Truenos, luchas nihilistas y petróleo.
Dejo a continuación un nuevo videoavería dedicado a la primera trilogía de una saga árida, nihilista y punk sobre el colapso de nuestra...
Normalmente, estamos acostumbrados a que los milagros no formen parte de nuestra vida cotidiana. Sin embargo, en este caso Buñuel los muestra con absoluta naturalidad. Casi con vulgaridad. Como si fueran algo tan habitual como el fluir de agua a través de los ríos o un camino de piedras en medio de un bosque. Sin ninguna espectacularidad ni un ruido de tambores de fondo. Como probablemente acaecerían en un mundo donde la palabra de Dios no estuviera aprisionada en los libros sino que se hiciera presente en cualquier momento por fuerza de la omnipotencia divina. Algo en lo que Buñuel demuestra ser absolutamente excepcional y de una lógica aplastante. Ya que, en verdad, si Dios existiera, si todo lo escrito sobre su presencia fuera verdad, el mundo sería muy parecido al que presenta La vía láctea.
Obviamente, con Buñuel siempre hay tantos puntos abiertos que resulta difícil sostener una afirmación al cien por cien. Su cine es una maravillosa y perpetua contradicción. Por eso lo que acabo de escribir no creo que sea tanto un análisis como una mera introducción a una película, repito, llena de grotescos matices como el Dios enojón que, en determinados momentos, nos presenta. Una aparición que entiendo que responde a una lógica elemental: si el hombre fue en verdad hecho a imagen y semejanza de Dios, convendremos que el comportamiento de Dios no tendría que ser muy distinto del de los hombres. Probablemente, sí, nosotros no poseamos su omnímodo poder, pero en lo que se refiere a su carácter, ambos deberíamos ser muy parecidos. Casi idénticos. Así que por eso resulta normal en La vía láctea tanto que Dios premie a quienes realizan el camino de Santiago con intención de honrarlo como que se enoje con quienes blasfemen o se caguen en él en voz alta o baja como ocurre en las primeras escenas del filme.
En realidad, si analizáramos y utilizáramos el lenguaje y las palabras a rajatabla, desde el punto de vista más estricto, literal y lógico posible, acabaríamos estando de acuerdo en que los milagros divinos no deberían corresponderse con actos como aquellos en los que Dios devolvía la facultad de andar a un cojo o convertía el agua en vino sino con todo lo contrario. Más bien, un milagro divino sería el opuesto; esto es, que Dios no pudiera hacer su voluntad. Que Dios quisiera convertir una piedra en pez y fracasara. Algo que socarronamente desarrolla Buñuel en el anticlimático final del filme durante esa mágica escena protagonizada por dos ciegos a los que Cristo devuelve la capacidad de ver y, de golpe, sin previo aviso, la vuelven a perder. Shalam
1ºimagen:…..abre la mano!, como no tienes nada, no te doy nada…..y tu abre la mano!, como tienes unas monedas, te doy mas, mucho mas……jajajjj…(de acuerdo, pura logica de la realidad)……..
2ºimagen:…..esta bien os escupire en los ojos, duff-duff…..a saltar…….
3ºimagen:….viva la cnt!!!….
4ºimagen:….este coche no lo consigue ni dios…….bajense ahora mismo!!!…..
PD:..https://www.youtube.com/watch?v=MrQ-vGmsXt8…sonido de tormenta electrica….no tientes tu suerte. …campo de las estrellas…….jajaj
1) El ángel exterminador. 2) Virgilio escribiendo un bucólico paisaje del Nuevo Testamento. 3) Pesadilla del Papa Juan Pablo II durante los días en que se estaba recuperando de su atentado. 4) He aquí el Espíritu Santo herido por los hombres malignos. PD: Buenísima esa tormenta. Ahora está llegando justo hacia donde vive Susana el huracán Grace. Ojalá fuese virtual y no real.