Dejo a continuación un nuevo avería dedicado a contar mis sensaciones y experiencias en el Camino de Santiago. En esta ocasión, del séptimo día.
Un camino. Día 7.
El párroco de Jorba me advierte de que camino a Cervera (destino final del séptimo día) hay unas cuantas cuestas (la subida a la Panadella) así que decido despertarme pronto. Es martes y todavía no tengo un buen ritmo de andar. Mejor prevenir.
Me sorprende que en la ruta hacia Santa María del Camí los ciclistas y coches sean bastante empáticos conmigo. Prácticamente todos me saludan y me envían fuerzas. Algo que se agradece en su justa medida. Aunque cada vez me abstraigo más de lo que me rodea. Llega un momento en que caminar se convierte en el centro, el foco del día. Ya no importa tanto la historia de los lugares por los que uno pasa o el estilo de tal o cual iglesia. Desde hace varias décadas, las técnicas de meditación se han introducido en Occidente por todo tipo de flancos. Algo necesario porque teniendo en cuenta los innumerables estímulos que la tecnología e internet han traído consigo, la psique de los occidentales se ha desbordado. Las enfermedades mentales florecen. A decir verdad, meditar también se ha convertido en algo frívolo. Un negocio. Otra forma de control. Pero eso, entiendo, es otra cuestión. Lo que deseo transmitir es que llega un momento en que caminar, continuar caminando, seguir en la ruta, termina por hacernos olvidar el mundo. De repente, no importa si hace más o menos calor o si uno está recorriendo paisajes verdes, llenos de pinos, o rutas secas, rodeados de trigales y campos aparentemente yermos. Importa cada paso que uno da.

Llega un momento en que uno se pregunta si está caminando. A lo lejos, en el horizonte, el peregrino otea poblaciones que atravesará. En algunas se alimentará o hará un breve descanso. Tal vez visite una iglesia. Pero luego continuará su viaje y, al poco tiempo, volverá a aparecer otra ciudad en el horizonte. Llega un momento en que las ciudades, los pueblos se convierten en espejismos. Son una metáfora de nuestros deseos. Vienen y van. Son como la añorada Dulcinea, el anhelado Toboso para don Quijote. Ensoñaciones para continuar en la ruta. De hecho, lo único que parece continuar estable, a medida que los días se pierden, son los pasos que damos. En un momento dado, pareciera que caminar es lo único que tiene sentido en la vida. Es similar a la respiración en el proceso de meditación. El sustento, la raíz de la existencia.
A pesar de estas reflexiones, no puedo evitar detenerme a contemplar un maravilloso huerto formado por esculturas de madera (al más puro estilo arte povera) en Ribera de Dondara (Lérida). Le envío la foto a un amigo que alucina con esta composición que, en sus propias palabras, habría firmado con orgullo el mismísimo David Smith (el célebre escultor norteamericano). Subscribo, por supuesto, su opinión.

Smith por cierto falleció debido a un accidente automovilístico. El mismo destino que Albert Camus. Tras la Segunda Guerra Mundial, las muertes absurdas sustituyeron a las muertes épicas y heroicas en guerras nihilistas. La Segunda Guerra Mundial acabó en parte definitivamente con Dios. Ya no había un motivo trascendente por el que vivir. La ciencia (la bomba atómica) y la economía lo abarcaban todo. Los seres humanos perdieron su sentido por el que vivir aunque necesitaban desesperadamente ese sentido. Lo que dio lugar a todo tipo de adicciones y comportamientos absurdos. Un proceso que retrató, por ejemplo, de modo deslumbrante en J.G. Ballard en Crash. Una novela (de la que David Cronenberg realizó una soberbia adaptación cinematográfica) protagonizada por automovilistas que se accidentaban a propósito y hacían el amor entre metales calcinados para encontrar un sentido a una era vacía. La mística del dolor. El automóvil convertido en nuevo objeto de culto, mortal templo hedonista, y el metal en piedra fugaz, destinada al olvido. La muerte en automóvil como la nueva crucifixión de un tiempo sin sentido, una era leve y fugaz.

Horas después llego a Cervera. Una ciudad señorial llena de elegantes escondrijos por donde perderse caminando que puedo imaginar resplandeciente en la Castilla de siglos atrás. A esta asociación supongo que contribuye el hecho de que se firmaran aquí el 5 de marzo de 1469 la capitulaciones de Cervera. Los acuerdos políticos y económicos que dieron carta libre al enlace entre Isabel y Fernando (al frente de Castilla y Aragón) celebrado siete meses después en Valladolid.
La débil memoria y los lugares comunes contribuyen a despistarnos. Cualquiera diría que los Reyes Católicos lo tuvieron fácil para llegar al trono y ejecutar su reinado Pero los libros de historia dicen todo lo contrario. La unión de Isabel y Fernando fue una obra maestra de la ingeniería política (Juan II necesitaba enlazar a su hijo Fernando con la Corona de Castilla para imponerse a Renato de Anjou en el principado de Cataluña) realizada tras un sinfín de obstáculos (como es el caso de la negativa del papa Paulo II a conceder la dispensa papal) y conflictos bélicos de incierto desenlace como, por ejemplo, la guerra cívil abierta por la sucesión de la Corona de Castilla entre los partidarios de Juana de Trastámara y los de Isabel.
La capitulaciones de Cervera tienen obviamente una importancia crucial en la historia de España porque vendrían a refrendar la anhelada idea formulada en los Compromisos de Caspe de 1412 de unificar los diversos reinos hispánicos. Hay historiadores que sostienen que España, la España que conocemos, comienza a nacer en Caspe y a consolidarse en Cervera. No existe en cualquier caso consenso por más que nadie duda de la trascendencia de los pactos.
En Cervera me deleito observando la egregia fachada de la Universidad. Un edificio que mezcla elementos barrocos y neoclásicos realmente imponente cuya gigantesca arquitectura tiene una clara explicación. Tras la Guerra de Sucesión, Felipe V abolió todas las universidades catalanas y ordenó construir una en un centro urbano cuyos habitantes, al parecer, habían sido en su mayoría partidarios de los Borbones. Situar la única Universidad de Cataluña en Cervera era también un modo de disgregar y desactivar a los focos de rebeldía intelectuales.
La construcción del edificio se alargó durante cuatro décadas (de 1718 a 1740) del siglo XVIII. Curiosamente, una vez finalizado, se trasladó de nuevo la Universidad al lugar de donde nunca debía haber salido de no ser por causas bélicas: Barcelona.

En Cervera me albergo en una antigua casona del siglo XVII al mando de las Hermanas de la Sagrada Familia. Me recibe un chico brasileño y, mientras me encuentro allí, observando su amplio jardín y recorriendo sus amplios salones, coincido con varios muchachos africanos. Esto se explica porque este albergue acoge a emigrantes y personas desfavorecidas.
La Universidad por cierto también sirvió como centro de acogida de extranjeros procedentes de Francia durante la Segunda Guerra Mundial. Antes (todo hay que decirlo) fue también un centro utilizado por los nacionales como prisión de republicanos durante la Guerra Civil. Shalam
القديسون لا يُخلقون في الراحة بل في الضيق
No se hacen los santos en la comodidad sino en la tribulación






1imagen…la mochila obseva perpleja que la verdad es multiple y la realidad unica….
2imagen…area de descans pan, tumaca y butifarra al canto….
3imagen….hay un autor italiano (ya mayor) giuseppe penone que decia que el mismo se convertia en madera….en este caso tu eres la mochila….
4imagen…el colega david smith desafiando al cubismo lo ultimo que hizo fueron grandes hexaedros de inoxidable desafiando a la gravedad…..utilizaba los principios cubistas tal cual…dicho y hecho….
5imagen…estaria bien que el conducto de bajada de aguas fuera transparente y vivo (cristal)…
6imagen…a la ducha con los dos elementos y con colon tambien..
7imagen…en la terraza entrena el real de madrid, del real catolicismo o cualquier otro real (oligarquia)….
PD…tarantela napolitana, con fantastico acordeon y flautilla …esperando el bote en la estacion….
https://www.youtube.com/watch?v=JFWRKq4sRx4&list=RDJFWRKq4sRx4&start_radio=1
1) Dibujos animados de madera. Los señores del pueblo no invocan espíritus sino dibujos animados. 2) Área de excursión de deportistas y senderistas extraviados porque la Olimpiadas del 92 quedó atrás hace mucho tiempo. 3) Cartoons de madera. Yogui, bicicletas, Duchamp, Picabia. Todo es música en este bosque. 4) Parece un músico tipo John Cage. Trabajando con la materia del mismo modo que Cage lo hacía con los teclados y las notas. Música metálica. 5) Recordatorio de la historia en tiempos en los que no hay historia. La fotografía parece describir la instalación de un museo. Es la tubería la estrella.. jajaja 6) Jo Fernando. ¿No crees que podríamos gozar un poco más de nosotros y dejarnos de tantas trifulcas? 7) Muralla real. Aquí sólo entran los templarios y los validos. Aquí no más que cristianos y borbones. PD: es inevitable no pensar en Coppola y El padrino. Maraviglia italiana.