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Un Camino. Día 21 (2)

Nov 3, 2025 | 2 Comentarios

Dejo a continuación un nuevo avería dedicado en esta ocasión al Camino de Santiago que recientemente realicé. Concretamente, hoy terminaré con mi crónica del día 21 cuya primera parte publiqué la semana pasada. ¡Ahí voy!

Un Camino. Día 21 (2)

Martes, 5 de agosto

Tras la visita al monasterio antiguo de San Juan prosigo mi ruta por un camino pedregoso y boscoso que pronto comienza a descender. No es en absoluto fácil bajar. Lo hago con mucho cuidado. De tanto en tanto siento pinchazos en los pies. Prueba de que estoy forzando mucho. Me digo a mí mismo que tal vez no debería haber corrido alocadamente horas atrás pero ya poco se puede hacer.

A media bajada me detengo a contemplar la cordillera pirenaica. Allí donde me encuentro puedo observar perfectamente las míticas montañas que tantas reflexiones han provocado. Sin los Pirineos tal vez Francia y España serían gemelos idénticos. Muy parecidos. Romulo y Remo. Regiones con un pasado en común que podrían haber acabado siendo una con el paso del tiempo. ¡Cosas peores se han visto! También se vislumbran desde aquí las vías utilizadas por los romanos y el resto de pueblos para llegar a esta zona de España. Aunque no fue en Aragón sino a cientos de kilómetros de donde me encuentro, (rozando la costa catalana) por donde parece ser que el fastuoso ejército cartaginés abandonó la Península Ibérica, basta vislumbrar la cadena montañosa para recordar el paso de Aníbal por ella casi veinte siglos atrás. Una epopeya histórica.

En cualquier caso, no tengo hoy yo la mente puesta en la historia. Es inevitable remontarse atrás porque el Camino nos conduce por senderos llenos de monumentos e iglesias en medio de los que resuenan acontecimientos míticos pero también nos pone a prueba. Y hoy concretamente no es un día fácil. Ya es más de mediodía y el calor vuelve a ser hostigante. El sol parece, de hecho, un loco guerrero. Lo amo pero no duda en apuñalarme cuando más confiado me encuentro. Mi cuerpo se baña en sudor. El móvil se me apaga de repente debido a las altas temperaturas. Tengo que protegerlo. ¡Es agosto! Así que retomo la marcha. Bajar no es sencillo. El camino es muy trabado y podría resbalar.

Decido, por tanto, tomarme mi tiempo para llegar a Santa Cruz de la Serós. Allí vuelvo a descansar en un banco cercano a la iglesia de San Caprasio. Otro templo románico que visito con devoción y respeto aunque después de haber sido embrujado por el monasterio de San Juan, las vidrieras y murales de este templo construido durante el reinado de Sancho III, me transmiten cierta paz pero no me impresionan. Todo es cuestión de perspectiva. Cualquier otro día hubiera disfrutado mucho más.

A estas alturas, sueño ya con llegar al albergue de Santa Cilia. Pero todavía queda un buen trecho. No tardo en afrontar otra subida que afortunadamente no es demasiado pronunciada. Pronto, de hecho, camino por un sendero estrecho y sinuoso junto a un pinar. De todas formas, no doy mucho más de mí. Camino a trompicones. Intento disfrutar, sonrío pero estoy muy cansado. Así que al llegar al caserío de Binacua no pienso en ningún momento en detenerme. Sólo pienso en llegar a Santa Cilia. A lo lejos veo sus calles y la ansiedad me domina. Deseo tanto descansar que los últimos kilómetros se me hacen insufribles. También debo pararme más de una vez por agotamiento. El sol ha vuelto a tumbarme en la lona. No hiere, muerde. Mata. Asesina. El sol de agosto tortura. Es un torturador. Desea hacerme sufrir. ¿Por qué creó Dios el sol? ¡El sol es un perro rabioso!

El albergue de Santa Cilia se encuentra situado en medio de pequeñas casas y edificios de piedra. Allí llego casi arrastrándome. Con la lengua fuera, de nuevo deshidratado. Descompuesto y con dolor en ambas piernas pero entero. La puerta se encuentra abierta. Dejo las botas en un descansillo y subo las escaleras.

No tardo en llevarme la primera sorpresa puesto que un muchacho alto, moreno y robusto se encuentra lavando la ropa en un fregadero. ¿Será un peregrino? ¿Será el primer peregrino con el que comparta albergue? ¡Así es! El muchacho, un valenciano llamado Tomás, me confunde con otro viajero y entiendo que al fin tendré un compañero con el que hablar. No sólo uno. Hay otro hombre, Quique, un catalán que ha llegado en bicicleta por la mañana, que me saluda con afabilidad.

No acaban aquí las sorpresas porque la hospitalera me recibe con una jarra de agua fría. Marina, así se llama, es una amable y bella ucraniana que vive en Italia. Concretamente, en la zona del Adriático. Tras dos semanas en Santa Cilia piensa volver a hacer el Camino. Se percibe que ama su labor. Me indica dónde lavar y tender la ropa y la hora a la que se servirá la cena. No puedo evitar sentirme reconfortado porque el albergue se encuentra muy bien cuidado. Limpio y en excelentes condiciones. Además, los que nos albergamos en él podemos disfrutar de la piscina de la localidad.

Obviamente, tras ducharme con efusión y alegría, no dudo en remojarme en el agua. Intento nadar pero unos terribles calambres en las manos me lo impiden. La fatiga es mucha. Así que decido sentarme y remojarme los pies. Los otros peregrinos (Tomás y Quique) también se encuentran aquí. En principio, me quedo totalmente en silencio. Llevo tantos días solo que no sé qué decir. Me sorprende la confianza con la que hablan entre ellos. Parecieran amigos de toda la vida. Supongo, me digo, que esto es lo que tiene el Camino. Te hermana con desconocidos en tan sólo unos minutos. Yo todavía me siento un poco ajeno pero no puedo evitar sentir simpatía por ambos. Tomás además lleva un enorme libro en las manos. Una historia de los templarios en la que se analizan los vínculos y conexiones de esta orden con la ruta jacobina. Un polémico tema en el que al menos de momento no quiero entrar.

Me doy cuenta pronto de que Tomás es un hombre que  posee un amplio corazón. También es extrovertido. Me comenta que es su primer día de Camino. Pero no sabe si seguirá muchos más. Debe operarse la próxima semana de una dolencia bucal. Tiene, por si fuera poco, el pie medio roto. Me lo muestra y me asusto. El dedo pulgar se encuentra casi en carne viva. Tiene despellejados el índice y el anular. Hay varias heridas en el pie.

Según me cuenta, Tomás comenzó esta misma mañana a caminar. Ni más ni menos que desde Somport. Por lo visto, ha hecho casi 50 kilómetros. Inició la ruta junto a un amigo que es un experto senderista y ha completado el Camino en cuatro ocasiones. Tomás intentó seguirle el ritmo. Lo hizo durante 25 kms. Pero finalmente no pudo. Se quedó sin fuerzas. Le salieron llagas. Sufrió. Su amigo (que dormirá esa noche en Arrés tras caminar casi 60 kms) y él se despidieron. Tomás no podía caminar junto a él. Llegó arrastrándose a Santa Cilia.

Yo (que me veo a mí mismo roto) luzco resplandeciente si me comparo con Tomás, cuyos pies son un homenaje al esfuerzo y a los enfermeros. Concretamente, a nuestra hospitalera que ha hecho lo posible para ayudarle. También, claro, son un recordatorio de que no debemos forzar más de la cuenta. El Camino es una experiencia y un desafío. Importa lo que se vive. No los kilómetros que se hacen. Aunque ambos aspectos se encuentran intrínsecamente relacionados. Hay que tener cierta lucidez o sabiduría, eso sí, para colocar cada aspecto en su lugar.

Cuando volvemos al albergue, me llevo otra sorpresa. Allí se encuentran dos peregrinos más. ¡No me lo puedo creer! ¡Al fin compañía! La primera es una alemana que ha realizado el Camino en tres o cuatro ocasiones y al parecer goza de cierto reconocimiento en redes sociales. Creo entender que tiene un canal de youtube donde va contando los avatares de cada etapa. Dice encontrarse en un excelente momento emocional. Acaba de ganar un juicio a una empresa con el que se está costeando este viaje y asegura que hará cuantas veces sea necesario en su vida el Camino.

El otro peregrino es un noruego que comenzó la etapa ni más ni menos que en Sarsamarcuello. Prácticamente 50 kms. Es un hombre maduro que se conserva perfectamente. Conoce las distintas rutas del Camino. Le gusta especialmente el mozárabe. Suele caminar entre 30 y 45 kms al día. Ambos se integran sin ningún problema a una cena que resulta más que agradable. Tomás se anima a cocinar una paella (que sale bastante bien teniendo en cuentas las condiciones y circunstancias) y, por su parte, Marina, la hospitalera, completa el ágape con platos de queso, chorizo y un postre de yogur y galletas.

Termino la noche hablando con Tomás en el salón. Aunque lo correcto sería decir que la concluyo escuchándolo. De repente, me doy cuenta de que las heridas que posee en sus pies se corresponden con las de su corazón. Tomás está dolido con nuestra sociedad. Tenía un enorme restaurante en Valencia pero lo ha traspasado. Tal vez vendido. No recuerdo bien. Ahora mismo no tiene domicilio. Vive y duerme en su coche. Según me dice piensa seguir así durante mucho tiempo. No soporta nuestra sociedad. Odia las redes sociales. La hipocresía. El uso del dinero.

Poco a poco va abriendo su corazón y quedan más claras las causas de sus heridas. Me comenta que estuvo en Paiporta días después de que se produjeran las inundaciones. Vio cadáveres, heridos, gente que lo había perdido todo. Me asegura que llegó a encontrar a más de 10 o 15 muertos en una sola calle. No se cree las cifras oficiales dadas por el gobierno español. Está seguro de que murieron muchas más personas. Amigas suyas quedaron encerradas en garajes que se convirtieron momentáneamente en negros agujeros. Escuchó llorar a ancianos. Vio a niños desorientados caminar por calles en las que parecía que habían estallado varios proyectiles. Trabajó como una bestia para reconstruir parques, casas. Dio, por supuesto, permiso a sus empleadas a que se ausentaran del trabajo. Hizo lo que estaba en su mano por alzar a sus conciudadanos de la tragedia y cuando comprobó cómo se comportaba el Estado y el modo en el que los medios (periódicos, televisiones) daban la noticia, su psique estalló. En realidad, ya estaba harto mucho tiempo antes. Pero aquellas inundaciones y el trato de los políticos a los damnificados lo llevaron al límite.

Se niega a vivir en esta sociedad. Dejó también a su novia. Ya no aspira a futuro alguno. Es fácil percibir que el corazón de Tomás está en carne viva. Realmente no sé qué decirle. Sólo puedo escucharle y hacerle sentir que le comprendo. Le hago tres o cuatro preguntas para que continúe hablando, para que se desahogue. Tampoco, de todas formas, podemos extendernos mucho porque a las 11 se apagan las luces.

Cuando llego a la habitación no puedo evitar sorprenderme de nuevo. Estoy rodeado de gente, de peregrinos. Somos sólo cinco pero me parece una multitud. Lo cierto es que esa será la constante a partir de ahora en el Camino.

Está comenzando un nuevo camino. Tal vez el verdadero. La vida, al fin y al cabo, no se entiende sin compañía. Ni siquiera Dios soportó la soledad. Lo saben bien los animales y los hombres. Shalam

الكراهية مثل السكير في قاع الحانة، يروي عطشه باستمرار بالشرب.

El odio es un borracho en el fondo de una taberna, que constantemente renueva su sed con la bebida

2 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1imagen….la electricidad sigue su camino desde la mochila hasta la torre de hierro…..
    2imagen….pero donde esta harry (y detras del pino el cuatrero con el fusil)…..
    3imagen….fachada a imagen de las caligrafias rubio (7enes irregulares)….granero de rezos….a la izq el hermoso chalet de varios curas……
    4imagen….puerta entreabierta y geranios en las rejas…..
    5imagen…los pies de la alemana con las uñas pintadas de azul cielo, ella sabra que para los surrealistas los pies son pura sensualidad, puras esculturas organicas…jajajjj
    6imagen….la naturaleza artificial pretende limpiar a la naturaleza..
    7imagen….me cago en toda la hostia!!!!, pero a usted le parece bien lo que esta haciendo!!!!!….sudor con palas y grasa (joseph beuys, artista aleman)……
    PD….dedicado al borracho del fondo de la taberna…
    https://www.youtube.com/watch?v=0ZATF7fIa6o&list=RD0ZATF7fIa6o&start_radio=1
    1949..stick mcghee…drinkin wine,spo-dee-o-dee…..

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    • Alejandro Hermosilla

      1) la imaginación dibuja tropas de visigodos y cristianos y multiplica los soldados hasta hacer un retrato de los ejércitos a lo largo de los siglos. 2) Apostado en las alturas esperando a disparar a las tropas. Guerra cívil española. También bandolero. Curro Jiménez. 3) Iglesia ideal para que Julian Cope realizase en su interior o exterior una sesión de música trance y ambient. Mucha psicodelia. 4) TRanquilidad y al mismo tiempo aislamiento. Pasar una semana es un cielo. Pasar dos un infierno. Heaven and hell. Black Sabbath. 5) Decía Bataille que los pies son lo que nos diferencia de los animales. Algo sí creo recordar que decía. Porque Bataille era demasiado místico. ¿Nos diferencia o no? Supongo que lo que nos diferenciará será ponernos de pie. jajja 6) Un ejército de ángeles caídos dispuestos a ganarse el cielo. 7) Estos sí se ganan el cobre. No como los futbolistas. La visión de una tragedia. Naturaleza 10 hombre cero. Pero hay revancha. Hay incendios. Hay edificios. PD: el borracho del fondo de la taberna levanta el sombrero encantado y sonríe… agradece la dedicatoria….. las señoritas bailan….jaja

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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