, al fin y al cabo, de la vida. Viajar no es sólo conocer y descubrir sino también olvidar y perderse. A cada paso que damos nos acercamos a un nuevo misterio y nos separamos de otro. La vida también es desarraigo. El peregrino a veces tiene ya bastante con su lucha interior. Tárrega para mí es, por tanto, básicamente un albergue situado a un kilómetro del casco antiguo. Allí duermo y descanso.
De madrugada, la lluvia cae. Me despierto porque ahora sí lo hace torrencialmente. Tanto que me pregunto si podré continuar caminando el día después. Pero cuando comienzo mi periplo diario, el cielo se mantiene nublado pero en calma y puedo andar sin problemas. Al poco, eso sí, me detengo porque siento un calambre (más bien un tirón) en un dedo del pie izquierdo. Estoy siendo extremadamente cuidadoso con mi físico. En cuanto percibo una molestia paro. Aflojo mis deportivos, estiro el pie y lo masajeo y vuelvo a caminar. ¡Falsa alarma! A los pocos kilómetros ando a buen ritmo. Sólo había que aligerar los cordones para que el pie se soltara dentro del zapato. Todo tiene su arte.
De este jueves en concreto he de reconocer que apenas me acuerdo de nada. Sólo que caminé más de 30 kilómetros. Tal vez andé por riachuelos o por senderos pedregosos. Tal vez accedí al interior de alguna ermita o bebí en la fuente de varias plazas. Puede que comiera en un restaurante o puede que no lo hiciera. Soy sincero al confesar que no recuerdo nada. Mi cuerpo aún se está acostumbrando a estos esfuerzos diarios. Mi mente ha absorbido demasiados conocimientos en los últimos días. Estoy vacío (o lleno), según como se mire. Así que no miro a mis lados. No sé si he hablado con alguien. Sólo me centro en seguir las flechas amarillas que me van indicando por dónde proseguir la ruta. Creo que atravieso la ciudad de Linyola pero vuelvo a repetir que es más una sensación que un hecho fehaciente. ¿Dónde estoy? Estoy en el norte, caminando por la tarde, con un sol abrumador que incluso a mí, un hombre de Murcia, me hace cuestionarme mi resistencia al calor. ¿Quién soy? Me repito varias veces que puedo llegar, que debo llegar a Santiago. El sueño, el paraíso. Digo Santiago porque la imaginación comienza a superar a la realidad.

A decir vedad, sólo despierto de mi duermevela al encaminarme completamente roto a mi destino del día: Balaguer. Desgraciadamente, debo recorrer la ciudad entera para acceder al albergue donde dormiré. En este caso, no está enfocado a los peregrinos. Pero es realmente agradable. Tardo dos horas en tener las fuerzas suficientes para ducharme. Afortunadamente, cuando lo hago y bajo a conocerlo no me arrepiento. Hay un frondoso jardín botánico junto al que reposo en una hamaca sobre la que me balanceo contento.
Creo recordar que la última ocasión en la que me dormí en una hamaca fue en Colombia. Concretamente, en el parque Tayrona. Hay una cultura del reposo en América que en parte hemos perdido o nunca hemos tenido en Europa. En Europa el descanso tiene algo de ceremonial, de ritual. Es necesario ir a las termas, al Spa. En los tiempos actuales, el capitalismo y la mentalidad espartana han hecho buena migas. Así que reposar en exceso está en cierto sentido mal visto. Máquina es un adjetivo elogioso en España. ¡Ja! ¡Ni más ni menos que máquina! Un despropósito que tal vez sea fruto de un vago complejo de culpa o inferioridad respecto al protestantismo.
En Colombia o México descansar era algo más cotidiano. Era, por así decirlo, la fiesta del humilde. Gozar con el propio cuerpo, olvidar las labores diarias. El consentimiento, el reposo es en cierto sentido la venganza del pobre contra los ricos en América. Las hamacas son golpes de placer en medio de países con situaciones sociales difíciles. Dormir la siesta podría ser también un acto de rebeldía contra el globalismo. Es una sana costumbre española que no deberíamos perder ni dejarnos arrebatar. La mansedumbre y el descanso poseen su propia sabiduría.

El día después camino con mayor fuerza. Aún no poseo un ritmo idóneo. Estoy todavía poniéndome en forma pero tampoco me rindo. Me siento, eso sí, mejor que el día anterior. No es mucho decir pero al menos esto me permite disfrutar de las impresionante vistas al castillo que da nombre a una población que atravieso con gusto: Castelló de Farfanya. Según leo, el castillo y la zona se encontraban pobladas desde tiempos inmemoriales. Los ilergetes lo levantaron para defenderse de los romanos y posteriormente los musulmanes se hicieron fuertes allí durante varias centurias hasta que cayó en manos cristianas durante el siglo XII.

También, por supuesto, disfruto mucho contemplando la fachada de la iglesia de Santa María en mi destino final: Algerri. Un precioso monumento barroco. El amable señor que me abre las puertas del albergue me habla entusiasmado sobre el templo. No me extraña. Hay monumentos y monumentos. Cuando uno se cruza con muchos constantemente pierde la noción de su valía. Yo comienzo a estar abrumado por tantos que voy encontrándome. Sin embargo, esta iglesia me fascina desde el primer instante. No me extraña, por tanto, que las autoridades del pueblo hayan intentado que sea catalogada como patrimonio histórico nacional para su mejor conservación. A decir verdad, debido al tono broncíneo y gastado que le impone aún más personalidad, si no se encontrara en un pueblo de la provincia de Lérida, podría imaginarme perfectamente este templo en uno de tantas poblaciones perdidas y mágicas de México. Recuerdo de tiempos épicos para el cristianismo que ya se perdieron. De hecho, da hasta vergüenza nombrarlos por mor de la leyenda negra.

El albergue de Algerri es muy coqueto y moderno. Sigo siendo el único peregrino. Algo que de momento agradezco. Si quisiera estar rodeado de gente, me encontraría ahora mismo en las playas. No es ese el caso. Así que disfruto tanto de la soledad como del silencio. Dos grandes maestros de vida. Andrei Tarkovski, de hecho, los consideraba a ambos como los mayores aliados y amigos del artista. Al menos de los que no renuncian a transmitir su verdad. Shalam
لا تضع كمامة على فم الثور أثناء حصاد الحبوب.
No pongas bozal al buey mientras esté sacando el grano





1imagen…contrapicado al aire libre….atemorizando a las gentes…
2imagen…el ateneo libertario de cervera…por cierto el numero 93 es homenaje al motorista gp nacido alli..(marc marquez), cañon..
3imagen…abajo el asunto homilia arriba el asunto la casa del cura…fuera el anacronismo de las posesiones eclesiasticas…..
4imagen…lo laico vs lo religioso….viva lo laico!!!!….
5imagen…la via lactea (el campostela)….vivan las estrellas!!!!
6imagen…1mesa una sopa….2mesa unos huevos rotos…3mesa un melocoton bien bueno…cafe,copa y puro…jajajjj…
7imagen…tenedlo en cuenta mas altos y seguros que nosotros ninguno….
8imagen…el museo de figueras esta rodeado de huevos y lavabos….en este edificio de la imagen8 pondremos las mochilas sustituyendo a las piedras…(en honor a la revolucion industrial)…
PD…1973..bowie&marianne faithfull….i got you,babe (sonny &cher)…la monja egipcia y el pajaro negro…sonrisa….
https://www.youtube.com/watch?v=U2DTwK5xysg&list=RDU2DTwK5xysg&start_radio=1
1) Iglesias perdida en el norte de México. Las llaves las tienen el jardinero, la mujer de la limpieza y el cura. 2) Sí. Allí nació Márquez. Novecento. Bar donde se prepara el asalto al ayuntamiento por los nuevos depredadores. Ambición y revolución. Palabras sinónimas. 3) Ahí cerca podría vivir aquel monje que Tarkovski decía que iba a regar una planta seca diariamente hasta que dio frutos. 4) Despacho de la policía. El 092. La policía laica. 5) El Toboso del peregrino. La Dulcinea de Dios. 6) Por ahí podría aparecer perfectamente la mosca del sueño. Picando al peregrino para que duerma y robarle..jajaj 7) Castillos feroces. Castillos de ensueño. Acercándonos a la tierra de los castillos y los leones. Castilla y león. 8) El homenaje completo. Frigorífico y símbolo decorativo de frigorífico. Barroco pop. PD. Impresionantes movimientos de pecho de Bowie, la desgana de Marianne, los movimientos suaves del coro,.. en fin. ¡¡¡Gloria, gloria!!!