Anticristo
Más que un homenaje a Andrei Tarkovsky, Anticristo, -el absorbente film de Lars Von Trier- siempre me pareció un guiño espectacular a Stanley...
Me interesa Rubber porque no sólo es parecida a uno de esos locos temas electro que estrujan la mente de quienes suelen pasar sus noches en discotecas sino que creo que es una película que -tal vez inconscientemente- comienza a clausurar géneros cinematográficos revoltosos que crecían a los márgenes del sistema. Por ejemplo, el gore. Pues, en cierta medida, Rubber se ríe -al tiempo que homenajea viciosamente- de gran parte de los presupuestos de esas películas sangrientas rodadas en carreteras desiertas protagonizadas por serial killers. Y es también una carcajada siniestra sobre el cine posmoderno. Todas esas películas que intentan teorizar sobre el espectador contemporáneo a las que apabulla con actitud cínica y punk.
Rubber, sí, es un blockbuster que se ríe de los blockbuster. Una película a la que le hubiera encantado nacer en la época de los videoclubs. Nacida para ser emitida a altas horas de la madrugada, cuando nadie la espera, y desordenar la conciencia de cualquier adolescente. El típico film que sólo puede nacer tras una borrachera o una ingestión potente de ácido y que termina por cuestionar tantos conceptos como el más meditado cine de autor. Una muestra en definitiva de que al arte sólo le faltamos al respeto cuando no probamos nuevas cosas. Shalam
0 comentarios