Lovecraft y la infancia
La vida suele ser tan caprichosa como seductora. En la novela corta que estoy ya finalizando, aparece como figura central H.P.Lovecraft junto a...
Hay algo en la escritura de Jelinek que me recuerda a Bataille. Tal vez el que para ella lo erótico consista no tanto en mostrar el cuerpo sino en taparlo. Oscurecerlo. Y que, consecuentemente, según su visión, lo contrario del erotismo sean tanto la pornografía como el amor o el sexo cotidiano e incluso un cuerpo desnudo. Razones por las que pienso que los libros de Jelinek nos impulsan a la castidad. Son un elogio del estoicismo sexual. De las áridas costumbres espartanas. Pues básicamente entiendo que la mayor fantasía de la escritora austriaca sería encerrar en una iglesia a todas las personas que considerara atractivas, vestirlos con los atuendos de curas, monjas y de sus familiares, y observarlos morir en un feroz incendio mientras alguien la penetra o ella misma penetra a (un otro) que no importa que sea mujer u hombre. Tal vez porque para Jelinek (como para Bernhard) el placer procede no tanto del ocaso sino de la exterminación. O más bien, de intentar transformar el mundo en un arenal infinito. Un desierto de orgasmos donde poder disfrutar, comprender y conocer qué es el sexo sin necesidad de besar o acariciar un cuerpo. Shalam
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