Crimen y castigo
Hace unos días, varios amigos comenzaron a realizar listas sobre los libros que les habían marcado a lo largo de su vida. No tenían por qué ser los...
Bernhard es realmente demoledor. Es capaz de carcajearse en medio de la molicie y el delirio. Es el escritor del exterminio. Un escritor sin consuelo. Un sátiro que hace aún más amplia la sombra que se cierne sobre este mundo en ruinas y sin esperanza. En la obra de Bernhard, los lobos devoran los cuerpos de los seres humanos que encuentran y sus víctimas no sólo no se resisten a esta muerte sino que se abalanzan sobre los animales rogándoles por favor acaben con ellos de una vez y para siempre. La obra del arista austriaco está llena de esquizofrenia. De seres humanos deseosos de suicidarse. Ya sea arrojándose desde un desfiladero al vacío o cortándose las venas. Cualquier cosa antes que seguir respirando este aire infecto que describe con tanta malicia y sutileza Bernhard. Un aniquilador obsesionado con destruir el arte de una vez y para siempre y jamás. Shalam
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