A raíz del último videoavería sobre Los Enemigos, he vuelto a escuchar unos cuantos de los discos de la banda madrileña. Y, a decir verdad, he alucinado con dos aspectos: el tono suicida de muchas de sus composiciones y el tremendo talento de Josele. Una rara avis del rock español que llevó a su máxima expresión sus coordenadas expresivas en sus discos en solitario. Sobre todo, en el primero y el último: La golondrinas etcétera y Transilvania. Dos maravillas que dejaban todavía más claro lo que era evidente en los discos de su banda. Que Josele es uno de los letristas más incisivos y de los músicos más originales de nuestro país. Algo que debería destacarse más. Josele, desde luego, no tiene la influencia en los medios y el público de un Rosendo, un Ramoncín o un Miguel Ríos. Pero no me atrevería a decir que tiene menos talento y aura legendario que ellos. Ocurre que el precio de ser peligroso y auténtico es no ser popular. Y Josele además, tiene algo ingobernable y arisco. Es tanto un músico como un disidente.

La voz de Josele deja poso. A veces parece un chaval amargao y vacilón, otras un borracho de bar, algunas veces un tío desesperado pero siempre posee el tono adecuado. Es un colega y al mismo tiempo un bluesman. Es alguien cercano que queda claro que ha atravesado infiernos y sufrido unos cuantos procesos autodestructivos pero sigue conservando la bonhomía. Sus letras siempre fueron agudas, incisivas, secas.
Josele era un rockero intenso. Lo veías en el escenario y flipabas. Era un tipo alto, muy alto y delgado, un colega de Madrid que había convertido el rock en un chotis. Lo había hecho suyo. El rock era una parte de su alma. Y también el folk y el blues, como ya dejaron definitivamente claro sus obras en solitario. Joyas de extrarradio en las que Josele bordaba las letras. Apuntalaba al máximo el costumbrismo castizo, se convertía en un especie de meditabundo poeta urbano capaz de describir situaciones, vidas en varios versos con una lucidez extrema. ¡Joder! En determinados momentos, en algunos de aquellos temas, Josele tocaba el cielo. Se salía. Ya lo había hecho en muchos momentos con Los Enemigos. Pero aquí directamente levitaba. Lo veías y sabías inmediatamente que el rock estaba vivo. Que ese tipo había pasado un límite.

A raíz del avería, también he recordado un concierto que dieron en un pueblo de Murcia en 1991. Creo que fue en Alhama. Joselé, Fino y compañía estaban en un gran momento. Tenían problemas personales pero la música se beneficiaba de ellos. Eran explosivos. Más que eso. Sonaban a un grupo antiguo y moderno a la vez. Eran una puta batidora de rock y blues. No crecía la hierba donde tocaban. Por aquel entonces, estaban presentando ni más ni menos que La cuenta atrás. Un disco un tanto incomprendido en su momento que el tiempo ha puesto en su lugar. En fin, aquella noche fue una bestialidad. Yo iba completamente alcoholizado y sentía que cada tema calaba en mi cuerpo hasta destrozarme los huesos y el alma pero los músicos iban todavía más alcoholizados. También más drogados.
Josele iba muy pasado de vueltas pero aún así, mantenía el control perfectamente. Si desafinaba una nota no se percibía. Es más, se agradecía porque contribuía al caos, a ampliar el maremoto sonoro. ¡Joder! El rock se hizo para noches como esa, para disfrutar de grupos como Los Enemigos. Lo mejor de todo es que, a pesar de que estaban en plena era kamikaze y transmitían un profundo sabor a pelea y a derrota, derrochaban energía y vitalidad. Aquello no fue una fiesta porque eran demasiado desgarradores pero tampoco un funeral porque su forma de tocar podía levantar a los muertos. Eso fue un vendaval. Fue casi como vivir un momento histórico. Una banda creciendo, en uno de sus topes creativos, capaz de convertir una sala de conciertos en una cuadra de sudor, rock y blues. Allí todos salimos alcoholizados. Tanto los que bebieron como los que no. Suena a tópico pero es real. Aquello fue una enorme borrachera en honor al fracaso. Un concierto de rock, sí, un puto concierto de rock. Ni más ni menos que eso. Shalam
لا يوجد رجل غني بما يكفي لشراء ماضيه
No hay hombre lo bastante rico como para comprar su pasado




1imagen…..muy evidente (la ventana)…..
2imagen…pienso lo que hago…..(solo lo hago en mi tren azul)…..
3imagen…el volumen masculino estaria sobre la carretera..(accion).
haciendo un agujero…….
PD….los leños ingleses….los enemigos ingleses….el josele ingles….
https://www.youtube.com/watch?v=UHf71ZDdGjE….morning sun….
taste….
1) La calva y delgadez de un vivo. Mucho vino y muchos libros. 2) El pensador Rodin. 3) No estoy ni a la izquierda ni a la derecha ni en el centro. Me caigo y no me caigo. Hago cosas distintas y voy a lo mío PD: Yeah.. sí… qué gran músico.. qué gran banda. Mejores que LCD.