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Un camino. Día 6

Jul 27, 2025 | 2 Comentarios

Dejo a continuación un nuevo avería dedicado a contar mis sensaciones y experiencias en el Camino de Santiago. En esta ocasión, del sexto día.

Un camino. Día 6

Me despierto temprano y comienzo a caminar. La rodilla ha mejorado mucho. Siento una pequeña molestia que, conforme pasan los kilómetros, se diluye y termino por olvidar. De momento, continuaré siendo prudente.

Caminar empieza a convertirse en la actividad esencial de cada día. El peregrino llega un momento que sólo escucha sus pasos. Dejan de importar el canto de los pájaros, el rugido de los automóviles o los ruidos de las cigarras. Esto comienza a ocurrirme a mí que avanzo con la mirada en el horizonte aunque completamente abstraído de aquello que veo. Tan sólo sé que sigo caminando y que caminar es lo único que importa. Por momentos, de hecho, parece ser el más esencial motivo de mi existencia.

Realizo estas reflexiones cuando llego a Igualada. Rápidamente me dirijo a un supermercado para recargar energías. Me cuesta conectar con las conversaciones de los clientes. Las bromas que escucho no más que me provocan indiferencia. Algo normal. Ellos están inmersos (como yo hace unas semanas) en sus vidas cotidianas. Nada les resultará más ajeno que el silencio y la mística del caminante.

De Igualada me interesan especialmente algunos de sus estrechos callejones, parecidos a túneles, que me gustaría estudiar en algún momento cómo se forjaron. Tal vez hace siglos, marcaban el límite entre la ciudad y el campo (y ahora limitan el casco antiguo del moderno). Su aire es romántico y puede uno imaginar a caballeros con capa, sables y una rosa en las manos paseando por ellos en busca de solitarias doncellas. Lo más probable, en cualquier caso, es que fueran parte de las murallas que protegían la ciudad durante la Baja Edad Media. No tengo tiempo en estos momentos para averiguarlo.

En esta ocasión, curiosamente, lo que más me llama la atención de la ciudad no es tanto una iglesia (en Igualada se destaca la Basílica de Santa María, conectada desde siglos atrás con el Monasterio de San Cugat) sino (aunque parezca mentira) ni más ni menos que  una tienda de discos. Sí. Una coqueta y elegante tienda de discos donde lucen brillantes en sus vitrinas discos de The Rolling Stones de los 60, alguno de Supertramp e incluso de T-Rex. También de Slayer.  No puedo evitar mirar con asombro el escaparate. Por muy vivas que estén, (ésta en concreto parece gozar de buena salud) hay algo actualmente en las tiendas de discos que remite al museo más que a la vida cotidiana. Yo crecí con ellas. En Cartagena había una realmente mítica: discos Carrots. En mi adolescencia entraba en ella como el niño que tiene acceso a un sinfín de golosinas. Ese día era una fiesta. Comprar el disco, grabarlo, pincharlo. También poder escucharlo con unos auriculares y decidirse por uno o por otro. Todo eso, en gran medida, se ha perdido. Pervive en la nostalgia. Si las tiendas de discos fueran el presente los precios de los Lps serían accesibles para todos los públicos. En sus vitrinas no habría cubiertas de los años 60 y 70 (que ya son casi obras de arte) sino decenas diseñadas semanas, días atrás.

En Igualada no puedo evitar también fijarme en una escultura, Prometeo encadenado, de un artista oriundo de esa población: Josep Campeny Santamaría. Me fascina su estilo. Sobre todo, las alas del buitre y la pose del héroe griego. En realidad, el Prometeo de Campeny no parece sufrir. Parece, de hecho, estar durmiendo o posando tranquilo para un retrato.

Creo que si Josep Campeny hubiera nacido en el siglo XVII hubiera optado por esculpir a un Cristo sufriente. Cristo fue el Prometeo de la cristiandad. El que trajo luz a los fieles en tiempos paganos. Frente a la ira de Yahvé, la voz Cristo se escuchaba tranquila y parsimoniosa. Mezcla de sabiduría y bondad. A finales del siglo XIX, sin embargo, la técnica y la ciencia ya apuntaban a convertirse en nuevas religiones de su época. Prometeo fue quien robó el fuego a los dioses helenos. El romanticismo lo convirtió en un mito de su gusto debido a su rebeldía y osadía y la modernidad hizo lo propio porque la antorcha de fuego con la que iluminó la antigüedad podía compararse con las luces que comenzaron a aclarar las calles de ciudades y pueblos durante la noche. Creo que Campeny idolatraba a Prometeo porque ya era, con todos sus mimbres, un artista moderno. Simbolista, modernista. Si coloca al buitre en su composición es porque debe ser fiel a la historia griega. Pero si nos fijamos, el voraz animal parece más un guardián que un castigador. Poco tiene que ver con los feroces y vengativos que describía Esquilo en su Prometeo encadenado. El de Campeny está velando los sueños de grandeza de Prometeo, de los hombres modernos

Salgo de Igualada y continúo caminando hacia Jorba. El paisaje comienza poco a poco a ser menos opulento. Aún estoy bordeando la sierra de Montserrat pero se percibe que ya comienzo a dejarla atrás. Los alrededores son un poco más desnudos. Hay vegetación pero no tanta y tan exuberante. El atractivo sin dudas de días como éste radica en contemplar las masías y atravesar pueblos de los que no tendríamos conocimiento de no realizar esta peregrinación. Esto me ocurre en Saint Genís. Una población agregada a mi lugar de destino:Jorba.

En Saint Genís disfruto de nuevo de otra iglesia románica retocada durante la época barroca y posteriores siglos. Me hace gracia leer una anécdota en el cartel que informa sobre su historia. Al parecer, en este templo no estaba permitido dar misa. Así que los pastores y demás habitantes del pueblo debían desplazarse los domingos varios kilómetros hasta Jorba para asistir a la correspondiente celebración litúrgica. Con el paso de las décadas, lograron hacer presión y que se les escuchara y finalmente, en 1665, el obispo de Vic autorizó que se llevaran a cabo misas entre sus paredes.

A los pocos kilómetros llego finalmente a Jorba. Una población que creció en torno a un castillo que fue arrasado durante las guerras carlistas. Allí me alojo en el albergue parroquial de Sant Jaume junto a la iglesia. Me abre la puerta el párroco. Un hombre que desprende vitalidad y entusiasmo. Eso es algo que no sé si los peregrinos ponderamos en su justa medida. La posibilidad de conversar junto a clérigos mientras descansan de sus labores cotidianas. De nuevo soy el único peregrino albergado en el alojamiento.

A la noche, después de recargar mis energías comiendo en un buffet cercano, me fijo en unas hermosas conchas de peregrino que se venden en el albergue. Cuando tenía 20 años iba demasiado obsesionado con llegar a Santiago como para preguntarme por qué, por ejemplo, este objeto se ha convertido en uno de los iconos del Camino. Existen diversas versiones al respecto. Espero profundizar en ellas en próximos días. Poco a poco. Shalam

من يعيش فاتراً فهو قريب من السقوط.

El que vive con tibieza, se encuentra cerca de la caída

2 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1imagen…aqui arriba esta el loco de la colina….
    2imagen…el loco esta abajo dando vueltas y vueltas y vueltas….
    3imagen…el monje le tira la cuerda y el hombre toca la campana….
    4imagen…el primer carrot era un zaguan con distribucion en alto de unas cajonadas para los l.p. (los mas cotizados jimi hendrix y cream, ……)…..y una morena chica adolescente de melena media atendia con gran atraccion para los pollos…jajajjj…
    5imagen…demasiado evidente, demasiado convencional, demasiado telegrafiado…..las sillas esperan a las mesas….
    6imagen….quien llama….soy yo….llevo pan, queso y membrillo…
    abra el porton bro….
    PD…the fool on the hill…the beatles…magic mystery tour…1967
    https://www.youtube.com/watch?v=wsRatIMUSu8&list=OLAK5uy_k5Ato-9KKa4z-PDiFvP5zg-PaSwj-ssZg&index=2

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    • Alejandro Hermosilla

      1) Un espíritu de los tiempos antiguos mira al visitante que llega a Jorba desde su colina. Jajaj. 2) Hay algo turbio al fondo, el perro lo sabe, también yo pero hay que enfrentarlo ..ajajaj 3) Por ahí va el monje descarriado. ¡A por él! ¡Que no se nos escape! 4) Buff.. sería realmente genial transportarse a esa época y ver esas cajas, esos lps y esa melena..jjaja5) ja. Tenía la impresión de que no te gustaría. No me equivoqué. Fauno reposando tranquilo tras hacer el amor..jajaj. 6) una cucaracha grande tocando en todas las puertas de la iglesias. Símbolo oculto. PD: excelente canción ideal para aventuras así. De momento no he coincidido con ni un solo peregrino. El loco del Camino catalán-aragonés.

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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