Bish Bosch
¿Existen calificativos capaces de describir una obra de arte como Bish Bosch? Lo veo difícil. Scott Walker alcanza en este disco inmensas cotas...
No obstante, no ha sido hasta la sexta grabación, que este proyecto ha tomado un desbordante interés para mí. Ante todo, porque el músico norteamericano lo consagra a Edgar Allan Poe y en concreto, a dos de sus asfixiantes narraciones: «La máscara de la muerte roja» y «La caída de la casa Usher». Y lo hace con tanta pasión e inteligencia que logra sintetizar y extraer toda la angustia decadente que gobierna estos dos cuentos de los que en parte es banda sonora y en parte resumen lunático. Intuición melancólica y despótica del recorrido vital que realizan las nocturnas almas que los pueblan.
Poe es el escritor de las pesadillas nocturnas. Del exilio. De la devastación existencial. De los remolinos vitales. Aquel que convierte América en un paraíso de olvido y muerte. Es el rey de la locura. El profundo instigador de las conciencias rotas y las almas derruidas. Su litetatura es un abismo que narra el declive de la conciencia humana con tanta aridez que convierte los sufrimientos y vicios en un espectáculo de horror interminable. Y eso lo capta y desarrolla perfectamente Zorn en un disco que es una tumba abierta al orbe de los espíritus negros. Una nota musical infinita parecida a un viaje en barco por el infierno en cuyo transcurso los días devienen en noches perennes, tal y como lo hizo Poe en relatos cuyas páginas parecían encontrarse llenas de hojas secas y muertas. Flores destrozadas y estériles que anunciaban no tanto el fin del mundo sino la imperiosa necesidad de que lo seres humanos nos acostumbráramos a vivir en el ocaso. Añorando melancólicos nuestro pasado y temiendo con todas nuestras entrañas nuestro futuro. Deseosos al fin y al cabo de la Destrucción Total que, como castigo a nuestro errado comportamiento, ni dios ni el diablo nos concederían jamás. Shalam
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