La verdad es que no puedo decir mucho estos días. La presentación de Avería y las novelas en el Salón Berlinés estuvo muy bien. Por supuesto, de nuevo gracias a Pepe. Un hombre que, como ya dije, tiene varias novelas a su alrededor, flotando en torno a su figura.
Durante la charla, me sentí a gusto aunque un tanto intimidado por la presencia de un individuo colocado a mi lado con una máscara de pollo que, de tanto en tanto, me interrumpía con sus cacareos indiscriminados. Fue irritante y a la vez hermoso tenerlo junto a mí. Un símbolo del extravío del mundo cotidiano. La rareza ya no es una extravagancia sino un modo de vivir en medio de sociedades dispersas, caídas, en las que la celebridad y la ideología han tumbado al arte y la literatura por KO.

Ayer por cierto alquilé una bicicleta y estuve recorriendo Berlín mientras escuchaba música. Al ser una ciudad llana, basta una simple máquina para disfrutar los recorridos por ella. No hacen falta grandes desarrollos ni tampoco estar en una excepcional condición física.
En eso Berlín fue pionera. La ciudad es amable con los ciclistas. No creo tanto debido a los factores contaminantes o intenciones ecológicas sino a causa de una novedosa (en su momento) concepción del desarrollo urbano. Darle la posibilidad a multitud de jóvenes que vayan a clubs, museos o reuniones sociales en bicicleta. No tanto por una sensación de civismo sino de diversidad, apertura y economía.
Antes de ayer, por ejemplo, estuve en varios bares donde todavía la gente fumaba. Y supongo que equivocadamente tenía la impresión de que lo hacían más por cabezonería y rebeldía que por vicio. Más por ciertas ideas libertarias que por unas reglas de salud que entiendo que muchos piensan que sería sería sumiso obedecer sin rechistar.

La maquinaria global encuentra un aliado en Berlín como ciudad de la diversidad, los clubs y el techno. La vanguardia de Berlín es ya una medalla del globalismo más que un signo auténtico de una expresión artística viva. Pero, al mismo tiempo, en Berlín hay cierta resistencia a esa globalización, algunos focos que se niegan a ser marca y que lucen con orgullo las banderas del arte, la bebida dionisiaca y la reflexión.
Ayer mismo contemplé a un hombre barbudo leyendo un libro a la luz de una vela en medio de un bar. Un acto que, a día de hoy, es subversivo y aquí se percibía completamente natural. Era casi una luz de resistencia en un mundo en el que los lápices y bolígrafos, la tinta, van poco a poco desapareciendo como lo hicieron antes, los lobos feroces de los bosques salvajes o Dios de los altares íntimos de los europeos. Shalam
يموت الطاغية وينتهي حكمه. يموت الشهيد ويبدأ حكمه.
El tirano muere y su reino termina. El mártir muere y su reino comienza




1imagen… lo voy a asar y me lo voy a comer…(en este supuesto alejandro es la patata)
2imagen…quiza lo pique y me lo coma (las dos imagenes pertenecen a la idea de «la quimera del oro), jajajjj….
3imagen…con la pertiga lo saltare ….el pico para tunel….
PD…desfile de martillos-alicates sumamente pegadizo,,,pink floyd-another brick in the wall….1979…cada cosa a su tiempo….good morning berlin…..
https://www.youtube.com/watch?v=eAf1wMXBCYg&list=RDeAf1wMXBCYg&start_radio=1
1) Muy buena la idea de La quimera del oro..jjjaa… Soy un tipo que quiere hablar de lo que ya no existe. Todo ha muerto. Festín para los pollos y animales..j 2) La vida es bella cuando hay comida. A la izquierda hay un sátiro que pide crueldad y a la derecha un inocente que pide absolución. Dialogan pero no es necesario. La sentencia está dictada. 3) Berlin no es el Bronx. Aunque podría parecerlo. Los graffitis tienen otro contexto y sentido. ¿O no? ¿Todo es lo mismo? Tal vez. PD: Es curioso. The Wall suena como de otra época en Berlín y Low y todo eso sigue sonando actual. De hoy. Curioso.