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La neurosis

Abr 8, 2024 | 2 Comentarios

A raíz de mi avería sobre El desierto rojo, un amigo me comenta que posiblemente fuera Antonioni el cineasta que con mayor lucidez describió las neurosis contemporáneas. Mejor, por ejemplo, que Bergman y Dreyer. Después de pensarlo un poco, (tenía alguna duda respecto a Bergman), le respondo que estoy de acuerdo.

Sobre todo, en el caso de Dreyer. Alguien que, al fin y al cabo, nació (aunque fuera por poco) en el siglo XIX. Dreyer estaba procupado por la caída de las monarquías, el auge de la cultura de masas y el avance del nihilismo. Dreyer estaba asustado del ateísmo. En sus filmes puede sentirse desesperación por el avance de la técnica. Así que llenó de fe cada rincón de sus obras. En Dreyer se siente profundamente la huella del mal. El mal diabólico, casi medieval, y la bondad divina, absoluta. Dreyer no es un director que crea en la ética. Le repele. Dreyer cree en Dios y en Satanás porque es un hombre religioso. Un luterano que percibe el ateísmo como el engaño diabólico definitivo. Por eso se empeña tanto en filmar el mal mítico. Dreyer tiene tantos miedos de las consecuencias del ateísmo que no desea explorar las neurosis. Le preocupan tanto que se dedica a profundizar en los arrebatos místicos y amorosos que pudieran reestablecer la paz total a nuestros espíritus. Un sentido que el mundo medieval y rural mantuvieron a salvo como un secreto sagrado.

En Bergman, se sienten de lleno las consecuencias de haber olvidado a Dios. Sus personajes están solos. Muchos navegan a la deriva a pesar de su aparente tranquilidad y su excelente condición económica. Los burgueses de Bergman perciben un vacío que los cerca. Casi todos se encuentran asustados. O bien se mantienen distantes o bien se avalanzan unos sobre otros en un intento vano de encontrar salvación.

Bergman explora muy bien las neurosis. Pero, a diferencia de Antonioni, aún hay cierta resistencia en él a aceptar sus causas. Bergman busca desesperadamente a Dios. Quiere creer. Intenta responder de algún modo a los distintos acontecimientos que se producen a su alrededor. Golpea en las paredes, grita o pinta precisamente porque no encuentra un sentido pleno a la existencia. Así que no describe tanto las neurosis sino la lucha de sus personajes por no suicidarse o caer en la locura.

Antonioni es mucho más frío que Dreyer y Bergman. Precisamente por ser consciente de que el liberalismo había triunfado completamente tras las dos guerras mundiales y de que, por tanto, no tenía sentido buscar a Dios o lamentarse por la ausencia de humanidad. Al contrario, la tarea incipiente era describir, radiografiar este nuevo mundo. Adaptarse al mismo y, mientras tanto, testimoniar los problemas surgidos en este proceso.

Es por eso que Antonioni probablemente fue quien mejor describió las neurosis contemporáneas. Porque no las juzgó. Las consideró inevitables. Y se dedicó a estudiarlas con alma de científico y ojos de artista. En eso, sí, fue radicalmente moderno. Tanto que vislumbro que su cine todavía no ha sido comprendido del todo.

Mientras Bergman y Dreyer se lamentaban por lo perdido, Antonioni estaba afrontando el futuro. Investigando su presente para vislumbrar el porvenir. El desierto rojo no es por eso una película sobre la contaminación y las fábricas sino sobre las consecuencias en la vida de las personas del triunfo absoluto del liberalismo. Los cambios en el carácter, las nuevas enfermedades, los nuevos ritos de conversación.

La mujer de Antonioni consideraba a su consorte un hombre valiente. Creo que su valentía tiene mucho que ver con su modo de afrontar y aceptar la realidad. En vez de evitarla o esquivarla, directamente la radiografió. En vez de lamentar la muerte de Dios, se dedicó a filmar el mundo como si Dios nunca hubiera existido.

La claridad con la que hablaba en las entrevistas también dan buena cuenta de su coraje. Aunque tal vez sea en su tensa relación con Hollywood donde mejor pueda constatarse su firmeza. Probablemente Zabriskie point sea un filme fallido o irregular. Hoy no voy a entrar ahí. Pero es lo más parecido a un caballo de Troya que yo haya visto que un director europeo haya realizado contra la industria norteamericana. Una industria muy ajena a los métodos de trabajo de Antonioni. Alguien pionero en retratar nuesta alienación con total naturalidad. De hecho, fue también uno de los primeros en describir toda la cultura procedente de Woodstock como un experimento para controlar a la juventud. Si Zabriskie point merece la pena verse es porque creo que es no tanto una película sobre la explosión provocada por la cultura psicodélica en los estados modernos sino sobre la bomba arrojada contra la juventud en la sociedad neoliberal en forma de idealismo hippie, drogas y hedonismo pop. Shalam

يؤثر التلوث على الهواء والأنهار والغابات والأرواح على حد سواء.

La contaminación afecta por igual al aire, a los ríos, a los bosques y a las almas

2 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1imagen….no filmo lo que hay detras mia…….bueno, bueno, ya lo he filmado….la geografia me ayuda…la naturaleza-dios tambien..
    2imagen…personaje al pie de la letra (neurotico?)….impagable…..
    3imagen….el humano puede que algunas veces se avergüence de si mismo)….skammen(la vergüenza)-1968……
    4imagen…todo lo que veo me gusta…enfermedad…he estado enferma….pero no debo pensarlo, o sea que tengo que pensar que todo lo que me pasa es mi vida……..(el desierto rojo-1964)
    5imagen…..easy reader-1968….zabriskie point-1970….mucha agua, mucha libertad………
    PD…https://www.youtube.com/watch?v=p-yRu5jbt3Y…zappa-don´t eat the yellow snow(1974) -nanuk el esquimal-(1922)-la quimera del oro(1925)…….

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    • Alejandro Hermosilla

      1) Aquí lo interesante es su porte de italiano elegante. El rejoj y la camisa. El porte romano se mantiene incluso en la tierra del McDonalds. 2) «Padre, perdóname si he pecado». El rezo absoluto. 3) Aquí podrían sonar de fondo las guitarras de «Hiroshima». La canción de Barón Rojo. Sin letra. Todo instrumental. 4) Un domingo en cualquier ciudad europea. El aburrimiento histérico. 5) Faraones egipicios. Un día haré una sobre el mundo egipicio. PD: ¡Qué montaje más bueno y logrado! Todo encaja por ahí.

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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