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Eyes Wide Shut (3)

Jun 11, 2024 | 4 Comentarios

Dejo a continuación el tercer avería dedicado a Eyes Wide Shut. El cual recomiendo leer escuchando uno de los temas de su banda sonora compuesta por Jocelyn Pook: «Migrations».

Quien desee leer el primero puede hacerlo pinchando en este enlace: https://averiadepollos.com/eyes-wide-shut-1/

Y el segundo aquí: https://averiadepollos.com/eyes-wide-shut-2/

Eyes Wide Shut es una película llena de reflejos fugaces, deformantes, translúcidos, oblicuos y, sobre todo, movedizos. Por eso es tan difícil de asir. Porque Eyes, como todo sueño, es un generador constante de símbolos y visiones que a veces desembocan en imágenes e interpretaciones muy claras que días después se tornan difusas. Tanto hoy como mañana me gustaría incidir en algunas de las imágenes especulares que aparecen (o surgen) en Eyes. Siempre, claro, de forma libre. Estamos en los territorios del sueño. Un territorio inconsistente e indefinible.

¡Ahí voy!

Eyes Wide Shut (3)

Eyes Wide Shut es también un reflejo de la relación real que a finales del siglo pasado mantenían Tom Cruise y Nicole Kidman. Ambos se mostraron entusiasmados de trabajar con Kubrick en cuanto supieron de su interés. Probablemente Kidman y Cruise habrían acabado separándose antes o después. Pero de algún modo, trabajar tan intensamente en esta película debió de influir en su alejamiento. Eyes Wide Shut es, al fin y al cabo, un psicoanálisis de las relaciones de pareja. La misma Kidman reconocía en una entrevista de aquella época cómo, bajo ciertas circunstancias, resulta necesario y también inevitable dejar libre el deseo. El fantasma de la posible infidelidad que la sociedad contemporánea ha resuelto momentáneamente banalizándolo porque ya no sabe ni necesita controlarlo como en otras épocas.

Una pareja no es pareja sin un tercero. Si no se mira en un espejo. Algo en lo que han insistido psicoanalistas como Lacan y que, en gran medida, René Girard ha desarrollado en su famosa teoría del deseo mimético. Esa que reza que sólo deseamos algo intensamente cuando otra persona también lo desea.

Un matrimonio se afirma cuando ambos miembros ratifican su compromiso ante la sociedad, la iglesia o el aparato judicial. En el momento en que ese tercero ya no es cualquiera de los instrumentos sociales creados para domesticar el deseo sino un extraño (o extraña) los lazos del matrimonio se encuentran en peligro. Por eso (y por otros motivos como la solidez del clan, la supervivencia y el sano crecimiento de los hijos) la infidelidad ha sido tradicionalmente considerada un tema tabú por el que se rendía cuentas ante familia y sociedad.

Vislumbro (aunque tal vez me equivoque) que trabajar frente al mundo del espectáculo y el cine temas tan íntimos tuvo que ser muy duro para Cruise y Kidman. Más teniendo en cuenta el estrés que debió generarles trabajar con Kubrick. Cruise dejó todos sus proyectos para darle exclusividad a su participación en Eyes y Kidman aceptó desnudarse y dirigirse hacia donde no hubiera ido jamás porque era muy consciente del talento del realizador. Ambos trabajaron muchas de sus escenas en soledad. Precisamente durante la filmación del coito con el marinero, Cruise tuvo vedado el acceso al lugar del rodaje al igual que en aquellas en las que su mujer se cambiaba de ropa en su casa.

Creo que ambos descubrieron unos cuantos fantasmas en su interior mientras rodaban este filme que precisamente plasma y evoca esos mismos fantasmas. Y es por eso que resulta tan fascinante, entre otros tantos motivos, Eyes. Porque muy posiblemente parte de lo que veíamos en pantalla se estaba reproduciendo a su vez en la vida real. En el interior de dos actores que ya nunca más volvieron a ser los mismos tras rodar esta película parecida a un exorcismo que me atrevería a decir que los fagocitó. Se llevó varios jirones de su alma como si hubieran participado en un ritual profano. Como si hubieran participado realmente en la orgía llevada a cabo en Somerton.

No hay duda de que estas fotografías utilizadas para promocionar el filme hablan por sí mismas. Lo dicen todo al respecto.

Por cierto que ya que antes mencioné el misterioso lugar donde se celebra el ritual, (Somerton), me gustaría dejar a continuación dos fotografías que inciden en la naturaleza onírica de la película. En la primera vemos al taxi donde llega el Dr. Harford y un cartel anunciando el nombre del lugar y en la segunda fotografía este cartel ha desaparecido. Una situación propia de los sueños.

 

Volviendo a Cruise y Kidman, comentar que no acaban aquí los reflejos en Eyes de su relación. Según parece, durante el largo e intenso rodaje, Cruise ahondó más en sus célebres vínculos con la cienciología. Una pasión de la que Kidman no era muy partícipe. Kidman era católica y no podía comprender ni seguir a su marido en su integración en una organización (que muchos consideran secta) que esconde los suficientes secretos como para que sea factible relacionarla con los misteriosos miembros que participan en la orgía y posteriormente realizan un seguimiento de los pasos del Dr. Harford por Nueva York.

…………………………………………………………….

Creo que Eyes Wide Shut es también un reflejo paródico del Tom Cruise actor. Algo más importante de lo que parece. Hay quienes piensan que Nicole Kidman arrasa interpretativamente a su marido en la película. Se lo come con patatas. La verdad es que si no hubiera profundizado estos días en el filme, les daría sin dudas la razón. Kidman se sale completamente en Eyes. Está impresionante. Nadie ha logrado filmar más bella a Nicole que Kubrick. De hecho, no sé si existe una imagen más radiante de la belleza (tanto angélica como diabólica) que la de Kidman en este filme. Si he de ser sincero, sólo se me ocurre aludir a ciertos cuadros renacentistas para encontrar una ninfa semejante. Kidman transmite sensualidad por todos sus poros pero también fragilidad y fortaleza. Es capaz de hacernos sentir la naturaleza del deseo de tal forma que resulta natural que su marido pierda el norte tras la confesión de su posible infidelidad. Los ojos de Kidman transmiten ira y compasión, lujuria, frivolidad y ciertas dobleces que permiten compararla con las enigmáticas mujeres que aparecen en los cuadros de Paul Delvaux. Un pintor por cierto cuyo influjo es también muy patente en la orgía y determinados decorados y enfoques de escenas realizados por Kubrick, tal y como el espectador avezado podría distinguir perfectamente en estas obras que dejo a continuación.

Es lógico, por tanto, que frente a la exuberante, frugal actuación de Kidman, la de Cruise parezca muy poco perfilada. Sin matices y átona. Es esto precisamente lo que hay que aclarar y en lo que veo necesario incidir.

Nadie puede creer que Kubrick hubiera permitido una mediocre interpretación por parte de cualquiera de sus actores (y menos de una estrella). Así que se equivocan quienes piensan que la atonía de Cruise en Eyes es fruto de su falta de talento. El mismo año en el que se estrenó el filme de Kubrick, también lo hizo Magnolia. Otra bomba cinematográfica en la que Cruise interpretaba el papel de un adalid de la masculinidad con una brillantez y un desparpajo inusuales.

Cruise demostraba estar en plenitud de facultades en Magnolia. Hacía lo que quería con el personaje. Un hecho que deja claro que estaba más que preparado para alcanzar altas cotas. Ocurre que Kubrick le pidió justo que actuara como lo vemos en pantalla. De hecho, su interpretación (por momentos fría, casi hierática) recuerda a la de los astronautas que protagonizaban 2001: una odisea del espacio. Kubrick era muy amigo de héroes inexpresivos insertos en aventuras imposibles e inescrutables. Por eso Cruise debía ser tan, en cierto sentido, pasivo. Una pasividad que creo que escondía algo más: el deseo del director norteamericano de parodiar y ridiculizar los típicos papeles de niño bonito con los que Cruise comenzó a hacerse un nombre en Hollywood seduciendo a las adolescentes.

En realidad, gran parte de la gracia del papel de Cruise en Eyes radica en que se está parodiando a sí mismo, está haciendo de sí mismo sin poder mirar al espectador para decirle: «Oye, no creáis que soy tan estúpido. Es tan sólo que estoy siguiendo paso a paso las instrucciones de Stanley». Una operación maquiavélica realizada con una finalidad muy clara: que el ridículo que sienta Cruise al interpretar a una parodia de sí mismo se entrelace con el ridículo que ha de experimentar su personaje (el Dr. Harford) al sufrir las repetidas venganzas de su mujer durante el sueño.

En verdad, nadie se ha reído más de Cruise que Kubrick pero tampoco nadie ha demostrado con tanta claridad que es un gran actor no tanto por glorificarlo sino paradójicamente por ponerlo en evidencia. Enfrentarlo con la sombra comercial, el personaje que lo hizo rico y famoso.

No acaban aquí (de hecho, podría seguir hasta el infinito) los reflejos de este aspecto en concreto del filme. Más que nada porque la vulnerabilidad, la atonía y la frontalidad de la interpretación de Cruise (en comparación a la de Kidman) se adaptan perfectamente a una de las intenciones de Eyes: poner de manifiesto la atonalidad y flacidez del deseo masculino frente al  femenino.

Es en ese preciso aspecto en el que debemos centrarnos para valorar las interpretaciones de Kidman y Cruise. Kidman está esplendorosa porque para Kubrick el deseo femenino es peligroso, visceral, irreal, seductor y tan poderoso que desborda cualquier límite racional. Sin embargo, el deseo masculino es mucho más concreto. Más focalizado en lo sexual. Más fácil de aplacar con la carne. Y, en ese sentido, es más simétrico y menos ambiguo. Es más frontal y claro, como el personaje de Cruise, que queda totalmente desbordado y superado por Kidman. La reina de un trono sexual lleno de matices, sinuosidades y ambigüedades. La gran protagonista de un filme que demuestra que quizá la realización de un deseo no sea tan peligrosa como el mismo deseo. Shalam

إن روح الدعابة دليل على جودة الإنسان الإلهية

El sentido del humor es la prueba de la cualidad divina del ser humano

4 Comentarios

  1. Marcelo

    Brillante tu ensayo, con la precisión de la poética que establece esta gran obra de arte creada por Kubrick.

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    • Alejandro Hermosilla

      ¡¡¡Muchas gracias por tus palabras!!!!

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  2. andresrosiquemoreno

    1imagen…hincapié en los pelos de los del beso….(ostras)….
    2imagen….autorretrato….el espejo es un demonio……
    3imagen….vaya psicosis(1960) que tengo en lo alto……
    4imagen….y los brazos-manos del protagonista?…
    5imagen…gravedad cero…..
    6imagen….demasiada luz en las esferas de la entrada….
    7imagen….demasiada luz en las esferas de la entrada….
    8imagen..el tercer elemento(la mano en el pescuezo de la besada)
    (sin palabras)…..(os lo estoy diciendo a todos los de la sala)…..
    9imagen….me copio a mi misma….
    10imagen….la vestida no soy yo…..el sombrero pá la desnuda o pá la vestida?…en el surrealismo siempre hay lecturas de dos es dos (una pá ti y otra pá quien tu quieras)…jajajj….
    11imagen….varias metamorfosis…surrealismo de contenido detectivesco…..el del fondo a la derecha ha observado todo lo sucedido)……
    12imagen….porque todo tiene que brillar?……..el agua es la respuesta….(tarkovsky)…..

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    • Alejandro Hermosilla

      1) beso de la pareja de moda visto a través de ojos diabólicos. 2) Muchacha mirándose en el espejo. Un cuadro de Ingres. 3) Un sueño lynchiano. Carretera perdida. 4) Dos personas sin fe que han salido del paraíso. 5) Aquí Cruise convertido en el Patrick Bateman de «American Pshyco». 6 y 7) Dos imágenes inspiradas en un posible lienzo de Magritte titulado «La muerte del deseo». 8) Preferiría que me besara aquel marinero de hace unos años que mi maridito. 9) Una Venus deprimida. No puede cambiarse ni detener el tiempo. 10) Una muñeca preparada para el amor justo antes de convertirse en diablo. 11) La venganza contra nadie. Una reunión en la que todos hablan en lenguaje extranjero pero al final todas se besan. 12) El resplandor. Alguien te persigue en la oscuridad y no es un desconocido. Es tu mujer.

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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