«Sin la prisión, sabríamos que ya estamos todos en prisión».
No puedo estar más de acuerdo con esta frase. Pertenece a La escritura del desastre. Un libro de Maurice Blanchot. Un pensador del que, por algún motivo desconocido, apenas he hablado en Avería. Algo raro porque a Blanchot lo considero más importante que Derridá, Foucault o Deleuze. Ante todo, porque (mejor o peor, casi siempre con gran lucidez) se dedicó a analizar obras literarias. Muchas veces también filosóficas. Punto. Al contrario que los pensadores citados no intentó ir más allá. No jugó a analizar la sociedad. Blanchot estaba muy lejos de todo eso. Ocupó simplemente un territorio difuso desde el que se dio el lujo de pensar y escribir sobre algunos de los más importantes libros y escritores europeos. Parece poco, dicho así. Pero es mucho. Blanchot sabía donde estaban sus límites.
Blanchot me recuerda un poco a Bataille. Ambos mantuvieron una amistad que en el terreno de lo literario dio lugar a Thomas el oscuro. Novela metafísica (que tuve como referente en El jardinero) que este pensador nacido en Quain (Borgoña) realizó tras su lectura de La experiencia interior. Como Bataille, Blanchot tenía algo de místico. Llegaba al fondo de las obras que trataba. Pensaba más allá de ellas. Realizaba incisivas, poéticas reflexiones que lograban resaltar lo misterioso y enigmático de cada uno de ellas. Lo que las hacía únicas.
Blanchot transformó la crítica en una aventura metafísica. Un oscuro juego sexual. Cuando hablaba sobre una novela o un escritor, no cerraba las interpretaciones. Las abría. Escarbaba en ellas como si fueran cuerpos desnudos y, en vez de sacar conclusiones, convocaba nuevas preguntas.
Blanchot consideraba que, después de Nietzsche, (y añado yo, más aún tras la Segunda Guerra Mundial), los verdaderos creyentes, quienes realmente creían en Dios eran los que no acudían a las iglesias. Los ateos eran mucho más amigos de Dios que los que se arrodillaban en los púlpitos. Supongo que esta reflexión puede discutirse y rebatirse con facilidad. Sería muy sencillo calificar a Blanchot de gnóstico y protestante. Pero a mí me parece muy aguda y real.
Creo que lo que Blanchot deseaba transmitir es que quienes amaban la vida y, por tanto, honraban la creación, no deseaban obedecer a ninguna autoridad eclesiástica ni arrodillarse sino caminar con sus propios pies y, por tanto, enaltecer la criatura hecha a imagen y semejanza de Dios: el hombre. Puedo entenderlo perfectamente. He encontrado bastante más entusiasmo y alegría en muchas de las personas con las que me cruzaba en mis viajes que en las que acudían religiosamente a la iglesia cada domingo. También, a veces, más fraternidad.

Obviamente, como toda generalización, tiene sus fallas. Mis vecinos son creyentes. No se pierden una misa. Y son bastante consecuentes con sus ideas. Siempre que lo he necesitado me han ayudado. Jamás se han negado a echarme una mano. Lo importante aquí es no tomar al pie de la letra las palabras de Blanchot. Más un poeta y un escritor que un crítico o un analista. Hay que disfrutar de lo que dice y entender por qué lo dice. No es necesario ni deseable estar de acuerdo con él. Dicho esto, a veces hay más fervor por Dios en los ateos, (aquellos que lo insultan y, por tanto, sin quererlo, demuestran creer en Él) que en los creyentes. Muchos de ellos sumisos, sin iniciativa, mansos que obedecen las palabras de los párrocos por rutina.
Creo por cierto que lo que Blanchot afirmaba sobre los creyentes y ateos se puede aplicar también a lo que ocurre actualmente con el fascismo. Un término muy mal usado y que muy pocas personas pueden acotar, indicar de dónde procede y cómo se formó. Algo, por otra parte, lógico. No es necesario ni deseable ni tampoco posible que cada ciudadano sepa la genealogía e historia exacta de los términos que utiliza. La vida no es un Congreso de sabios.
¿A qué viene esto? ¿Por qué lo digo? Porque, a día de hoy, tengo más precaución y me fío menos de los que constantemente tienen en la boca la palabra fascista para desacreditar a sus enemigos sociales, políticos o culturales que de aquellos que reciben este calificativo. Para empezar porque, como he dicho antes, suele ser muy mal utilizado. Pero fundamentalmente porque desacreditar a alguien (actualmente) con la palabra fascista me parece que, en el fondo, incide en la muy escasa voluntad de reflexionar, debatir o dialogar del que emite el insulto. Yo temo a los que acusan de fascistas a los demás. Mejor dicho, me cuido de ellos. Sé que, en caso de que escriba algo que no les guste, si se sienten con fuerza, me acusarán de fascista. ¡Ojo!
Hay un artículo célebre de Pasolini que viene en mi auxilio: «El fascismo de los antifascistas». ¡Qué gran título! Como solía ocurrir, el pensador italiano detectó la deriva autoritaria de la sociedad europa décadas antes de que se produjera en el modo en que actualmente la experimentamos. No sólo en ese texto. También en muchos otros en los que habló de homologación cultural, consumismo o globalismo (cuando este último apenas era una fantasmagórica sombra). Tal vez ahí, (en la homologación, en el consumismo) habría que buscar el fascismo y no en las opiniones contrarias a las nuestras. ¿No habíamos quedado que estábamos a favor de la diversidad? ¿No será que la imposición de la diversidad es el verdadero fascismo? ¿No será que la diversidad no se impone? ¿No será que la diversidad, en el fondo, es un teatro de abalorios a mayor honra del neoliberalismo? Shalam
وكأن بقائي على قيد الحياة كان شيئا ضروريا
Como si mi supervivencia fuera algo necesario







1imagen…este parece la ong que trata de animales y de hombres.
2imagen…buena transformer shakespeare, amor-arropo al humano……
3imagen….jesuita escribiendole a la cabeza de la menina….
4imagen…estoy feliz pensando y criticando…..
5imagen…demasiado vestidos de izq a derecha: paris,gestapo y agricultura……
PD….hank william…jambalaya on the bayou…original..1952….
https://www.youtube.com/watch?v=xnKOVPXhlnE……
PD2…the residents…cube e….jambalaya…holanda live…1994…
https://www.youtube.com/watch?v=s5sXoo0N_0I….vaya more…
1) Soy un escritor de gatos. Me gustan más que los hombres. No que los libros. 2) El ruido de las estatuas. El silencio de las sirenas. Julien Gracq. 3) jajjaaj.. es verdad. a la izquierda ..se ve una menina. 4) Aquí Blanchot parece Foucault. O tal vez Foucault parece Blanchot. ¿Quién es quién? jajajajaj 5) Jo con Nineto Davoli. De muchacho de arrabal, de chico malo a vestir o parecer un modelo de Louis Vutton. PD: 1) Hawai obrero. Estados Unidos en modo trabajo y sudor. 2) ¡Qué maravilla! Juego de sombras goyescas. Mozart. ¿Por qué no hice hasta ahora un avería sobre Residents? Napoleón