El pesimista
Leyendo un viejo Dirigido dedicado a Luis Berlanga me encuentro con esta declaración que subscribo: "Tengo un gran pesimismo sobre los movimientos...
Hay algo en la escritura de Jelinek que me recuerda a Bataille. Tal vez el que para ella lo erótico consista no tanto en mostrar el cuerpo sino en taparlo. Oscurecerlo. Y que, consecuentemente, según su visión, lo contrario del erotismo sean tanto la pornografía como el amor o el sexo cotidiano e incluso un cuerpo desnudo. Razones por las que pienso que los libros de Jelinek nos impulsan a la castidad. Son un elogio del estoicismo sexual. De las áridas costumbres espartanas. Pues básicamente entiendo que la mayor fantasía de la escritora austriaca sería encerrar en una iglesia a todas las personas que considerara atractivas, vestirlos con los atuendos de curas, monjas y de sus familiares, y observarlos morir en un feroz incendio mientras alguien la penetra o ella misma penetra a (un otro) que no importa que sea mujer u hombre. Tal vez porque para Jelinek (como para Bernhard) el placer procede no tanto del ocaso sino de la exterminación. O más bien, de intentar transformar el mundo en un arenal infinito. Un desierto de orgasmos donde poder disfrutar, comprender y conocer qué es el sexo sin necesidad de besar o acariciar un cuerpo. Shalam
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