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Lo imposible (1)

Jun 17, 2025 | 2 Comentarios

¡Buenas a todos! De momento poco tengo que decir. Simplemente que estoy de vuelta.

Hay varios temas sobre los que me gustaría hablar en los próximos días en avería pero creo que el primero de esta nueva tanda debería estar dedicado, por motivos evidentes, a la edición de este año de Roland Garros.

Sí que quiero aclarar que teniendo en cuenta la final que vivimos, dividiré este avería en dos partes. Hoy hablaré de varios de los protagonistas del torneo y mañana (o pasado) del encuentro entre Sinner y Alcaraz.

¡Ahí voy!

Lo imposible

Roland Garros. Roland Garros. El aviador y héroe de guerra francés que da nombre al torneo puede sentirse orgulloso allí donde se encuentre. Resulta prácticamente imposible expresar con palabras las memorables emociones vividas en la tierra batida de París durante las últimas décadas. Este año no fue la excepción. Al contrario, volvió a estar a la altura. Más bien alcanzó nuevos límites. Yo realmente no sé ni por dónde comenzar. Así que dividiré en varias partes el avería para no perderme en un batiburrillo sentimental sin mucho sentido.

1) Gran parte de las más intensas emociones en París  las ha protagonizado Rafael Nadal. Un hombre que ya es leyenda y mito en Francia y en el mundo del tenis. Y, obviamente, merecía el homenaje que se le dedicó. Uno sobrio, sentido, elegante, con cierto glamour y distinguido que eternizó la pisada de Rafa en la Philippe Chatrier para siempre.

Sin dudas, el homenaje a Nadal fue un gran inicio de torneo. Una especie de preludio para lo que viviríamos en la final. El primer y el último día estuvieron llenos de grandeza y llantos. Fueron una batidora sentimental. Un ciclo se cerraba cuando vimos a Rafa con lágrimas en los ojos pero otro se abrió para siempre y de par en par el día de la final entre Sinner y Alcaraz.

En 2025 el pasado, el presente y el futuro del tenis entraron en bucle y sellaron un pacto eterno. Fue hermoso ver a Nadal aplaudido por Djokovic, Murray y Federer. También lo fue contemplar a Wilander, Agassi y McEnroe con gesto de incredulidad en el último encuentro. ¡Belleza! ¡Es increíble lo que puede generar un drive, una dejada o un revés! En determinados momentos, estos tenistas me han hecho sentir espasmos tan fuertes como un riff de Eddie Van Halen.

Hay, por otra parte, algo que no podemos perder de vista. Rafa ha sido un mito, un héroe del deporte. No hay dudas al respecto. Sin embargo, su dominio fue tan feroz durante las dos últimas décadas en Roland Garros que muchos habíamos olvidado la tensión propia de las finales en tierra batida. Rafa fue tan dominador en París que apenas tuvo partidos a cara de perro en Roland Garros. Soderling le ganó, sí, pero esa victoria sonó más a accidente que a otra cosa. En realidad, el único que lo llevó al límite, lo dejó sin aliento y le obligó a meter la sexta marcha fue Djokovic. Y no siempre. Tan sólo en dos o tres ediciones. Recuerdo, por ejemplo, la mítica semifinal del 2013 (uno de los partidos más épicos de su rivalidad) y la triste derrota sufrida en 2021.

Fuera de allí, (obviando su crepuscular versión de 2015) Nadal (casi) siempre fue insultantemente superior a sus contrincantes. Algo genial para los que lo admiramos pero que provocó un cierto vacío en la tierra batida. ¿Dónde habían quedado aquellas finales de infarto como las de Coria y Gaudio, McEnroe y Lendl, Chang y Edberg, Bruguera y Courier o Agassi y Medvedev? Pues bien, ha bastado que Nadal de un paso al costado para volver a rememorar sensaciones que parecían pertenecer al pasado lejano.

Eso es lo malo y lo bueno de la retirada de Nadal. Se va un mito. Pero vuelve la emoción a la tierra batida. Sin ir más lejos, el mismo Djokovic necesitó de cinco sets y de sus más eficaces estrategias mentales para vencer a Tsisipas en la edición del 2021. Tal vez (sólo tal vez) esto comience a ocurrir de nuevo en París.  Esa es otra de las bellas noticias que nos trajo la edición del 2025.

2) Los aficionados al tenis acostumbramos a realizar juegos comparativos. Debido al reciente dominio de Nadal, Djokovic y Federer en las pistas de tenis parecemos empeñados en buscar un tercero que se una a Sinner y Alcaraz en el actual trono del tenis.

Hace varios meses se hablaba de Fonseca. Un joven jugador brasileño que huele a crack y que posee una derecha parecida a un látigo, que todavía tiene lógicamente que madurar. Este torneo de Roland Garros le ayudará a hacerlo. Aún está verde pero posee tantas virtudes y años por delante que al menos, a día de hoy, huele (como mínimo) a futuro campeón de Grand Slam. El tiempo dirá.

Hace varios años, sin embargo, del que se hablaba era de Rune. Pero el danés sigue en tierra de nadie. Hace un set con sabor a McEnroe y rock de los 80 y luego otro en el que se deja ir y peca de inmaduro y caprichoso. Rune a veces recuerda a los míticos viejos rockeros y otras adolece de los peores defectos de la Next Gen. No basta con destellos. Tenis tiene pero no cabeza. Ahora mismo parece un juguete roto. Pero aún es joven. No va, de momento, por buen camino.

Nadie hablaba sin embargo de Shelton como un candidato a número 1 y a  entrar en la pomada de los Grand Slam junto a Sinner y Alcaraz pero su correoso partido de octavos contra el español y varios de los que dejó durante el pasado año, anuncian su futura candidatura a esta posición. Al menos eso es lo que aseguraba Toni Nadal en uno de sus artículos de El país y no seré yo quien lo contradiga. Entusiasmo, velocidad, potencia, golpes tiene. Le falta aún medir mejor la colocación. El aura de los supercampeones. Templarse en los momentos decisivos de los partidos.

No sé si Shelton llegará tan lejos como para medirse de tú a tú con Sinner y Alcaraz pero de lo que estoy seguro es de que si continúa trabajando y mejorando los pondrá en aprietos. Sobre todo, si se los encuentra en cuartos y octavos. El aura de supercampeón todavía no lo tiene pero va progresando. De hecho, su nombre genera miedo. Yo no las tenía todas conmigo cuando vi que se enfrentaría a Alcaraz en octavos. Y, desde luego, que puso en muchos aprietos al español. En algunos momentos lo desbordó y, de algún modo, le enseñó el puño de la raqueta. Nadie puede pretender ahora mismo ganar a Shelton sin sudar y sufrir siempre, claro, que Shelton esté al noventa o al cien por cien.

3) Musetti es uno de esos tenistas con vocación de poeta. Puede uno imaginarlo perfectamente leyendo a Pessoa o a Pavese en un café de Turín. También estudiando arquitectura en Florencia o protagonizando una película de arte y ensayo.

Musetti juega en la tierra batida como si fuera un caballero medieval. Como imagino que debían hacerlo los tenistas de principios de siglo y muchos lo hacían antes de la irrupción de Nadal. Su tenis es calmado, tranquilo, a veces un poco plano, pero es deliciosamente estético. También es rápido. Pero es más meditado que rápido. Musetti golpea fuerte pero es de esos tenistas que pareciera que prefieren sacrificar la velocidad por la colocación. Es, sí, un clásico fondista de tierra batida. Un estratega con golpes artísticos que, de no ser porque tiene a dos superclase delante, (Sinner y Alcaraz) sería un claro candidato a vencer el torneo parisino en cualquiera de las próximas ediciones.

En la semifinal de Roland Garros movió a Alcaraz de un lado a otro, le tiró paralelos, reveses y golpes a los dos lados de la pista que el español no sabía cómo devolver. Bueno, miento, los devolvía pero para cuando lo hacía, Musetti ya le estaba tirando un nuevo golpe al otro lado de la pista o una dejada. Musetti fue más que un dolor de cabeza para Carlos. Pudo incluso ganarle. Lo tuvo contra las cuerdas. Pero el español es un tenista genial capaz de lograr puntos gratis e inverosímiles. Se siente bien en el alambre y logró empatar a un set cuando parecía que se le venía la noche y una imprevista eliminación. La cabeza de Musetti dijo entonces basta. Si haciendo el partido de su vida, después de varias horas, estaba igualado con Alcaraz poco se podía hacer. Se desfondó y se retiró por una supuesta lesión que provocó un estallido de críticas en Italia.

Si Musetti logra mejorar mentalmente y trabaja el físico tal vez gane algún partido decisivo a Alcaraz o a Sinner en París. Creo que debe centrarse en eso. Su tenis es delicioso. Es retro. Es estético. Tal vez algún día se le habla la puerta del torneo parisino. Sería poético. ¿No hay nadie que se haya imaginado lo que hubiera salido de un encuentro entre Musetti y Kuerten? ¡Pura literatura!

4) Para mí Roland Garros 2025 (en su versión masculina) tiene cuatro ganadores.

El primero, ya lo dije, Nadal. El segundo y el tercero Sinner y Alcaraz. Sería injusto colocar a Alcaraz por encima de Sinner o viceversa después del espectáculo que ofrecieron (al que me referiré mañana). Ambos merecían el título y todos lo sabemos. ¿Cuál es entonces el cuarto ganador? Pues un rockero de los viejos y grandes: Novak Djokovic.

Cualquiera que viera el tercer set (también partes del segundo) que se marcó contra Sinner en las semifinales de Roland Garros entenderá lo que estoy diciendo. Djokovic jugó bastante bien sus cartas mentales y tenísticas en el segundo set (no así en el primero) contra Sinner. Falló, eso sí, en las tres o cuatro bolas decisivas porque tenía una especie de réplica suya en la cancha. Su némesis y doble virtual. Porque Sinner estaba inabordable y suele ser frío en los momentos decisivos. Un Djokovic con cuatro o cinco años menos hubiera llevado este partido al quinto set. Hubiera enloquecido a Sinner. Creo que lo hubiera acabado desbordando a pesar de la solidez del italiano. Un increíble muro mental y técnico. También, claro, táctico. Pero, a estas alturas de la trayectoria de Novak, (con su edad), eso ya parecía imposible.

Esto que estoy diciendo lo sabíamos todos los aficionados al tenis cuando Djokovic perdió el segundo set. Algunos vimos la pesada sombra del pasado cerniéndose sobre el rostro del serbio. Muchos supimos que la fiesta se había acabado. Más de uno seguro que pensó que Djokovic debería haberse retirado después del oro olímpico. Sinner ya era inabordable. Todos estábamos preparados para darle un digno aplauso de despedida a Novak. Pero el serbio es un volcán. Es un guerrero. Un látigo indomable. Es una caldera furiosa. De repente, como si fuera un chamán, invocó a los espíritus de sus antepasados, (soldados que dieron la vida por su patria en montañas y cuevas siglos atrás), y se puso a jugar al tenis como si no le quedara más vida. Como si tuviera un bisonte enfrente que pusiera en riesgo la vida de sus hijos, de su pueblo, sacó el orgullo, rompió el saque a Sinner y convirtió ese tercer set en un visceral homenaje a la lucha, al tesón, a la fiereza.

Djokovic por momentos se nadalizó. Se convirtió en determinados instantes en Nadal. Y si no se llevó ese tercer set, si no terminó la faena, fue por mínimos detalles. Tan nimios que al menos a mí se me saltaron las lágrimas. ¿Cómo no? Lo que hizo Djokovic fue tan bestial que logró que se produjera lo apenas visto allí en París. Una sinergia festiva, emocional, una puta locura de respeto y admiración entre el público y el tenista serbio. Un tenista que demostró que hay derrotas que son más épicas que algunas victorias y que se fue de la pista con un triunfo tal vez más importante que un Roland Garros. El respeto y admiración incluso de sus haters. Habiéndolo dejado todo, absolutamente todo. Demostrando por qué es uno de los grandes personajes de un deporte que logró llevar a otra dimensión. Sinner, de hecho, no sería el Sinner que conocemos sin Djokovic.

Creo que todos nos dimos cuenta cuando Djokovic se retiraba de la Philippe Chartier que tampoco el tenis sería el mismo deporte sin el serbio. Shalam

أفضل طريقة للوفاء بكلمتك هي عدم إعطائها.

La mejor manera de mantener la palabra es no darla

2 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1imagen…..el partido ha terminado…..
    2imagen….quien me mandaria alistarme en la primera mundial…..
    3imagen….botella de coca-cola rodeado de botellas de coca-colas (gran anuncio)…….
    4imagen….emocion de un individuo de aspecto saludable…..
    5imagen….cuando vengas a murcia te llevare a bañarte a la manga, jajaj…
    6imagen…..pasarela donatella versace…..(una buena muestra)…..
    7imagen….os agradezco que reconozcais lo bueno que soy…..
    8imagen….toma canela, toma lerele….puño, muñequera, pelota, musculo de tenista y hombro (de abajo arriba)….un gran ejercicio (proyectar las lineas)…..
    PD…el avion lo pilota r.garros, sonrisa…panama y sus espasmos
    https://www.youtube.com/watch?v=fuKDBPw8wQA……..

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    • Alejandro Hermosilla

      1) Esto ha sido muy fuerte. No nos lo creemos. 2) Yo superaré en gloria al escritor de El principito. Mi nombre lo escucharán millones. Mi avión llegará más lejos. 3) Toro y torero. Aplausos. Vuelta al ruedo. Orejas, rabo y rabadilla. 4) Podría dar el pego como Lex Luthor en Superman. 5) Shelton defínite o chico que le mola el rap o chico malo del deporte ultracompetitivo. 6) Un buen anuncio colocado en el centro de Roma. Valdría para maquinillas de afeitar o para polos Lacoste. 7) Mi fuego derrite todos los hielos. 8) Mi juego puede aburrir pero yo no soy aburrido. ¿Os gustan los contrastes? Yo soy el contraste. PD: mítico tema. Locura norteamericana ochentera. El mundo como una montaña de diversión y dolares. Mucho alcohol. Al fondo la separación y la depresión. Pero muy al fondo.

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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