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Málaga

Jun 18, 2026 | 2 Comentarios

Hace unos meses fui a Málaga. Era la primera vez y la ciudad me sorprendió por su belleza. También por el hecho de haberse convertido en una urbe turística en el más amplio de los sentidos. Las calles del centro estaban tomadas por extranjeros y, en determinados momentos, resultaba difícil encontrar a un nativo. Recuerdo que, en un momento dado, tuve que preguntar por una dirección a la que deseaba ir y que nadie la conocía porque todas las personas eran foráneas. Por momentos, sentía que más que en España o Andalucía, me encontraba en algún lugar de la costa levantina o incluso —no es broma— en una ciudad anglosajona.

Curiosamente, los escasos malagueños con los que hablé eran tan divertidos como amables. Debo reconocer que Málaga me impresionó. Es una ciudad bellísima. Y, además, llena de cultura. De hecho, acaso la comparación más exacta sea Barcelona. Otra ciudad, por cierto, tomada por los turistas. Recuerdo, por ejemplo, antes de comenzar el Camino de Santiago, pasear junto a mi amigo Marcos por el barrio del Borne y tomar conciencia de que, posiblemente, salvo mi compañero, el resto de personas que nos rodeaban no eran nacidos en Barcelona. Y no eran pocos. Eran multitudes.

En Málaga se ha producido un proceso curioso. Al contrario que muchas zonas del Levante español, la ciudad no ha dejado de lado la cultura, sino que se ha volcado en ella. El centro de Málaga debe de ser uno de los lugares con más museos por metro cuadrado que existen: de todos los gustos y de todos los colores.

Málaga ya no tiene solo el nombre de Picasso como gran valedor artístico, sino ni más ni menos que la Fundación Thyssen, el Pompidou, e incluso museos del videojuego y de la imaginación, repletos de jugosas y deliciosas sorpresas. Hay incluso un museo del automóvil y otro ruso en los que merece perderse durante horas.

A decir verdad, las calles de Málaga se encuentran llenas de iglesias antiguas, relucientes bares, tiendas y un sinfín de teatros, centros culturales y vibrantes exposiciones, muchas de ellas gratuitas. Algo que, teniendo una playa hermosa para caminar y bañarse, habla muy bien de los ideólogos de la ciudad.

Málaga podría haberse convertido en un barco de calimocho y cerveza, en una vulgar serenata de borrachos y deslenguados, pero hay que reconocer que se ha embellecido culturalmente. Se ha puesto el traje de luces y se ha convertido en una deliciosa y sabrosa estampa urbana capaz de contentar a los más diversos personajes.

Obviamente, ha habido un precio a pagar. Como dije antes, en Málaga no hay prácticamente malagueños. O al menos, no se los ve. La ciudad está tomada literalmente por turistas, hasta el punto de que a veces me preguntaba si me encontraba en España. Málaga es ya casi más otro foco globalista que una ciudad andaluza. Afortunadamente, la sustitución no ha borrado completamente el alma local. Hay una especie de “alianza secreta” entre el visitante y el nativo: ambos parecen haber aceptado que la ciudad necesita a los dos para seguir palpitando. Pero, aun así, la inquietud persiste. Porque, no nos vamos a engañar, la cultura en Málaga no riega tanto las raíces del pueblo, sino que, en gran medida, se ofrece al visitante como engatusamiento, coartada más que proyecto propio.

El diseño cultural de la ciudad responde en gran medida al de la espectacularidad artística. Málaga es una ciudad andaluza y mediterránea, así que la cultura se vive y se respira. Pero al volcarse al globalismo, ha convertido esa misma cultura en espectáculo: más en reclamo que en substancia.

Es inevitable —de hecho— preguntarse cuánto tiempo podrá sostener Málaga ese equilibrio entre lo cosmopolita y lo propio, y si la cultura de la ciudad, más que refugio, es ahora un disfraz. Otra forma, menos vulgar y más poética, de lograr prestigio y que los flujos de capital circulen con absoluta libertad. Más aún, con la ayuda inexcusable y el escudo del arte.

La sensación que tuve al irme es que Málaga es ahora mismo un experimento globalista. Bello, eso sí, muy hermoso y logrado. Por momentos, incluso fantástico. Es difícil aburrirse en la ciudad y no disfrutarla. Pero no tengo nada claro que sea fácil vivir, habitar y hacer propia la ciudad, ni que su memoria ancestral perdure intacta y sea respetada. Más que nada porque se ha convertido en un laboratorio donde lo local y lo global, lo auténtico y lo escenográfico, lo permanente y lo fugaz conviven en una aparente calma que, antes o después, terminará probablemente por romperse y decantarse por un lado u otro de la baraja.

A día de hoy, Málaga es realmente una ciudad que tiene todo para triunfar, pero nada lo asegura. De hecho, podría muy bien morir de éxito si continúa perdiendo jirones de su alma a ritmo de ostentosas exposiciones, museos de variado pelaje, ocio y dinero. Su reto no es ahora tanto ponerse en el mapa sino más bien no perderse a sí misma. Dignificar y amplificar lo local a costa de su cosmopolitismo. Trabajar en dirección contraria a la que lo ha hecho en las dos o tres últimas décadas. Shalam

الكراهية مسألة قلبية، أما الاحتقار فهو مسألة عقلية.

El odio es un asunto del corazón; el desprecio es un asunto de la cabeza.

2 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1imagen…pasillo no underground (infantil) en el museo centro pompidou malaga….
    2imagen…(la bici se convierte en caballo) las cuatro cabalgan juntos..jajaj…(los musicos de bremen, los musicos de malaga)
    3imagen…venden cubi de material petrolifero….(ormuz)
    4imagen…perversidad…1945…fritz lang…una trampa a la necesidad……
    5imagen…eso de picasso en bronce sentado en el banco es un horror (lo hizo por que se lo ordenaron asi)…pobreza artistica
    6imagen…mirando al mar soñe, lara, lara, lare…(jorge sepulveda)
    PD…https://www.youtube.com/watch?v=64HZ4KBy9UI&list=RD64HZ4KBy9UI&start_radio=1

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    • Alejandro Hermosilla

      1) Una prueba de que los grafittis ya no asustan a nadie ni tan siquiera acordian. Son bienvenidos y deseados. Renfe está lleno de graffittis que nadie quiere borrar. 2) Las mujeres caminan solas. ¿Era eso el futuro? jjajaj. 3) Cubo de Rubik. La Disnaelandy del arte. jajaj. 4) ¿Qué no es perverso hoy en día? 5) El tío Pablo departiendo con el tío Pencho. La Verdad. 6) ¿Quién saca la foto más chuli, con más likes? ¿Qué buscamos al hacer fotos? PD: a Málaga sólo le falta un concierto en tres D de Michael Jackson para dar un paso más allá hacia quién sabe dónde.

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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