AVERÍA DE POLLOS: Inicio E Cine E Luz

Luz

Ago 13, 2026 | 2 Comentarios

De tanto en tanto, a mi ritmo, estoy volviendo a ver La Pasión según San Mateo, el filme de Pasolini. Y la verdad es que no salgo de mi asombro. La sensibilidad del cineasta italiano era absoluta, total. Sus imágenes traspasan la pantalla. El mundo que retrata Pasolini no es uno de fábula y leyenda, sino real. Y lo mejor de todo es que consigue ese logro no optando por el realismo más tosco y visceral, sino apostando por cierto hieratismo y por la poesía. Una poesía que convierte sus imágenes en odas al mundo primitivo, a la sencillez, a la bondad primordial de los seres humanos.

Recuerdo que, décadas atrás, eché de menos cierta espectacularidad en la forma que tenía el artista italiano de presentarnos a Cristo en su filme. Los silencios de La Pasión me impacientaban, me resultaban un tanto estériles, casi forzados.

Hoy puedo ver cuán equivocado estaba. La Pasión es un filme melancólico y emocionante precisamente porque no necesita subrayar ni sobrecargar escenas de todos conocidas. Cuando, por ejemplo, los Reyes Magos se encuentran con José, María y Jesús, basta con una profunda sonrisa de uno de los monarcas para que comprendamos la dicha experimentada por la llegada del anunciado Mesías. Cuando toman al niño en sus manos y lo alzan, Pasolini no necesita introducir música, no necesita una toma del bebé uniéndose a los cielos o un primer plano rotundo para que comprendamos, más que la trascendencia, la alegría y la jovialidad del momento. La dicha es natural, momentánea y, al mismo tiempo, eterna.

Pasolini actúa en todo de manera contraria a Mel Gibson. Más que en la santidad de Cristo, Gibson se enfocó en la crueldad y el sadismo de los judíos y romanos. La película de Gibson era, en el fondo, un filme de boxeo. Algo más cercano al cine gore que al religioso. Gibson aprovechó el martirio de Cristo para ajustar cuentas a diestro y siniestro, como si estuviera en una jungla disparando a enemigos escondidos por todas partes. Pasolini no niega la crueldad. La expone, pero no como espectáculo ni como fin en sí mismo, sino como contraste necesario con el mensaje de amor que viene a traer Cristo.

La serenidad, por ejemplo, con la que el Ungido expone sus mensajes y la sabiduría que encierran sus miradas y silencios llenos de vida y paz contrasta con los huecos y estériles silencios de sus asesinos. Aunque Pasolini es siempre tan total que incluso los actos más violentos en la Pasión están teñidos de un aroma sacro. De hecho, me atrevería a sugerir que Pasolini es capaz de imprimir bondad a los hombres más malvados. Sobre todo, porque los visualiza como seres humanos en gran medida ignorantes y, por tanto, inocentes. Víctimas de su naturaleza humana (esa naturaleza que precisamente Cristo viene a redimir) más que maquiavélicos sádicos dichosos de hacer el mal. Algo que no ocurría en Gibson, puesto que éste pintaba a los judíos con tanta exagerada maldad que casi parecían personajes de cómic más que hombres de carne y hueso, tal vez históricos.

Me llama también la atención que Pasolini recurra (si no me equivoco) al mismo pasaje de La Pasión según San Mateo de Johann Sebastian Bach que abría su Accatone. Un filme protagonizado por un caótico proxeneta. Concretamente, aquí aparece cuando María y José huyen tras ser avisados por el ángel de la próxima matanza de inocentes ordenada por Herodes. Una bella, muy bella manera de igualar y asimilar a víctimas, santos y delincuentes.

Una de las grandezas de Pasolini radicó precisamente siempre en su capacidad de visualizar a los grandes desheredados del progreso (los pobres, delincuentes y chicos de barrios bajos) como víctimas del progreso y el capitalismo. Tal vez, de hecho, sin que tuvieran en ningún caso conciencia de serlo, ellos eran en realidad los santos de su tiempo: los inocentes decapitados por Herodes de la modernidad. Todos ellos castrados por el lujo, el confort y la moda. Vicios y enemigos contra los que Cristo hubiera luchado para que los hombres miraran a los cielos o, mejor aún, dentro de sí mismos en busca del amor. Shalam

إثارة الفضيحة حق، تماماً كما أن التعرض للفضيحة متعة

Escandalizar es un derecho, como ser escandalizado es un placer.

 

2 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1imagen…la tinaja en el centro…ahora la quitas y se acabo el contraste visual (cine)…..
    2imagen…yo pasolini soy el cristo en la cruz y jesus en la santa cena en el centro (da vinci)…
    3imagen…enfermo que disfruta del dolor ajeno…
    4imagen…continuidad….la cicatriz y el palo…el autopalo rompe mi frente…..
    PD…la biblia en pasta….otro verdadero freak(bicho raro)
    https://www.youtube.com/watch?v=QLkNdXQ9FU4&list=RDQLkNdXQ9FU4&start_radio=1

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    • Alejandro Hermosilla

      1) Esos sombreros altísimos se repiten en el cine de Pasolini a veces en los contextos más inesperados..jjaj 2) Si esto no es una imagen renacentista que venga Miguel Ángel y me quite de un sopapo del primer plano..jjja 3) Sarajevo. Película gore. Serbia. Nazis. Sin hipocresia. Directos al grano. 4) Sólo un cualquiera, un vulgar puede ser un discípulo. En Pasolini siempre triunfa el pueblo. Un pueblo más pueblo que nunca. PD: Los genios y los bichos raros van unidos… o no..jja

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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