Ese bonito cadáver
Últimamente, cada vez que escucho aquella frase -"Vive deprisa, muere joven y deja un bonito cadáver"- que James Dean popularizara o, más bien los...
No es tan difícil entrelazar la vida de esos puercos con la historia del pétreo caníbal que aparece en el film. Un ser sin alma que, en cierto modo, prefigura el empresario tipo actual absolutamente alejado de los valores cristianos por los que, sin embargo, jura morir en bodas y cenas colectivas. Rituales eucarísticos que, en el fondo, son orgías. Suculentos banquetes donde los propietarios de las fábricas disfrutan del trabajo de los funcionarios y los puercos en lo que supone un acto, sí, de voraz canibalismo. Pues los alimentos que se llevan a la boca son producto del esfuerzo de los obreros-animales. La felicidad con la que moviendo el culo y el rabo se meriendan el pienso y luego hacen la digestión y continúan leyendo libros según los códigos y la forma (el léxico científico) en que se lo exigen los patrones.
0 comentarios