Los genios logran convertir las limitaciones en posibilidades, en grandes aciertos. Un ejemplo muy claro es La dimensión desconocida. La mejor serie de televisión de todos los tiempos.
En cuanto a guiones, Rod Serling estaba servido. Ni más ni menos que Richard Matheson o Ray Bradbury trabajaron en algún momento con él. Y cuando no se tenía al guionista adecuado, se realizaba una adaptación de un clásico. El tema de apertura fue compuesto por el gran Bernard Hermann. Y en cuanto a directores, Serling pudo colaborar junto a Richard Donner, Mitchell Leisen, Don Siegel o Stuart Rosenberg entre otros. Desde luego, no se podía quejar.
Otro asunto eran los actores. Debido al presupuesto y a la naturaleza de su programa, Serling no podía contar siempre y en todo momento con las estrellas de Hollywood. No podía darse el lujo de contratar a los grandes nombres de su época. Sí que hubo unos cuantos célebres rostros (o que llegarían a serlo con los años, caso de Charles Bronson) que participaron pero no demasiados. Algo que podría haber jugado en contra de la serie teniendo en cuenta que la naturaleza fantástica de cada capítulo exigía una alta profesionalidad (un buen nivel actoral) para lograr la verosimilitud mínimamente exigible.

Sin embargo, Serling logró convertir este (aparente) obstáculo en uno de los puntos fuertes de la serie. Porque fue precisamente el que un sinfín de actores hasta entonces secundarios, muchos no reconocibles por el gran público, protagonizaran (o aparecieran) en los capítulos, lo que logró atraer aún más la atención de los espectadores. Sobre todo, porque era muy fácil que se identificaran con aquellos rostros anónimos. Cualquier norteamericano podía asemejarse a aquellos hombres y mujeres un tanto desconocidos con los que podían haberse cruzado unas horas antes y, en ningún caso, habrían reconocido. Los ciudadanos perdidos en ese misterioso confín que se abría en cada nuevo episodio podían ser ellos mismos.
A una estrella uno lo admira. Disfruta con sus gestos, con su interpretación. Una estrella es muy reconocible. Pero es difícil ponerse en su lugar. Con un desconocido uno empatiza mucho más. El que no aparecieran casi estrellas en la serie contribuyó a que La dimensión desconocida se introdujera profundamente en la psique colectiva de los norteamericanos. No todos podían ser John Wayne. No todos podían aparecer en un filme de John Ford. Pero cualquier individuo podía aparecer en La dimensión desconocida.
Su casa, el pueblo cercano, el vecino, la maestra. Cualquier persona, cualquier objeto, el propio televisor podía ser un pasaporte a esa dimensión mental en la que todo era factible. Sobre todo, lo imposible. Shalam
الكلاب تنبح فقط على من لا تعرفه
Los perros sólo ladran a quienes no conocen




1imagen….esta cartera se le ha caido a un extraterrestre no lleva ni un duro…..
2imagen….de donde habra salido tantisimo libro (cuales son valiosos)…….los otros dias pase por una libreria y habian llenado el escaparate de un mismo titulo..oh oh oh oh oh…parecia una fruteria que exponia naranjas todas iguales….anda que no habra titulos valiosos…..me quedo extrañado…..
PD…este fats domino y sus canciones eran para gente corriente…..
https://www.youtube.com/watch?v=uZXiNgwcqaY…blueberry hill
1) Yo soy tú y tú eres yo pero tú todavía no sabes que yo seré tú. Es más sencillo de lo que parece ¿No crees chaval? 2) ¿Estos libros son esos en los que hablan de mi vida privada? ¿Aquí se descubrirán mis secretos? ¿Mi mujer lo ha contado todo?¿Se ha atrevido? PD: la sencillez de un músico que canta como quien cocina.